Competencia sin mundanalidad
Mirando el contexto español, tenemos que prestar atención a las trampas que los valores culturales sobre el éxito -estabilidad financiera, calidad de vida o tiempo de ocio- pueden ejercer sobre el liderazgo evangélico.
01 DE OCTUBRE DE 2026 · 10:15
Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)i el éxito en España se mide por la calidad de vida, las relaciones personales y la estabilidad financiera, más que por estatus profesional, los ingresos o el patrimonio. El ocio y el tiempo libre es uno de los criterios con los que se mide esa calidad de vida tan deseada por todos los españoles. A la vez, la red de amistades y el tiempo que se dedica a cultivar dichas relaciones, junto con la familia extensa, es otro de los criterios que definen el éxito. Si a estos valores añadimos la seguridad y estabilidad económica, tendríamos el cóctel completo del éxito para la cultura española.
Aunque ninguno de estos valores es de por sí negativo, hacer de ellos la razón de vivir los convierte en una trampa. Por ejemplo, el ocio y el tiempo libre es justo y bueno, pero hay españoles que para conseguirlo simulan bajas laborales (44% de incremento desde 2018), o toman tiempo de descanso fuera de horario en la jornada laboral, razón por la que muchas empresas están eliminando el teletrabajo. La productividad por hora del obrero español es un 40 % inferior a la del alemán.ii También la seguridad y estabilidad económica son buenas y deseables para todas las personas, pero en España, el 70% del fraude fiscal corresponde a las grandes corporaciones y una gran parte del colectivo de autónomos incurre en economía sumergida.iii La pregunta frecuente “¿con IVA o sin IVA?” a la hora de pagar cualquier reparación, demuestra la extensión de ese fraude.
La manera en la que estos valores y hábitos afectan al liderazgo evangélico español es diversa. Decía el famoso predicador Luis Palau que las principales tentaciones mundanas para el líder cristiano se resumen con tres “Fs”: Faldas, Finanzas y Fama. Evidentemente esas tres tentaciones siguen vigentes y todo creyente (no solo el líder) debe estar atento ante el poder de seducción que generan. No obstante, mirando el contexto español, habría que prestar atención también a las trampas que los valores sobre el éxito pueden ejercer sobre el liderazgo.
Por ejemplo, la búsqueda de bienestar y estabilidad financiera es un freno a las vocaciones al pastorado o al campo misionero. Es interesante constatar la falta de creyentes dispuestos a asumir la pastoral, mientras los seminarios en España están llenos y mantienen una buena tasa de matriculación en los últimos años. También, este valor puede llevar a algunos líderes a acomodarse en su ministerio, justificar la negligencia, o incluso, “profesionalizarse” demandando una jornada laboral de ocho horas como mucho. Por otro lado, la búsqueda de estabilidad financiera puede llevar a algunos líderes a ver a la iglesia como su fuente de financiación, aprovechándose de las ofrendas y el sacrificio de los hermanos para satisfacer sus caprichos y proyectos personales, revestidos de santidad y justificados con un uso inapropiado de la Palabra de Dios.
El modelo de liderazgo que presenta la Biblia, está a años luz de estos modelos contaminados por los valores de la cultura. Frente al “bienestar”, la Biblia habla de Shalom (Números 6:24-26). El concepto bíblico de Shalom, traducido principalmente como “paz”, va más allá de la ausencia de conflicto. Indica calma, justicia social, armonía, plenitud e integridad. Curiosamente, esa paz puede experimentarse en medio del conflicto (Juan 14:27, 16:33). El bienestar nunca será un impedimento ni una expectativa para el líder que sigue a Jesús.
Las marcas del éxito de un líder de acuerdo con la Palabra de Dios son: cárcel, azotes, naufragios, peligros, fatiga, desvelos, hambre y sed, ayunos, frío, desnudez, preocupaciones (2 Corintios 11:13-29). Lo maravilloso de Dios, es que su Espíritu trae Shalom al corazón en medio de esas batallas, dando al líder que sufre una dimensión de plenitud espiritual imposible de alcanzar humanamente. Ahora bien, la realidad de las pruebas, no significa que el líder esté siempre sufriendo adversidades. Jesús disfrutó de bodas, comidas, viajes y tiempos de alegría con sus discípulos. Todo tiene su tiempo bajo el sol (Eclesiastés 3:1).
Por otro lado, frente al valor cultural de la “estabilidad” financiera, la Biblia habla de “contentamiento” (1 Timoteo 6:6): la confianza en la soberanía y la bondad de Dios en medio de circunstancias difíciles. Fácilmente nos dejamos deslumbrar por líderes evangélicos que exhiben riqueza y estabilidad financiera. El apóstol Pablo afirma que aprendió a vivir humildemente, con hambre y necesidad, así como con abundancia (Filipenses 4:12). El contentamiento fue el fundamento de ese aprendizaje que le llevó a vivir satisfecho fueren cuales fuesen las circunstancias. Si algo debería deslumbrarnos de un líder es el contentamiento, la humildad y la capacidad de vivir feliz en medio de la sencillez. El éxito de un líder no está en su estabilidad financiera, sino en su contentamiento.
El apóstol Pablo confesó su incapacidad para ser competente en sus propias habilidades como líder (2 Corintios 3:5). La competencia en el ministerio siempre proviene de la obra del Espíritu Santo que ilumina nuestra mente para desenmascarar los valores culturales y nos motiva a una vida de servicio siguiendo el modelo de Jesús.
Notas
i Centro de Investigaciones Sociológicas. (2014). Valores en la Europa del siglo XXI: España (Estudio nº 3033) [Conjunto de datos]. CIS.
iii Arrazola, M., de Hevia, J., & Romero, D. (2019). Estimación de la economía sumergida en España a partir del consumo de efectivo. Papeles de Economía Española, (162), 45-62. FUNCAS.
El Encuentro Nacional de Lausana España 2026 tendrá lugar del 20 al 21 de noviembre en Guadarrama. Como anticipo de los temas que se van a tratar, publicamos esta serie de reflexiones sobre el carácter del liderazgo. Puedes tener más información sobre el encuentro y el Movimiento de Lausana aquí.
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