Inteligencia Artificial: un bebé en crecimiento

La IA es uno de los mayores avances tecnológicos de la humanidad. Bien utilizada, será un gran progreso para la sociedad, pero ¿podemos confiar en que se comportará de forma ética?

04 DE ABRIL DE 2023
12:30 CEST
ChatGPT es una de las herramientas de IA más populares./<a target="_blank" href="https://unsplash.com/@iammottakin?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditCopyText">Mojahid Mottakin</a> en Unsplash.,
ChatGPT es una de las herramientas de IA más populares./Mojahid Mottakin en Unsplash.

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Antes de empezar, quiero explicar que usaré citas de John C. Lennox en su libro ‘2084: Inteligencia artificial y el futuro de la humanidad’ editado en España por Andamio.

El profesor Lennox nos da muchos datos históricos que nos serán útiles en este artículo. Los señalaré simplemente con un número.

El primer dato es que “el término IA se acuñó en la escuela de verano del departamento de matemáticas de Dartmouth University en el año 1956” (1).

El segundo dato histórico: “Durante la segunda guerra mundial, el británico y brillante científico informático Alan Turing utilizó una sofisticada tecnología electrónica e informática para construir máquinas, especialmente la Bombe, que le permitió a él y a su equipo de Bletchley Park descifrar el código alemán Enigma que se utilizaba para las comunicaciones militares secretas. Los inventos y el trabajo teórico de Turing le llevaron a plantear la propuesta de una máquina que aprende”. (2)

Tercer dato histórico: “Los logros posteriores que atrajeron la atención del público fueron el ordenador Deep Blue de IBM, que venció al campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov en 1997, y en 2016 el programa AlphaGo de Google se convirtió en el primero en vencer a un jugador humano de Go utilizando el aprendizaje automático”. (3)

Desde el año 1992 mi empresa forma parte del ecosistema de partners de IBM y soy consciente que ha sido desde el principio el abanderado de la IA.

De hecho, en el año 2011 el ordenador Watson de IBM venció a los dos mejores jugadores de Jeopardy, un concurso muy famoso en USA, de preguntas y respuestas donde no solo es necesario entender el idioma, sino los giros del lenguaje, metáforas, bromas, etc…

Básicamente la inteligencia artificial es un software con una combinación de algoritmos que imitan la inteligencia humana y tiene el fin de auto aprender.

El proyecto Watson de IBM sigue en marcha, ahora usa herramientas de machine learning para aprender. El machine learning es una rama de la inteligencia artificial que hace posible el aprendizaje autónomo de las máquinas, sin necesidad de ser programadas expresamente para ello. Hoy ya existen programas de reconocimiento facial, programas que filtran los correos que recibimos, y programas que nos contestan cuando hacemos preguntas a un call center, en este caso integrando chatbots. El chatbot con inteligencia artificial es un software que, mediante el uso de inteligencia artificial conversacional, es capaz de generar conversaciones más humanas con los usuarios.

He probado a generar una presentación con GPT-4 y el resultado es asombroso

Esto solo es el inicio. El último paso se llama ChatGPT, una plataforma de inteligencia aritificial desarrollada por OpenAI que se basa en tecnologías de procesamiento de lenguaje natural para generar diálogos como un ser humano.

En este momento ya está en marcha GPT-4, que como su nombre indica es la cuarta versión. En esta versión ya podemos hacer traducciones, resúmenes, guiones para una historia, podemos pedir una tesis sobre un tema o simplemente preguntar cómo hacer una presentación de un tema concreto. Este último caso lo he probado personalmente y el resultado es asombroso. Vemos claramente que el rendimiento es cada vez más humano y resulta más difícil saber si al otro lado hay un ser humano o IA.

La IA es y será cada vez más, más segura que un ser humano porque su memoria es infalible, su capacidad de retener datos es mucho mayor que la nuestra, su respuesta ante el mismo problema siempre será la misma. Sucederá lo mismo que ha sucedido con los robots colaborativos, aquellos que en una línea de montaje pintan un vehículo, por ejemplo. Ya no tenemos un ser humano pintando, dependiendo de su habilidad, de su estado de salud o de su estado de ánimo, no se distraerá, ni necesitará días de fiesta o ir al lavabo.

Esto que hace unos años nos parecía un problema, especialmente porque quitaría el trabajo a miles de personas, hoy no lo vemos con la misma perspectiva. Lo que ha pasado en general es que estos trabajos, que no eran agradables, por ser pesados, o peligrosos o repetitivos, los hacen los robots, que conviven con empleados humanos que hacen trabajos más sofisticados. Es cierto que esto supone cierta formación, que si no se tiene nos dejará fuera del sistema, pero creo que en general lo hemos aceptado con agrado.

¿Qué pasará si mañana no necesitamos conductores para los vehículos públicos o no necesitamos las personas que ejercen de cajeros en los supermercados y otros trabajos parecidos? Parece que el sistema ya lo ha asumido y surgirán nuevos puestos de trabajo para sustituir los que se pierden.

Obviamente esto es solo mi opinión, y puedo garantizar que no tengo ningún dato objetivo para decir esto.

¿Cuál es la gran preocupación?

Para mí y para grandes pensadores es la ética que hay detrás de esta IA.

Volvemos al profesor Lennox: “En su libro Breves respuesta a las grandes preguntas, publicado de forma póstuma, Hawking vuelve a mencionar su preocupación: Mientras que las formas primitivas de IA desarrolladas hasta ahora han demostrado ser muy útiles, temo las consecuencias de crear algo que pueda igualar o superar a los humanos, (…) Los humanos, que estamos limitados por la lenta evolución biológica, no podemos competir con ella y seríamos superados. Y en el futuro, la inteligencia artificial podría desarrollar una voluntad propia, en conflicto con la nuestra (…) El riesgo real de la IA no es la maldad sino la competencia. Una IA superinteligente será extremadamente buena en el logro de sus objetivos, y si estos objetivos no van en la dirección de los nuestros tendremos problemas” (4).

¿Quién decidirá como actuará un vehículo conducido por IA cuando no pueda evitar un accidente?

¿Quién garantiza que la IA no tendrá sesgos racistas, o de cualquier otro tipo?

¿Quién me garantiza que un software no tendrá sesgos racistas, o de cualquier otro tipo en contra de un segmento de la población?

Dice Átia Cortés, investigadora del Barcelona Supercomputing Center: “Si los datos con los que se entrena la IA están sesgados, los resultados también lo estarán”. La revista Forbes ha incluido a esta investigadora en la lista de las 40 mejores futuristas de España por liderar la investigación en los aspectos éticos, legales, socioeconómicos y culturales de la IA.

¿Qué pasará cuando se aplique IA a los juguetes? De hecho, esto está sucediendo, se llaman “cognitive toys” y aplican diferentes programas a los juguetes para mejorar la experiencia de juego, pero, pensemos en un muñeco que juega con nuestro bebé de tres años, le pregunta su nombre, su color favorito, una serie de información que el bebé le transmite y que el juguete almacena y puede utilizar de la manera que desee. Puede ser simplemente un juguete sin más intención o podría ser un adoctrinador de nuestros bebés, en un mundo en que ya vemos lo que ha sucedido con los videojuegos, algo mucho más primitivo, con los cognitive toys podría suceder cualquier cosa.

La IA es uno de los mayores avances tecnológicos de la humanidad hasta el momento. Bien utilizada, será un gran progreso para la sociedad, pero estamos en manos de los desarrolladores del software y los algoritmos necesarios para su funcionamiento. Confiar en que serán éticamente correctos en sus decisiones, pensar que no habrá delincuentes que usen la IA en su favor o que las grandes corporaciones no lo utilizarán en su beneficio sería inocente por nuestra parte.

Pero solo estamos en los primeros pasos. Veamos cómo evoluciona y estemos atentos a defender nuestros derechos.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Editorial - Inteligencia Artificial: un bebé en crecimiento