Centenario de José Luis Velazco Medina: una vida consagrada al ministerio cristiano

La vida y la obra ministerial de José Luis Velazco pueden ser apreciadas justamente en el contexto de las múltiples experiencias que ha vivido desde que en su temprana juventud sintió el llamado para dedicarse al servicio cristiano.

02 DE OCTUBRE DE 2026 · 23:25

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En la misión profética tenemos el ejemplo del mismo Señor Jesús cuando entró en Jerusalén triunfalmente como profeta: Al llegar al templo echó fuera a los mercaderes que habían hecho de la Casa de Dios “¡una cueva de ladrones!”. Los Evangelios hablan de Jesús el profeta de Nazaret. Por eso la Iglesia de Jesús también tiene una misión profética frente a un mundo de pecado personal y social. La Reforma Protestante también fue eso: una protesta profética contra un sistema imperial y religioso de explotación e injusticia. Con el movimiento de Reforma, a la par con el Renacimiento, se buscaba un renacer de la fe cristiana que impactara no solamente el aspecto religioso sino también lo social, en la práctica de la justicia, el trabajo y en la vida familiar.1

J. L. V. M.

Una trayectoria exigente

Ahora que ha llegado a los 100 años de vida, la vida y la obra ministerial de José Luis Velazco pueden ser apreciadas justamente en el contexto de las múltiples experiencias que ha vivido desde que en su temprana juventud sintió el llamado para dedicarse al servicio cristiano. Quien tenga la oportunidad de acercarse a sus memorias (infelizmente incompletas hasta ahora) se podrá dar cuenta de cómo fue superando escollos. A partir de una infancia compleja, sus años mozos fueron una especie de escarceos que lo fueron llevando progresivamente a espacios inesperados que desembocarían en una labor teológica, pastoral y editorial inequívoca luego de atravesar situaciones que se sumaron para producir en él una fe que se desdoblaría de diferentes maneras. Nacido el 30 de septiembre de 1926, comenzó los estudios primarios a los nueve años, y alrededor de 1938 ya establecido en Zitácuaro, Michoacán, un pueblo “juarista y liberal”, “sintió una inclinación hacia el ministerio cristiano”, tal como refiere Salatiel Palomino en un texto de homenaje.2

Esa primera chispa iluminaría los años iniciales de una trayectoria que, en medio de varios avatares, lo llevó a estudiar la secundaria en lo que hoy es la Escuela Presbiteriana Panamericana en Kingsville, Texas, para luego y realizar algunos estudios universitarios en Carolina del Norte. A su regreso a México para cuidar a su madre enferma, animado por su amigo Ariel Gómez, ingresó al Seminario Teológico Presbiteriano de México (STPM) en 1948, adonde se graduó en 1951. Fue ordenado ministro por el Presbiterio del Sur en Morelia, Michoacán, en 1953. Ejerció el pastorado en varias iglesias rurales y urbanas, para después realizar estudios formales en la Universidad de Washington, en Seattle, y en el Instituto Ecuménico de Bossey, Suiza, del Consejo Mundial de Iglesias.

Dicho así, de manera tan sumaria, parecería que ese periplo transcurrió de una manera muy rápida, pero si se leen con atención esos fragmentos de memorias se podrá percibir un poco de la forma en que se fue encaminando hacia tareas cada vez más exigentes según los ambientes que fue conociendo. A su regreso de Suiza fue, literalmente, maltratado por el cuerpo eclesiástico superior que lo envió a trabajar en congregaciones rurales aisladas para que “aplicase” lo aprendido en el ámbito ecuménico y él, de buen grado, pensando solamente en el servicio a su Señor, dedicaba largas tardes a seguir profundizando en algunas lecturas teológicas que le impactaron profundamente, especialmente la Dogmática eclesiástica, de Karl Barth en francés, que adquirió en ese viaje que lo marcó para siempre (quien escribe recibió de su mano los dos primeros tomos en prenda de amistad y confianza) y del cual conservó recuerdos muy puntuales y aleccionadores.

La formación teológica recibida que en su tiempo era sumamente complicado adquirir, especialmente por las limitaciones doctrinales de las dirigencias eclesiales, lo condujo a cumplir con mayores responsabilidades en la Iglesia Nacional Presbiteriana (INPM). Así, llegó a ser secretario ejecutivo de la Asamblea General de la INPM (1962, 1966-1968), como secretario de Educación Cristiana (1959-1962) y, ya trasladado a Estados Unidos nuevamente por las muchas resistencias que encontró en el país, director del Programa Ecuménico de Jóvenes de la Iglesia Presbiteriana Unida en Estados Unidos, responsable del Programa Estudiantil de la INPM (1965-1970), y pastor de la Iglesia Hispana en Washington, D.C. durante tres años. Colaboró también en el Programa de Asuntos de Minorías Étnicas de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, en Atlanta, y en su nuevo regreso al país, dirigió la Casa Unida de Publicaciones (CUPSA) entre 1979 y 1990.

En 1978 contrajo matrimonio con la misionera metodista Cherie White, con quien tuvo una hija y tres varones. Después de aquellos años fue invitado a predicar en numerosas iglesias y congregaciones (el de la voz lo escuchó por primera vez hace más de 40 años en el Centro Histórico de la Ciudad de México y el impacto fue notable: una voz profética firme, pero clara, sin exagerar), además de ser profesor en el STPM y en el Seminario Metodista de México, y conferenciante en una gran cantidad de oportunidades. Tal como afirmó Palomino: se trata de la rara combinación de un “hombre de iglesia y un profeta”.

 

Obra pastoral escrita

Sus publicaciones son cinco volúmenes bien situados en el contexto que los produjeron y que muestran las grandes preocupaciones que lo mantuvieron ocupado durante muchos años: Mexico: Labyrinth of faith (México: laberinto de fe, 2002) fue fruto del encargo de los Ministerios Globales de la Iglesia Metodista cuyo objetivo era presentar a su país de nacimiento desde una perspectiva histórica, cultural y religiosa, a fin de que los lectores estadounidenses se hicieran una clara idea de lo que representa México como espacio de misión y servicio. El objetivo lo logró con creces, pues presenta un panorama muy completo.

Siempre atento y preocupado por la identidad reformada y su presencia efectiva en el presbiterianismo mexicano, Velazco las plasmó en los cuatro libros restantes a partir de análisis minuciosos y específicos. Su labor como educador lo hizo participar activamente en las tareas de la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana (Celadec) y publicar numerosos volúmenes en la Casa Unida de Publicaciones.

Sobre ese tema dio a conocer Visión reformada de la misión educativa (2003), en donde, a propósito de la figura de Juan Calvino que siempre ha difundido (el recuerdo de verlo promover la Institución de la religión cristiana en el STPM en 1982 es imborrable), discute profundamente el concepto de la iglesia reformada y su misión educativa, la conversión de Calvino y la espiritualidad, lo central en la teología del reformador, nuevamente la iglesia en la tradición reformada y la relevancia de su comprensión para la educación cristiana, y la iglesia reformada frente al mundo. Sus palabras son elocuentes:

Tenemos que ir más allá de “lecciones de Escuela Dominical” hacia “encuentros” con Dios mismo por medio de su Palabra. Eso cambiaría inclusive toda la metodología de la enseñanza. No más maestros que “dan la clase” bajo un sistema de tipo bancario, depositario y autoritario. Por otro lado, al escuchar la Palabra de Dios ésta se ha de relacionar con la realidad que confrontamos los protestantes en nuestro país. Sin descuidar el aspecto personal de la fe, siempre habrá que preguntarse qué nos dice el Señor en relación con la problemática que confrontamos todos los días en la vida real en una sociedad secularizada, posmoderna y a la vez de tradición y cultura católica romana, tercermundista y globalizada con rezagos de profunda pobreza y miseria en las zonas urbanas e indígenas del país. Hay dos realidades a la que nuestra Iglesia debe prestar atención inmediata: la Educación Cristiana desde la perspectiva de las iglesias y congregaciones indígenas y desde la perspectiva de los pobres (p. 26).

En Educación cristiana para una iglesia viva y reformada (2007), bajo el subtítulo Dedicado a maestros y maestras de Escuela Dominical y educadores de la Palabra de Dios, abre siete “ventanas” (presentadas en un congreso en 2006) para asomarse a las líneas de cambio que ya había esbozado: luego de un breve repaso histórico sobre la responsabilidad que ejerció como primer secretario de Educación Cristiana de la INPM en 1959, habla del vendaval profético y apostólico de la Reforma, de la necesidad de revisar nuestra esencia bíblico-teológica, del tiempo y esfuerzo ejemplar en la formulación de una nueva Confesión de fe (tarea que lo ocupó cuando dio un curso en el STPM), de la educación cristiana y educación teológica reformadora (una relación que siempre le ha parecido insoslayable en donde no deja de citar a Paulo Freire, a quien también publicó en CUPSA), las Ordenanzas de la iglesia reformada en Ginebra (reconstrucción histórica con la mirada en el presente), los ministerios de la iglesia hoy día y su influencia educadora (con especial referencia al culto y su impacto educativo), y observaciones esenciales para una educación cristiana reformadora (con acentos históricos, pero siempre pensando en la iglesia de hoy). La sección concluye con algunas sugerencias y bibliografía para la educación cristiana.

La segunda parte incluye temas desarrollados y pronunciados en el contexto de una educación cristiana reformadora expuestos también varios lugares a la manera de sermones o conferencias incidentales. Los textos finales son: “Trasfondo histórico en torno a la Confesión de fe de Westminster” y “Sugerencias de cómo una iglesia o cuerpo eclesiástico puede definir posturas sobre problemas o asuntos de carácter social”.

Un llamado a practicar una teología calvinista no fundamentalista (2015) surgió ante los embates de la tendencia fundamentalista en el seno de la INPM expresada en una serie de acciones encaminadas a limitar la educación teológica y a combatir lo que se ha entendido por “peligros teológicos” como el “liberalismo” y los riegos que conllevaría la ordenación de mujeres a los ministerios de la iglesia. este volumen representa la respuesta de Velazco a varios sucesos acontecidos en el marco de los periodos de varias directivas de la Asamblea General presbiteriana, las cuales asumieron posturas abiertamente cerradas.

Trata así diversos tópicos controversiales: primeramente, resume las características de las metodologías de investigación bíblica para abordar el problema del literalismo, de la reacción en Estados Unidos a esas metodologías y, más adelante, discute los debates y las nuevas doctrinas en el fundamentalismo, las iglesias liberales y el Evangelio social, política, ideología e iglesia electrónica para concluir en las tres últimas partes sobre los problemas ideológicos del fundamentalismo, específicamente en la INPM, y los desafío actuales de la misión qu demandan una teología reformada libre de fundamentalismos, lo que hace justicia al título del libro. Allí refiere los acontecimientos ligados al concilio sobre la ordenación de la mujer en 2011 para manifestar su opinión favorable a la ordenación y señalar las fallas que observó durante el proceso previo y durante el concilio. Su pronunciamiento bíblico-teológico es enfático, comprometido y sin cortapisas. En el apartado 13 de “Los desafíos actuales de misión…” afirma:

La dignidad de las mujeres y de las que son miembros de la INPM

La visión y fuerza ministerial femenina, como en cualquier hogar, en la iglesia se hace imprescindible para una visión más amplia e inclusiva en la realización de la misión de la INPM. Continuar con esa política de negación y falta de visión en cuanto a la naturaleza y misión de la Iglesia se puede considerar como franca rebeldía al Espíritu de Cristo. Al considerar con honestidad el lugar de la mujer como parte esencial del Cuerpo de Cristo se entenderá el lugar que el Espíritu Santo quiere dar a las mujeres con vocación en la misión de la Iglesia como pastoras, como teólogas, como misioneras. Un ministerio inclusivo enriquecerá la visión acerca de la misión de la Iglesia hoy día y así la INPM estará a la vanguardia en este país en la defensa de la dignidad de las mujeres. Veamos la experiencia de otras iglesias reformadas en el mundo que desde hace años ordenan mujeres con vocación al Ministerio de la Palabra y al magisterio teológico. La presencia de la mujer, bien instruida y preparada, traerá a los presbiterios, sínodos y Asamblea General una nueva visión de ser Iglesia de Cristo y ampliará sus horizontes para la misión. ¡Basta ya de ser una Iglesia convertida en un Club Religioso de Hombres tal como se dice de la Iglesia Católica! (pp. 101-102).

En 2017 apareció Quinientos aniversario de la reforma protestante. Un verdadero vendaval apostólico y profético en conmemoración anticipada de la gesta encabezada por Martín Lutero (a quien Velazco dedicó en 1983 durante la celebración del medio milenio de su nacimiento una serie de artículos ilustrados en la revista El Faro). Originalmente una conferencia presentada en febrero de 2017, es un recorrido por los inicios de las reformas luterana (hasta la redacción de la Confesión Augustana, cuyas 27 tesis reproduce), calvinista (en sus líneas principales), la reforma en España, así como por los acentos teológicos que respondieron a la acción política del emperador Carlos V. en sus “Observaciones generales para hoy” destaca:

Hoy día las iglesias evangélicas y pentecostales han crecido numéricamente, tienen más personal competente y más recursos. En cierto grado también han crecido en membresía las iglesias históricas. Pero no es prudente tener una actitud triunfalista, pues los evangélicos y protestantes siguen siendo una minoría insignificante frente al crecimiento excesivo de la población en nuestro país. […] Es imprescindible, por tanto, que las diferentes iglesias y denominaciones evangélicas se decidan a orar juntas, planear juntas, trabajar juntas y crear formas de cumplir la misión evangelizadora y profética, y en especial, la misión diaconal o de servicio al mundo de los pobres, los olvidados, los encarcelados, etcétera (pp. 65-66).

Conciencia moral y teológica

Asimismo, no pueden olvidarse otras dos grandes tareas que llevó a cabo en diferentes etapas: la participación en la redacción de una nueva Confesión de Fe para la INPM basada en la de Westminster (de la cual aparecieron dos tomos, el segundo en CUPSA) y la traductor de varios documentos oficiales de la IP(EU) al español. Posteriormente, y también interesado en el crecimiento de lo que se ha dado en llamar la filosofía o teología “reformacional”, escribió en 2014 un enjundioso texto de análisis y respuesta ante lo que consideró un riesgo de distorsión de la teología reformada.

En toda su labor aparece como telón de fondo la honda preocupación pastoral y educativa, bíblica y teológica para contribuir a la edificación de la iglesia, algo que practicó en diversos momentos de su vida en las iglesias y congregaciones que dirigió y visitó. Pero quizá lo más relevante en la vida y ministerio de Velazco Medina sea la forma en que asumió, sin proponérselo directamente, un magisterio moral y teológico que lo llevó a dirigirse expresamente a las dirigencias de la INPM en el mejor ánimo de mejorar y superar los peligros que veía al interior de la denominación. Como se expresó en un artículo alrededor de su libro de 2015, el llamado a practicar una teología calvinista no fundamentalista:

Sin proponérselo explícitamente, el pastor y profesor José Luis Velazco Medina, de larga trayectoria, ha sido la “conciencia moral” de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (inpm). Durante años enseñó teología reformada a futuros pastores/as. También, en diversos foros, espacios y momentos, y con una paciencia inclaudicable, se ha dirigido a los líderes de la INPM para llamar su atención hacia lo que, con un tenaz espíritu profético, considera urgencias a las que dicha iglesia debe responder. Fieles a un estilo críptico y poco comedido, sus interlocutores han guardado silencio, una y otra vez.3

Ahora que Velazco Medina cumple esta edad tan bendecida, no queda más que celebrar y agradecer (aquí se puede ver la grabación del acto realizado el día preciso de su aniversario: https://www.facebook.com/reel/3492469434267272) por su itinerario vital, por su legado profético y por su insistente esfuerzo en hacer de la teología una realidad práctica para la vida de la iglesia.

¡Que a Dios sea solamente toda la gloria y honra!


  1. José Luis Velazco Medina, Quinientos aniversario de la reforma protestante. Un verdadero vendaval apostólico y profético. México, Varias instituciones, 2017, pp. 63-64.

  2. S. Palomino, “José Luis Velazco: hombre de iglesia y profeta, una rara combinación”, en June Ramage Rogers, ed., And God gave the increase (i co 3.6-9). Stories of how the Presbyterian Church (USA) has helped in the education of Christian leaders around the world. Louisville, Office of Global Education and International Leadership Development, Worldwide Ministries Division, Presbyterian Church (USA), 1999, p. 102. Versión libre.

  3. L. Cervantes-Ortiz, “El fundamentalismo en México, debate impostergable”, 17 de abril de 2025. Redactado originalmente como prólogo del libro de Velazco Medina, se publicó parcialmente en Protestante Digital, 23 de abril de 2015, https://protestantedigital.com/ginebra-viva/35981/el-fundamentalismo-en-mexico-un-debate-impostergable.

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