PUBLICIDAD
 
lunes, 17 de junio de 2019   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
PUBLICIDAD
 
SÍGUENOS EN
  • Twitter
  • Facebook
  • Google +
  • Instagram
  • YouTube
  • Rss
 

  • Donar a Protestante Digital
  •  
    PUBLICIDAD
     
     



    Antonio Cruz
    6
     

    La dinamita de María

    El Magnificat de María es uno de los textos más subversivos de la historia. En él se presentan tres grandes revoluciones de Dios.

    CONCIENCIA AUTOR Antonio Cruz 20 DE DICIEMBRE DE 2014 23:40 h
    María y Elisabet, en la película 'Natividad'.

    “Magnificat” es la primera palabra traducida al latín del texto del evangelista Lucas (1:46-55). Se trata de la respuesta de la virgen María a su parienta Elisabet: Engrandece mi alma al Señor (Magnificat anima mea, Dominum, según la Vulgata latina). Todo este pasaje es como un canto lírico sobre la bienaventuranza de aquella joven hebrea tan singular.



    La virgen María ha sido definida como “el icono de la Iglesia católica”. Desde la Edad Media, se la ha considerado, siguiendo Apocalipsis 12, como una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona formada por doce estrellas. Aunque hoy la mayoría de los teólogos coincide en que estos textos se refieren a la Iglesia, no a María. Todo esto, unido a la adoración que se le rinde y a considerarla como intercesora entre Dios y los hombres, ha hecho que el mundo protestante se vuelque hacia el extremo opuesto y hable muy pocas veces de María.



    Sin embargo, debemos reconocer que María fue una mujer entre las mujeres, elegida por Dios en un contexto de humildad y vida ordinaria. Más que “una mujer vestida de sol”, el evangelio presenta a María como una muchacha que “camina de prisa a la montaña” para contarle a su parienta Elisabeth que también lleva un hijo en el vientre. El encuentro, entre dos futuras madres, ocurre a través de la complicidad y coincidencia de aquello que portan en sus entrañas. Finalmente Dios se ha metido de lleno en la historia de los hombres. Lo humano se hace portador de lo divino. Sacralidad y profanidad se confunden en un ser de carne y hueso. El cuerpo de María se hace tabernáculo de la divinidad. Dios tiene prisa por salir al encuentro del hombre, y elige, para acortar el camino, una vía terrestre. Se deja transportar por una sencilla peregrina de la fe, desconocida, pobre y humilde.



    María de Nazaret es una criatura que ama el silencio, que elige la sombra y el ocultamiento. Al contrario de lo que las tradiciones y los folklores religiosos han hecho después de ella, María es quien no aparece nunca en primer plano. Su presencia está siempre bajo el signo de la discreción. No estorba para nada. La Madre desaparece totalmente en el Hijo y es el Verbo quien tiene que hablar, no ella.



    En las bodas de Caná dirá: “Haced lo que él os diga”. Jamás dice “escuchadme a mí”, sino “escuchadle a él”. El evangelio está más cargado de sus silencios que de sus palabras. No hay apariciones de la Virgen en los evangelios. Eso fue inventado mucho después. Hemos de aprender a escuchar el silencio de María porque, a veces, cuando nosotros callamos, Dios habla.



    ¿Cuál es la paradoja principal de María? En ningún otro lugar podemos apreciar tan bien la contradicción de la bienaventuranza como en la vida de esta sencilla mujer. A ella le fue otorgado el gran privilegio de ser la madre del Hijo de Dios. Era normal que se asombrase y se llenase de gratitud por lo que le había ocurrido. Sin embargo, esta enorme bendición iba a quedar contrarrestada por una espada de dolor que traspasaría su alma. La de ver a su pequeño Jesús, treinta y tres años después, ejecutado en una cruz romana, la muerte más cruel y deshonrosa que existía en aquella época. Cada vida humana es también una existencia paradójica, llena de claros y oscuros, de alegrías y tristezas, de bendiciones, pero también de maldiciones. El hecho de ser cristianos, de confiar en las promesas del Señor, no nos elimina automáticamente los sufrimientos. Puede proporcionarnos valor, esperanza y ánimo para superarlos y acostumbrarnos a ellos, pero no nos los ahorra.



    María fue de prisa a casa de Elisabeth porque en Nazaret no tenía con quién hablar de lo que llenaba su corazón. Deseaba que su parienta le confirmara las palabras del mensajero divino: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Bienaventurada la que creyó. No puede haber autentica fe si ésta no produce felicidad, ni tampoco puede haber verdadera felicidad sin el don de la fe.



    Sin embargo, esta gran bendición iba a ser la espada que atravesara su corazón. María tendría que ver algún día a su querido hijo colgando de un madero. Y es que ser elegido por Dios casi siempre significa, al mismo tiempo, una corona de alegría pero también una cruz de tristeza y dolor. La realidad es que Dios no elige a las personas para su tranquilidad o comodidad, ni para fomentar su orgullo sino para tareas que exigen todo lo que la cabeza, el corazón y las manos puedan dar. Dios señala a las personas para usarlas en su ministerio. Cuando tomamos conciencia de la brevedad de nuestra vida, en relación a la eternidad que nos espera, las penas y dificultades que se pasan por servir a Dios, no son motivo de lamentación o queja sino que pueden convertirse en nuestra mayor gloria delante del Señor porque todo lo sufrimos por amor a él. Puede que, en ocasiones, esto nos resulte difícil de entender, sobre todo cuando estamos atravesando momentos complicados de prueba, pero debemos recordar siempre que los sufrimientos por Jesucristo son nuestra auténtica gloria. No es que los padecimientos sirvan para ganarnos el cielo, eso ya nos lo proporcionó él al morir en la cruz, pero sí es verdad que los sinsabores que experimentamos como cristianos se unen a los que sufrió el Maestro en su vida terrena. Como les dice Pedro a los cristianos primitivos que sufrían la persecución: Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido… sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría (1 Ped. 4:12-13).



    La alegría, el gozo, la satisfacción personal de María al sentirse elegida por Dios eran sólo una cara de la moneda. La otra cara fue la espada dolorosa que atravesaría su alma cuando viera a Jesús crucificado. Él no vino para que la vida de los cristianos fuera más fácil aquí en la tierra, sino para hacernos más grandes, más fuertes, más humanos, más generosos, más humildes, menos vanidosos, menos altivos y más perdonadores. Esta es la paradoja de ser elegidos por Dios. Comporta la alegría más grande pero también la mayor responsabilidad.



    El Magnificat de María es uno de los textos más subversivos de la historia de la humanidad porque se refiere a tres grandes revoluciones de Dios. La primera se encuentra en el versículo 51 del primer capítulo de Lucas: Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Se trata de una revolución moral. El cristianismo es, en realidad, la muerte del orgullo porque invita a reconocer, como le ocurrió a María, el tremendo contraste que existe entre su pequeñez de esclava y la grandeza de Dios. Si van a felicitarla y proclamarla dichosa todas las generaciones, no es por su santidad o por sus méritos personales, sino por el carácter extraordinario del niño que lleva en sus entrañas. No podemos ser elegidos por Dios, es imposible ser herramientas eficaces en sus manos, y seguir albergando orgullo personal en nuestras vidas.



    La soberbia insolente es el enemigo principal del plan divino. El principal error humano consiste precisamente en esto, en sentirse orgulloso de uno mismo y por lo tanto, no dar a Dios lo que es de Dios. Por eso el apóstol Pablo la emprende contra la doctrina judía de la justicia de las obras, atacando la autosuficiencia del hombre religioso que se basaba en la observancia de la Ley. Aquella pregunta retórica que Pablo lanza a los romanos (Ro. 3:27): ¿Dónde pues está el orgullo? Queda excluido ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Y en 1ª Corintios 1:31 dice: El que está orgulloso que lo esté del Señor o el que se gloria, gloríese en el Señor. Los cristianos sólo podemos sentirnos orgullosos de nuestra debilidad porque sólo en ella se hace patente la fuerza de Dios. Como también afirmaba Pablo: Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo (2ª Cor. 11:9).



    La segunda revolución es social: Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes (v. 52). El cristianismo de Cristo da por finalizados los títulos y prestigios mundanos. Cuando tomamos conciencia de lo que Cristo hizo por todos los seres humanos, no podemos albergar la idea de que unas personas son valiosas y otras carecen de valor. Las escalas y los rangos sociales desaparecen delante del Señor de señores.



    Por último, la tercera revolución tiene un marcado acento económico: A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos (v. 53). Una sociedad no cristiana es la que sólo procura adquirir bienes materiales y obtener cuanto más mejor. Por el contrario, una sociedad cristiana sería aquella en la que nadie se animara a tener demasiado, mientras otros tuvieran demasiado poco. Es evidente que nuestra sociedad no tiene esos valores cristianos. Si los tuviera, no habría indigentes durmiendo en cajas de cartón. Si la sociedad fuera cristiana, no se permitiría que los banqueros estuvieran amasando increíbles fortunas, mientras otras personas no disponen de lo más elemental para vivir.



    El aparente encanto poético de este canto de María es, en realidad, dinamita pura que hace estallar en mil pedazos la sociedad injusta y materialista que hemos construido entre todos. El verdadero cristianismo engendra una revolución en cada ser humano y como consecuencia una revolución en el mundo entero. Pero, si Cristo no cambia nuestra vida, nada podrá hacerlo.


     

     


    6
    COMENTARIOS

        Si quieres comentar o

     

    Manolo
    02/01/2015
    12:23 h
    6
     
    C.1. Significa solo lo que dice, no lo que no dice; dice: Mujer he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre, y desde aquella hora el discípulo la recibió en casa(Jn. 19 26 y 27); no dice: Mujer he ahí a tus hijos, hijos he ahí a vuestra madre, para que esté en casa de todos los discípulos. Jesucristo dejó a su madre al cuidado de Juan mientras vivió en este mundo,¡¡¡nada mas!!!, mora.
     

    Manolo
    01/01/2015
    11:38 h
    5
     
    C.4. Dista mucho la intención equilibrada de nuestra hermana María virgen (engrandece mi alma al Señor y mi espíritu en El se regocija, porque ha mirado la bajeza de su sierva), de la intención desequilibrada de algunos que en una escalada de interpretación privada llegan a reconocerla tan grande como El Eterno e incluso más, desembocando en una adoración. Gracias al Espíritu Santo que en la propia María pone freno al desarrollo enloquecido de algo falso, mora. (moderado)
     

    Alfonso Chíncaro (Perú)
    25/12/2014
    18:33 h
    3
     
    A partir de testimonios de muchos ministros, de cómo no temen las dificultades al momento de oír la voz de Dios y luego el entorno los amedrenta (como que Dios les prueba, y luego los confirma), tengo la fortísima impresión de que el saludo de Isabel previo al "Magnificat" fue el detonante de la fe de María. La fe de María ya estaba allí, dispuesta a obedecer, pero al seguir la instrucción de visitar a Isabel y escuchar el saludo que sólo Isabel podía dar, entendió la magnitud de lo que ocurría.
     

    Marisa Martínez
    22/12/2014
    20:55 h
    2
     
    Me encanta el personaje de María y su canto de victoria, el "Magníficat". J. S. Bach capta esta alegría de María de forma sublime en la obra homónima. Invito a todos a escucharla estas navidades. ¡Una música excelente para un texto grandioso!
     

    flash
    22/12/2014
    04:40 h
    1
     
    Sin embargo, no se ha tocado ni un segundo el texto de San Juan: "Mujer he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre". ¿Qué significa esto hoy para evangélicos y católicos?
     
    Respondiendo a flash

    ikari
    26/12/2014
    14:11 h
    4
     
    Mas que nada hay que aplaudir en cierta manera este "regreso protestante" a la figura y el ejemplo de María. En lo teologico es practicamente indiscutible que la mujer vestida de sol que da a luz a su hijo y que huye para defenderlo de la muerte, es un relato típico del género apocaliptico que nos narra el nacimiento de Cristo y las persecusiones que ha sufrido, y que coincide notablemente con los Evang. Pero como aproximación a la figura de María, el articulo, tiene aspectos muy aceptables.
     



     
     
    ESTAS EN: - - - La dinamita de María
     
    PUBLICIDAD
     
     
     
    AUDIOS Audios
     
    “Queremos unir a la iglesia evangélica para orar” “Queremos unir a la iglesia evangélica para orar”

    El próximo 8 de junio las iglesias evangélicas son invitadas a participar de España oramos por ti, un evento simultáneo en 52 puntos del país.

     
    Protestantes en España: creer a la contra Protestantes en España: creer a la contra

    Documentos RNE dedica un amplio reportaje sonoro a la historia del protestantismo en España. Participan Gabino Fernández, Doris Moreno y Ricardo García.

     
    “Con nuestro trabajo podemos ser agentes de restauración” “Con nuestro trabajo podemos ser agentes de restauración”

    Jaume Llenas comienza una nueva etapa como asesor de los Grupos Bíblicos Graduados. En esta entrevista comparte su visión sobre el trabajo, la vocación y la misión en el ámbito laboral.

     
    Cuidado pastoral y psicología Cuidado pastoral y psicología

    El teólogo Julio Díaz Piñeiro explica el desarrollo histórico del cuidado pastoral en Estados Unidos, con sus aciertos y errores a la hora de aplicarse a un contexto como el español.

     
    “Hay partidos que están creciendo en base a la crispación” “Hay partidos que están creciendo en base a la crispación”

    Xesús Manuel Suárez analiza la situación política previa a las elecciones en España y presenta el documento ‘Vota sabiamente’.

     
    FOTOS Fotos
     
    X Encuentro de Literatura Cristiana X Encuentro de Literatura Cristiana

    Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.

     
    Idea2019, en fotos Idea2019, en fotos

    Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

     
    15º Aniversario de Protestante Digital 15º Aniversario de Protestante Digital

    Fotos de la celebración realizada en Barcelona el 5 de octubre.

     
    Medio siglo de GBU, en fotos Medio siglo de GBU, en fotos

    Un repaso gráfico a la historia de GBU en nuestro país.

     
    ‘Los poetas y Dios’, 15ª edición ‘Los poetas y Dios’, 15ª edición

    Algunas fotos del encuentro de poesía espiritual celebrado los días 2 y 3 de noviembre en Toral (León). Fotos de Jacqueline Alencar.

     
    VÍDEOS Vídeos
     
    Toda la Biblia: 2ª Pedro Toda la Biblia: 2ª Pedro

    Un Dios lleno de gracia prepara algo especial para nosotros en los cielos nuevos y la tierra nueva.

     
    El informativo #4: Evangélicos en la OEA, la ONU pide proteger a minorías religiosas El informativo #4: Evangélicos en la OEA, la ONU pide proteger a minorías religiosas

    El 22 de agosto es el día designado por la ONU para conmemorar a las víctimas de violencia por motivo de creencia o religión. Esta y otras noticias en nuestro resumen semanal.

     
    Las Tres Tabernas: Marcos Vidal Las Tres Tabernas: Marcos Vidal

    Alex Sampedro entrevista a Marcos Vidal en profundidad sobre iglesia, pastorado, arte, literatura o redes sociales.

     
    Yo soy la resurrección y la vida Yo soy la resurrección y la vida

    En Jesús encontramos a un Dios que no es indiferente, sino un Dios que llora con nosotros.

     
    Yo soy el pan de vida Yo soy el pan de vida

    Si ningún placer de la vida puede satisfacernos del todo, puede que estemos hechos para algo más.

     
    “Es urgente renovar la praxis del ministerio a la infancia” “Es urgente renovar la praxis del ministerio a la infancia”

    Conversamos con Javier Martín, coordinador de min19, sobre la necesidad de dar espacio e importancia a los niños, tal y como hizo Jesús.

     
    Loida Muñoz: La iglesia, agente transformador Loida Muñoz: La iglesia, agente transformador

    ¿De qué forma la iglesia puede transformar su entorno? Conversamos con la directora de A21 en España.

     
     
    Síguenos en Ivoox
    Síguenos en YouTube y en Vimeo
     
     
    RECOMENDACIONES
     
    PATROCINADORES
     

     
    AEE
    PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
    MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
     

    Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.