Los sueños de Abimelec
Uno de los misterios de la Biblia es la comunicación de Dios con los mortales a través de sueños. Abimelec es el primer caso que relatan las Escrituras.
30 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 14:00
En tiempos del Génesis, Gerar era una antigua ciudad de Palestina situada en la frontera con Egipto y cerca de Gaza. Por aquél entonces Gerar estaba gobernada por el rey Abimelec, quien disponía de una amplia corte.
Hubo en tiempos de Abraham una epidemia de hambre muy extendida por los países de la tierra entonces conocidos. Esto obligó al patriarca a salir de Harán, ciudad de la Mesopotamia, donde residía después de salir de Hai y dirigirse a Egipto, donde abundaban los víveres para su gente y los pastos para el ganado. Sara, su esposa, tenía entonces setenta y cinco años, pero era una mujer extraordinariamente bella y hermosa. Cuando el matrimonio y sus numerosos acompañantes estaban por entrar a Egipto, a Abraham le atacó un miedo injustificado, pensando que los egipcios podían matarlo para quedarse con la mujer. Y urdió una estratagema. Dijo a Sara: “Conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti”. (Génesis 12: 10-13).
En el primer sueño Abimelec escucha una sentencia de muerte a causa de Sara: “He aquí, muertos eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con su marido”. (Génesis 20: 3)
Este sueño señala un avance espiritualista en el modo de revelación divina.
El rey, en este caso, dice que es inocente, que ha obrado sin mala intención, creyendo que efectivamente, Sara era hermana y no esposa de Abraham.
Aquí surge la pregunta: Si Dios habla con Abimelec en sueños, mientras el rey duerme, ¿también su declaración de inocencia tiene lugar durante el sueño?
Después de la declaración de inocencia tiene lugar un segundo sueño, tal vez porque sabe Dios que podemos asimilar cosas que no entendemos en estado de vigilia. Esto debió ocurrir en el caso de Sara y Abimelec, a quien Dios consuela con estas palabras: “Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no permití que la tocase”. (Génesis 20: 6).
La reacción de Abimelec fue tan generosa como la de Faraón: “Tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a su mujer. Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano”. (Génesis 20: 14-16).
Como ha quedado escrito en las primeras páginas de estas letras, uno de los misterios de la Biblia es la comunicación de Dios con los mortales a través de sueños. Abimelec es el primer caso que relatan las Escrituras.
Estas comunicaciones se produjeron mientras Abimelec estaba dormido. Al parecer era necesario entrar en la plenitud de la noche para que el de arriba hablara al de abajo.
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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - El color de mi cristal - Los sueños de Abimelec