Derechos Humanos sin fundamento
La visión que se tenga de la naturaleza humana afecta a la forma en la que consideramos los derechos que estimamos universales. Un artículo de Daniel Seguel (Chile).
26 DE AGOSTO DE 2025 · 19:00

La Declaración Universal de Derechos Humanos es ampliamente aceptada por la sociedad; sin embargo, no todas las cosmovisiones pueden fundamentar sus principios. Cada visión del universo y de la naturaleza humana son precedentes de los asuntos morales, es decir, las implicaciones morales dependen de lo que somos.[1]
La cosmovisión materialista, que influye en varias disciplinas, plantea que todo lo que existe es la materia: el universo y la vida se produjeron solo por procesos naturales. El biólogo Jacques Monod escribió: «El hombre sabe que está solo en la inmensidad insensible del universo, de donde emergió por casualidad».[2] Asimismo, Richard Dawkins afirmó: «El universo que observamos tiene las propiedades que podríamos esperar si, en el fondo, no hubiera ningún diseño, ningún bien ni ningún mal, nada más que indiferencia ciega y despiadada».[3]
El filósofo John Gray señaló que «los seres humanos somos un resultado del ciego devenir evolutivo». Y «en el mundo que nos mostró Darwin, no hay nada a lo que podamos llamar progreso».[4] Si estas premisas son ciertas, se tienen que aplicar a la sociedad. Pero aquí comienzan las dificultades. Jacques Monod confesó: «La selección [natural] es la forma más cruel de desarrollar nuevas especies. La lucha por la vida y la eliminación de los débiles es un proceso horrible, contra el cual se rebela toda nuestra ética. Una sociedad ideal es una sociedad no selectiva, donde se protege a los débiles».[5]
El filósofo Benjamín Wiker argumentó que «no se pueden aceptar los fundamentos teóricos del darwinismo y rechazar sus conclusiones morales».[6] Entonces, los evolucionistas hacen énfasis en la cooperación de los animales sociales e infieren deberes morales, por medio de la ciencia, desde la naturaleza. Esta es la falacia naturalista: derivar un «deber ser» de un «es». La ciencia describe lo que la naturaleza «es», mientras que la moral es prescriptiva («deber»). Gray argumenta que la ciencia no puede cerrar la brecha entre los hechos y los valores, ni decirnos cómo resolver sus contradicciones.
Además, los animales sociales también son muy agresivos. Gray sostiene que la tasa de muertes violentas en algunos monos sobrepasa a la de los humanos (sin contar las guerras). El sociobiólogo E. O. Wilson comentó que «si los babuinos de Guinea dispusieran de armas atómicas, destruirían el mundo en una semana».[7]
Las implicancias del materialismo se hacen evidente cuando el historiador Yuval Harari dijo que los derechos humanos «son una ficción», porque «no son una realidad biológica».[8] Es decir, no son entidades materiales. Harari pertenece a las altas esferas de influencia, es orador del Foro Económico Mundial, sus libros han vendido 45 millones de copias[9] y fueron recomendados por Mark Zuckerberg, Bill Gates e incluso Barack Obama.
En una exposición, Harari se refirió a las personas que no se adapten a los cambios tecnológicos, como una «nueva clase inútil, sin utilidad militar ni económica y, por lo tanto, sin poder político».[10] Muchos no estarán de acuerdo con él, pero comparten la misma visión materialista del universo y de los humanos.
Como los humanos son solo materia, tienen que crear su valor a partir de cómo se relacionan con la naturaleza y lo que obtienen de ella. Y si no logran ser útiles al sistema, no tendrán más opción que unirse a la «clase inútil». Por el contrario, la cosmovisión cristiana parte de la base que el universo lo hizo Dios y creo a los humanos a su imagen, dándoles un alma. Ese es el fundamento de los derechos humanos universales, ya que una fuente trascendente vincula a todos los individuos por igual y les otorga dignidad. No tienen que ganársela.
Cuando irrumpió el cristianismo, aportó la idea de que la humanidad es esencialmente una. Como afirmó Pablo: «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:28, RV60). Esta fue una «idea inaudita en la época y que nuestro universo democrático heredó», afirma el filósofo Luc Ferry. El mundo griego concebía un «universo jerarquizado en que los mejores por naturaleza debían estar arriba».[11] Asimismo, Harari confesó que el principio de igualdad viene de la idea cristiana de que todas las almas son iguales ante Dios. En contraste, «la evolución se basa en la diferencia, no en la igualdad».[12]
En esa línea, el filósofo Richard Rorty admitió: «estos elementos cristianos de nuestra tradición son invocados con gratitud por ateos aprovechados como yo».[13] El influyente filósofo Jürgen Habermas reconoce que:
«El universalismo igualitario del que proceden las ideas de la libertad y convivencia solidaria, de una moral anclada en la conciencia individual, de los derechos humanos y de la democracia, es un heredero directo de la ética judía de la justicia y de la ética cristiana del amor. La sustancia de esta herencia no ha cambiado. Y sigue sin haber en la actualidad otra alternativa».[14]
Este no es un mero ejercicio teórico. Si los derechos universales e inalienables proceden de Dios, entonces el Estado tiene el deber de reconocerlos y protegerlos. Por el contrario, si no hay Dios, esos derechos son dados por los gobernantes, y así como dan, también pueden quitar. Por lo tanto, es importante la visión que se tenga de la naturaleza humana, puesto que si crees que eres un accidente químico que evolucionó sin propósito ni valor, así serás tratado por los más aptos de la sociedad. Es paradójico que se acepten las premisas del materialismo, pero no sus conclusiones lógicas, ya que dejarían a los Derechos Humanos sin fundamento.
Daniel Seguel es periodista y magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
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Notas
[1] Wiker (2024). Darwinismo moral: Del epicureísmo al darwinismo. Editorial Apolos, p. 71.
[2] Monod (1971). Chance and Necessity. Alfred A. Knopf, p. 197.
[3] Dawkins (1995). River out of Eden: A darwinian view of life. Harper Collins Publisher, p. 133.
[4] Gray. (2008). Perros de Paja. Paidós, p. 15-17.
[5] Draper, P (2012). Scientific Approaches to the Philosophy of Religion. Palgrave Frontiers in Philosophy of Religion. Palgrave Macmillan, p.49.
[6] Wiker, p. 401.
[7] Gray, p. 97.
[8] Harari [TEDx Talks] (2014). Bananas in heaven |Harari| TEDxJaffa. Youtube.
[9] Penguin Random House. Yuval Noah Harari.
[10] Harari [Carnegie Council for Ethics in International Affairs]. (2017). Harari: Workplace Automation & the Useless Class. Youtube.
[11] Ferry (2007). Aprende a Vivir. Taurus, p. 95.
[12] Harari (2014). De animales a dioses: Breve historia de la humanidad. Debate, p. 128.
[13] Rorty (1983). Posmodernist Bourgeois Liberalism. Journal of Philosophy, 80(10), 583-9.
[14] Habermas (2004). Tiempos de transiciones. Editorial Trotta, p. 189.
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