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El discipulado radical de Jesús, de Sergio Navarrete

¿Cómo debemos –como cristianos latinos viviendo en nuestros respectivos países en todo el mundo y en el siglo XXI–, interpretar las demandas de Jesús para hoy en día?

FRAGMENTOS 19 DE JULIO DE 2018 18:00 h
Detalle de la portada del libro.

Un fragmento de “El discipulado radical de Jesús. Un aplicación contextual”, de Sergio Navarrete (2018, Clie). Puede saber más sobre el libro aquí.



 



Cómo es interpretado hoy en día el discipulado



¿Cómo deben ser interpretadas y practicadas las demandas del discipulado de Jesús hoy? ¿Simbólica o literalmente? Dallas Willard, el conocido filósofo cristiano californiano apenas fallecido hace algunos años, escribe acerca de la importancia que dan al discipulado de Jesús los cristianos en Estados Unidos.



Él dice, “...el discipulado, o ser aprendices de Jesús, ya no es en nuestros días visto como algo esencial a la fe en él”. (1) Ahora los eruditos proveen numerosas interpretaciones acerca del discipulado cristiano. Algunos de estos eruditos argumentan que las demandas radicales del discipulado de Jesús eran solo para los primeros seguidores, mientras que otros defienden que el cristianismo sin un discipulado radical es una aberración de los mandamientos de Jesús.



Hans Inge Kvalbein, el teólogo noruego (1942-2013), presenta uno de estos argumentos cuando escribe:



“El llamado de Jesús a sus discípulos a dejar su familia e incluso ‘odiar’ padre y madre, esposa e hijos (Lc. 14:26) no es por supuesto un mandato general de validez ilimitada. Solo tiene relevancia cuando estas relaciones tratan de impedir una obediencia absoluta a él”. (2)



 



Sergio Navarrete.

¿Tiene Kvalbein la razón? De acuerdo con él, las demandas radicales de Jesús no pueden ser generalizadas ni aplicadas invariablemente. O es John James Vincent, escritor del libro ‘Discipleship and Synoptic Studies’, quien tiene la razón cuando dice que si estas demandas radicales son tomadas literalmente, entonces solo unos pocos podrían ser discípulos. Si nos encontramos ante el dilema de que deben ser tomadas simbólica o espiritualmente, entonces claramente significan algo diferente para nosotros de lo que significaban para aquellos que fueron llamados primero. (3)



Por otro lado, encuentro a eruditos como J.A. Fitzmyer, quien cita a J. Schmid diciendo: “Solo la persona capaz de una decisión radical y dolorosa, de poner toda relación natural y humana después de la conexión con Jesús y dar hasta la vida misma en martirio, puede convertirse en un verdadero discípulo de Jesús”. (4)



Hubo otros, como Dietrich Bonhoeffer (pastor alemán luterano, 1906-1945), quien enfatizaba que las demandas radicales del discipulado son aplicables a los cristianos en general. Para Bonhoeffer, el cristianismo sin discipulado degrada la gracia de Dios. Él dice: “Gracia barata es una gracia sin discipulado, gracia sin la cruz, gracia sin Jesucristo... Felices aquellos quienes saben que el discipulado significa la vida que surge de la gracia, y gracia simplemente significa discipulado.”(5)



¿Cómo debemos –como cristianos latinos viviendo en nuestros respectivos países en todo el mundo y en el siglo XXI–, interpretar las demandas de Jesús para hoy en día? ¿Debemos interpretarlas literal o simbólicamente? Hay cuatro principales interpretaciones de discipulado.



 



Discípulos como aprendices



El primer grupo argumenta que un “discípulo” es la persona que se convierte en un estudiante o aprendiz bajo un gran maestro, sin tener una relación con la salvación o el convertirse en cristiano. Livingston Blauvelt Jr. representa esta creencia cuando escribe:



“La palabra griega [traducida como] ‘discípulo’ «mathêtê» viene del verbo «manthanô»



‘aprender’... Muchas personas, tanto salvas como no salvas, aprendían de Jesús. Así que Él exhortaba a aquellos que le seguirían a calcular el costo (Lucas 9:23; 14:25-35). Que los términos ‘discípulo’ y ‘cristiano’ no son sinónimos es claro en el evangelio de Juan. ‘Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él’ (Juan 6:66). Además, ahí estaba Judas, un discípulo no salvo”. (6)



Aunque Blauvelt correctamente enseña “la temprana relación lingüística entre el sustantivo “discípulo” y el verbo “aprender”, y los diferentes tipos de discípulos en los tiempos de Jesús, está equivocado en dos puntos importantes.



 



Portada del libro.

Primero, el término griego «mathêtê» en su uso neotestamentario, significa más que un simple aprendiz; lleva también una amplia definición de creyente. Segundo, él está equivocado al no investigar el uso de «mathêtê» fuera del evangelio de Juan, porque en Hechos 11:26, «mathêtê» es sinónimo de cristiano. Hechos 11:26 dice: “Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez”. Los primeros cristianos se describían a sí mismos como «mathêtê» antes de llamarse cristianos.



 



Discípulos como creyentes comprometidos



La segunda forma de entender el discipulado para los cristianos de hoy divide a la cristiandad en dos grupos. Primero, “los cristianos comprometidos” que son aquellos que obedecen las demandas radicales del discipulado, y segundo, los cristianos que no están dispuestos a pagar el alto precio del discipulado y continúan siendo creyentes, pero no discípulos. Dwight Pentecost escribe, “hay una enorme diferencia entre ser salvo y ser un discípulo. No todos los que son salvos son discípulos.”(7)



Pentecost no comprende que el llamamiento al discipulado que hace Jesús es tanto una invitación a la salvación como al discipulado. El llamamiento que Cristo muestra en Mateo 19:16-22 apela tanto a la vida eterna como al discipulado. La gran comisión en Mateo 28:19-20 es tanto un mandato para la salvación como para el discipulado. El llamamiento al discipulado que se encuentra en Marcos 8:34, y el llamamiento a la multitud en Lucas 14:25-33, eran también una invitación a la salvación y al discipulado. Aún más, como se indica antes, Hechos 11:26 demuestra como discípulos y cristianos no son dos diferentes grupos de creyentes. Por lo tanto, «mathêtê» en el Nuevo Testamento, es un término usado tanto para discípulos como para cristianos.



 



Discípulos como ministros



La tercera descripción de discipulado afirma que los discípulos son solo aquellos cristianos que han sido llamados al ministerio. Separa la cristiandad en un sistema de dos niveles de clases. Esto implica que las demandas radicales del discipulado estaban dirigidas solo para los ministros. Dennis Sweetland, autor del libro Nuestro Viaje con Jesús, cree que Jesús hace dos diferentes llamamientos a sus seguidores: uno a la salvación y otro al ministerio. Sweetland escribe al explicar Marcos capítulo 1: “El primero (1:15) presenta el llamado al arrepentimiento y la fe, el segundo (1:17) como seguidores y a ser ‘pescadores de hombres’”. (8)



Este grupo es casi similar al grupo anterior, separando a los cristianos en dos, pero esta teología de discipulado falla en no observar la diferencia entre «ho mathetes» (los discípulos), «ho dodeka» (los doce), y «ho apostolos» (los apóstoles). Karl H. Rengstorf, teólogo alemán y director de estudios del Monasterio de Loccum en Alemania, nos recuerda que los apóstoles salen del círculo de discípulos (9) (vea Marcos 3:13), de aquellos seguidores que ya han aceptado las demandas radicales de discipulado. La convocatoria radical de Jesús es hecha a todos los discípulos potenciales (Lucas 14:25), no solo a ministros. Por lo tanto, el apostolado era una función que los doce discípulos que fueron seleccionados recibieron de entre un grupo mayor de discípulos.



 



Discípulos como creyentes en el proceso de discipulado



Esta propuesta acepta a todos los creyentes como discípulos y argumenta que desde el momento de la conversión inicia la vida del discipulado. Utiliza la Gran Comisión de Jesús “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones...” (Mt. 28:19), para enfatizar que el discipulado comienza con la salvación. Michael J. Wilkins, profesor decano de la Universidad de Biola, afirma:



“... este modelo no siempre clarifica cuáles de las demandas del discipulado... eran para quiénes, ni tampoco especifica el propósito por el que estas demandas son hechas. Las advertencias del discipulado radical de Jesús son frecuentemente presentadas como una sola, sin distinguir ni la audiencia frente a la cual son presentadas ni el propósito por el que son dadas... ¿Están todos los discípulos/creyentes bajo obligación de todas las enseñanzas de discipulado?... ¿Deben todos los cristianos dar sus riquezas a los pobres? ¿Cuál era el propósito de los desafíos del discipulado dado por Cristo en su ministerio público?... ¿Debe una persona llevar a cabo actos de compromiso antes de la conversión? De ser así, ¿cómo encuadra esto con la gracia? De no ser así, ¿qué significa calcular el costo?... ¿Hay alguna diferencia entre el discipulado encontrado en los evangelios y el discipulado de la iglesia primitiva del libro de los Hechos?... ¿Son tan radicales las enseñanzas del discipulado de Jesús que ya no son una realidad práctica para nosotros en el mundo moderno?” (10)



Lo que intento en este libro es contestar las preguntas sustanciales de Wilkins sobre el discipulado. Esto nos dará un entendimiento más rico de las demandas radicales del discipulado de Jesús. Para ello, es esencial que contextualicemos la realidad de Jesús a través de la investigación de Su entorno para alcanzar un mejor y mayor entendimiento de Su modelo de discipulado. ¿Cómo entendía y usaba Jesús el término «mathêtê»?



 



(1) Willard, Dallas. “The Divine Conspiracy: Rediscovering our hidden life in God”. San Francisco, CA: HarperCollins Publishers. p. xvii, 1998.



(2) Kvalbein, Hans. “Por lo tanto id y haced discípulos...El concepto del discipulado en el Nuevo



Testamento”, Themelios, 13 (En.-Feb. 1988). p. 49.



(3) Vincent, J.J. “Discipleship and Synoptic Studies”, Theologische Zeitschrift, 16 (1960) 456.



(4) Fitzmyer, J.A. “The Gospel According to Luke (X-XXIV)” AB 28A. Garden City, Nueva



York: Doubleday, 1985. p. 1062.



(5) Bonhoeffer, Dietrich. “The Cost of Discipleship” trans. R.H. Fuller, 2d. Rev. Ed. (Nueva



York: Macmillan, 1963). pp. 47, 60.



(6) Blauvelt, Livingston. “Does the Bible Teach Lordship Salvation?” Bibliotheca Sacra, 143



(1986): 41.



(7) Pentecost, J. Dwight. “Design for Discipleship”, Grand Rapids, Zondervan, 1971. p. 14.



(8) Sweetland, Dennis M. “Our Journey with Jesus”, pp. 17-18.



(9) Rengstorf, Karl H. “mathêtê” TDNT, 4: Eerdmans, 1969, Ed. By Kittel, p. 450.



(10) Wilkins, Michael J. “Following the Master”, p. 33.


 

 


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