En nombre del progreso: cuando la selección natural sustituyó a la ética

¿Somos conscientes de cómo nuestras ideas pueden alterar el mundo? La eugenesia es entonces la consecuencia natural de las ideas naturalistas y darwinianas, llevadas hasta sus últimas consecuencias. Por Jeniffer Díaz.

30 DE AGOSTO DE 2023 · 11:00

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Estatua de Charles Darwin en el Natural History Museum de Londres./Nathan Langer, Unsplash.

Hay un camino que al hombre le parece recto, pero acaba por ser camino de muerte.”

Pr. 14:12

 

A mediados del siglo XVIII nació en Europa un movimiento intelectual y filosófico que estremeció los cimientos de las ciencias y el arte y que se extendió hasta el siglo XIX. El siglo de las luces constituyó una revolución cultural a gran escala que debió gran parte de su éxito al florecimiento y promoción de sus ideales a través de la literatura y es que ellegado intelectual que nos dejó la ilustración a través de los libros, es invaluable. Una de las obras escritas más importantes debido a sus efectos en el hombre moderno, es El origen de las especies, escrito en 1859. Esta, sacudió los cimientos ideológicos del mundo entero y las consecuencias filosofías que se desprendieron de ella hacen eco hasta el día de hoy.

Los destellos de la Ilustración

Charles Darwin es hijo de la Ilustración, lo que quiere decir que había crecido en un contexto intelectual en apogeo, que impulsaba las ciencias y empujaba al hombre a desarrollar un pensamiento naturalista, independiente de los dogmas religiosos1. Darwin proviene de una familia de intelectuales influyentes en la época. Su padre, Robert Darwin, era un médico de situación acomodada y su abuelo, Erasmus Darwin era también un doctor reconocido y abolicionista que promovió la ciencia experimental y además era miembro de la reconocida Sociedad Lunar, que influyó en la revolución industrial. Darwin provenía de un linaje de pensadores.

Con todo, las ideas evolucionistas no eran propias de Darwin, sino consecuencia del desarrollo intelectual y filosófico de la época en la que muchos otros antes que él, comenzaron a especular sobre este asunto. De hecho su trabajo es la conclusión de los llamados predarwinistas, como C.Lyell (quien acuñó el concepto de “evolución” por primera vez), Jean Batistuta Lamarck y Alfred Wallace, quienes fueron formulando hipótesis previas, hasta que el contexto sociocultural presentó la oportunidad ideal para que estas ideas por fin fueran abrazadas. En realidad, la teoría de la evolución era una idea dinamita a punto de explotar, esperando las condiciones socioculturales ideales para ello, pero la pólvora ya había sido esparcida mucho antes por muchos otros y el Origen de las especies, fue la llama que encendió la mecha y acabó detonando la bomba.

El bestseller del siglo XIX

La recopilación de información y evidencia para elaborar el libro, fue lenta. Gran parte de esta provenía del largoviaje de Darwin por las islas sudaméricanas, en el que registraba los datos de sus observaciones en cuadernos rojos que luego verían la luz. En 1842 estuvo listo el primer ensayo de El Origen de las especies, pero lo modificó y dos años después, tenía un escrito de 200 páginas, mucho más completo. La expectativa por la publicación de sus hallazgos era tanta que en 1844 se publicó Vestigios de la historia natural, una obra entonces anónima con ideas lamarckianas, que algunos creyeron que era obra de Darwin. La obra fue  recibida con burlas por las clases más cultas de Europa occidental, lo que sembró en Darwin el temor meticuloso de presentar sus hallazgos con la mayor profesionalidad posible.

Finalmente, debido a que Wallace había llegado a las mismas conclusiones evolucionistas que él y se proponía publicar sus hallazgos, Darwin decidió adelantar su publicación y en 1859 EOrigen de las especies estaba disponible para ser leído por todo el público. Los historiadores señalan que “su libro causó al principio bastante estupor entre la comunidad científica, tanto nacional como extranjera, y recibió críticas serias y claramente refutatorias por parte de matemáticos, físicos, y sobre todo, de sus colegas naturalistas”2.

A la primera edición, contando con 1250 copias, le siguieron cinco más, en las que Darwin tuvo que editar, eliminar o reafirmar información en lo referente a la dificultad de aplicar la selección natural al desarrollo de órganos tan complejos como el ojo por ejemplo. Sin embargo, el impacto del libro fue tal, que los historiadores consideran que fue esta obra la que consiguió la credibilidad científica y respeto a la teoría de la evolución, catalogándose años después como el bestseller más importante de la modernidad, con consecuencias humanas a toda escala.

El triunfo posterior de El Origen de las especies no se debe al concepto de “evolución” pues como he mencionado, no era un término novedoso, sino el resultado de una serie de factores socioculturales, entre los que podemos mencionar: el contexto social post ilustración deseoso de encontrar una explicación al origen de la vida que destronara el creacionismo3; la posición que Darwin ocupaba en la escala social de ese momento que le permitió rodearse de hombres tremendamente influyentes que popularizaron y promocionaron sus ideas, tales como Herbert Spencer y Henry Huxley. Las ventajas del poder adquisitivo que poseía que le permitió invertir enormes cantidades de dinero en expediciones científicas y finamente, la ventaja dada por la propia época, en la que sus ideas encajaron en cierto sector, o como mejor lo dice el doctor en biología Máximo Sandín “sus ideas eran propicias para el clima social de la InglaterraVictoriana”4

Para cuando El Origen de las especies se publicó por primera vez, ciertamente fue una sorpresa para los más simples que rechazaban estas ideas como políticamente incorrectas, pero más adelante, algunos vieron en el concepto de selección natural la oportunidad para la promoción de otras ideas que se desprenden como consecuencia lógica de la evolución.

Las consecuencias de la selección natural

Richard Weaverno se equivocó al decir una vez que las ideas tienen consecuencias. Las deducciones lógicas que se desprenden del concepto de selección natural dieron paso a un sinfín de propuestas supremacistas que han tenido efectos catastróficos en nuestra sociedad y que imperan de manera mucho más sutil aún hoy. Si el hombre no es más que una especie “mejorada” desde sus orígenes animales, que se ha perfeccionado y sobrevivido al paso del tiempo demostrando ser apto al ambiente, tendría sentido pensar que existen especies más animales que otras, más fuertes y por lo tanto más dignas de gobernar y de vivir. En la Europa occidental de finales del siglo XIX, esta especie eran las elites, los intelectuales, educados y adinerados.

Esta idea, no tan implícita, se encuentra en la obra pseudocientífica escrita también por Darwin, El origen del hombre. Las especulaciones en torno al concepto de selección natural aplicado a la antropología situaron al hombre caucásico, es decir occidental y ario ( etnia a la cual Darwin y sus colegas pertenencían) en la cúspide de la pirámide social, mientras que los negroide se situaban en el último nivel, siendo la raza más cercana a los simios. Darwin inexcusablemente escribiría que“en el futuro, sin duda no muy alejado, si lo medimos por siglos, las razas civilizadas del hombre casi con toda certeza exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes a lo largo y ancho del mundo. Al mismo tiempo, los monos antropomorfos, como ha señalado el profesor Schaafhausen, serán exterminados sin ninguna duda. La distancia entre el hombre y el animal se agrandará, puesto que se extenderá entre un hombreen estado de civilización superior,como podemos esperar, al del Caucásico actual, y algún mono tan inferior como el Babuino, en lugar de como actualmente, entre el negro o el Australiano y el gorila”5.

A pesar de que varios abolicionistas, como Wilberforce, se opusieron fehacientemente a las ideas supremacistas de Henry Huxley, quien defendía la superioridad evolutiva del hombre blanco, el germen ideológico ya había sido sembrado. Ciertamente los conquistadores de la edad media ya practicaban abiertamente la esclavitud con fines imperialistas, sin embargo, después de El Origen de las especies, se contaba además con un argumento de las ciencias naturales, avalado por la biología para justificar y legitimar el más voraz sometimiento de las llamadas “razas inferiores”. Y es que algunos consideran que la ideología detrás de la selección natural tiene “un sospechoso parecido a los conceptos del libre mercado6,pues coincidía con las ambiciones burguesas del momento. Surgía entonces, la teoría de las razas.

No es de extrañar que la primera mitad del siglo XIX haya una explosión en la Europa occidental de un violento imperialismo científico, contexto en el que surgen los primeros zoológicos humanos, un negocio ampliamente normalizado por los espectadores. Etnias de diferentes lugares de América y África eran llevadas a Europa occidental para ser exhibidas como “curiosidad folclórica”7. Por primera vez aparece un consenso común de que las razas inferiores deben servir como bienes de consumo para la diversión y el entretenimiento humano, ya no en circos romanos, sino ahora, en un hábitat salvaje, junto a otros animales.

Eliminando a los idiotas

Spencer, quien en 1852 había propuesto el concepto de “la supervivencia del más apto” anterior a El Origen de las especies, es el gran promotor de lo que se denominó más tarde como darwinismo social8. Aprovechó la creciente popularidad de Darwin y “formuló su teoría de la selección social —también influida por Malthus— al preocuparse por los problemas de la población.”9Spencer vio en la evolución, la idea de progreso social y extrapoló la selección natural a la ética.

Nacen movimientos radicales como el Ku Klux Klan en Estados Unidos, un grupo con ideologías racistas y supremacistas, que se dedicó primero a atemorizar, torturar y luego a asesinar a todas aquellas razas que consideraban inferiores. Las tensiones y guerras civiles fueron en aumento hasta que en 1873 tuvo lugar la Masacre de Colfax, donde por lo menos 119 afroestadounidenses fueron asesinados en un conflicto a manos del Ku Klux Klan. Actualmente, la organización aún tiene presencia en E.E.U.U. y algunos consideran que es cuestión de tiempo para que el movimiento vuelva a tomar fuerza.

La semilla de la evolución progresiva continuó extendiéndose. La idea de que la sociedad puede mejorarse a través de la higiene racial alcanzó su clímax con la llegada de la Eugenesia, término acuñado por el primo de Darwin, Francis Galton, para promover la idea de que debe impulsarse la procreación de los seres humanos más aptos, en contraste debe evitarse y eliminar la reproducción de aquellos que no lo son. Galton dedujo que, si en el proceso de selección natural, la naturaleza elimina a los seres menos aptos, esto debe ser una ley biológica aplicada a la sociedad también. Entre los criterios para definir a los menos aptos se encontraban aquellos en situación de pobreza, los adictos, los enfermos mentales,los idiotas, los homosexuales y los inmorales. En sus conclusiones sostenía que “los hombres eminentemente dotados se elevan por encima de la mediocridad tanto como los idiotas se deprimen por debajo de ella”10.

Contrario a lo que hoy pudiéramos pensar, esta teoría se dio por hecho y tuvo amplia aceptación por la comunidad científica de aquel tiempo. La higiene racial debería ser tarea de todos. Así que en nombre del progreso, si la sociedad de los más aptos quería asegurar un futuro mejor, debían limpiar cualquier rasgo genético que supusiera un peligro para el avance, era su derecho. Charles Richet, ganador del premio Nobel en medicina en 1913, diría que “hay mala materia viva que no es digna de ningún respeto ni de ninguna compasión. Suprimirlos resueltamente sería prestarles un servicio, pues jamás podrán otra cosa que sobrellevar una existencia miserable”.11

En 1907 se creó la Eugenics Education Society que tenía como misión promover la educación eugenésica y que fue avalada por altos intelectuales y rostros tan conocidos como el del H.G. Wells, quien promovió dicha creencia a través de la literatura y el político Winston Churchill, quien en 1910 “propuso esterilizar a 100.000 degenerados mentales(sic) y enviar a otros varios miles a campos de concentración para salvar a la raza británica de la decadencia”12.

La eugenesia no tuvo tanto éxito en Reino Unido, como si en E.E.U.U. en donde se estableció un verdadero imperio de poder que impulsó no sólo la investigación científica sino también la creación de centros, y de agresivos programas eugenésicos y esterilizaciones forzosas, con víctimas que alcanzaron las 60.000 personas hasta 1970. Dichas prácticas estaban amparadas por la ley promulgada enVirginia, en donde se esterilizaron forzosamente por lo menos 8.000 personas, bajo criterios “científicos” tan absurdos como personas que el programa catalogaba de “retrasados mentales” o “tarados”, aun cuando no se tuvieran pruebas de ello. Dicha práctica dominó el campo científico en occidente a finales del siglo XIX, y se extendió hasta la mitad del siglo XX.

Una idea en su versión más extrema

A pesar de que El Origen de las especies no es un libro muy leído en nuestros tiempos, la influencia del contenido de sus páginas ha tenido un altísimo impacto en la configuración de la vida humana actual, que no se limita a la biología, sino a la ética, la ciencia, la política y la economía. Se puede decir sin temor a exagerar que dicho libro cambió, como muy pocos para siempre, la manera de construir la sociedad. Ciertamente, aunque Darwin no promovió explícitamente ideas eugenésicas en sus escritos, las consecuencias filosóficas que se desprenden de sus propuestas y de los predarwinistas, siguen un curso lógico catastrófico, que no debe sorprendernos en mundo caído, pues desde siempre, la mente del hombre ha sido un generador incesante de ideas, pero solo cuando están son llevadas a la práctica, podemosconocer sus virtudes y sus males.

Lo que nos obliga a reflexionar: ¿somos conscientes de cómo nuestras ideas pueden alterar el mundo? La eugenesia es entonces la consecuencia natural de las ideas naturalistas y darwinianas, llevadas hasta sus últimas consecuencias. Los acontecimientos que vendrán después, no tenían precedentes en la historia de la humanidad. La semilla del control natal y el nazismo habían sido sembrados.

 

Jeniffer Díaz tiene realizados estudios en marketing y publicidad y actualmente estudia teología en la Facultad Internacional IBSTE.

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Notas

1C. Castrodeza,La Darwinización del mundo, 12 y 13

2C. Castrodeza,La Darwinización del mundo34

3C. Lema,El darwinismo social en la historia de los derechos,1068

4 Ver aquí.

5C. Darwin,The descent of the man and Selection in Relation to Sex,201

6De una entrevista a Máximo Sandin (ver aquí

7Revista de humanidades: Darwin y los zoológicos humanos, 105

8C. Lema,El darwinismo social en la historia de los derechos,1065

9C. Lema,El darwinismo social en la historia de los derechos,178

10F. Galton, Hereditary genius,36

11Ver aquí.

12 Ver aquí.

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