Es el otro, siempre el otro

Le preguntó Dios: ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó: La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí.

07 DE OCTUBRE DE 2026 · 22:00

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Public Domain Pictures, Pixabay

Le preguntó Dios: ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó: La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí. Entonces Dios le preguntó a la mujer: ¿Qué has hecho? -La serpiente me engañó —contestó ella—. Por eso comí. (Génesis 3:11-13)

 

Hoy las cuerdas del violín

gimen todas desgarradas,

heridas por gente ruin

que crueles las maltratan.

 

Por vibrato ruge un mastín;

con su arco cargan flechas,

que culebrean en un sinfín

de abyectas y sucias guerras.

 

¿Quién perdió la partitura,

quién creó lo disonante,

quién compuso la locura

y los acordes de sangre?

 

Notas negras, cuervos sin ojos,

señalan -como en Edén-

que es el otro, siempre el otro,

el traidor, malvado e infiel…

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Mirad@zul - Es el otro, siempre el otro