Pero… ¿qué techo debo abrir?
Reflexionemos sobre algunas de las barreras que afectan a la inclusión de todas las personas en nuestras iglesias y entornos, y cómo ponerles solución.
19 DE OCTUBRE DE 2026 · 13:25
Quizás eso es lo que has pensado si respondiste “sí ” a la pregunta “y tú ¿abrirás un techo? ” en el artículo anterior. Hablemos sobre ello.
Como reflexionamos, basándonos en Lucas 5:18-19, sólo si eres consciente de la importancia de ese encuentro personal con Jesús serás capaz de “romper techos”.
Pero ¿cuáles son esos techos (barreras)? Veamos ahora algunas de ellas:
· Barreras Arquitectónicas o Físicas: Obstáculos que impiden el desplazamiento o el uso, como por ejemplo escaleras para acceder al edificio sin opción de rampa, baños donde no puede entrar una silla de ruedas o el acceso al púlpito sin rampa, solo con escalones.
· Barreras Comunicacionales: Afectan a la emisión, recepción y comprensión de la información a personas con discapacidad auditiva, visual, cognitiva o del habla. Por ejemplo textos sin contraste, falta de conocimiento de lengua de signos o de intérpretes, ausencia de sistema Braille o textos de lectura fácil.
· Barreras Actitudinales o Sociales: Relacionadas con el entorno social, donde a menudo encuentran falta de empatía, rechazo, paternalismo, estereotipos… suelen tener mayor abandono escolar y reducción de oportunidades.
· Barreras Instrumentales: Dadas por inadecuación o falta de herramientas, objetos o dispositivos, como iluminación parpadeante, dinámicas o actividades que pueden ser dificultosas según la discapacidad.
¿Cómo podemos eliminar estas barreras y abrirles el camino? "Yo era ojos al ciego, y pies al cojo” (Job 29:15)
Estos son solo algunos ejemplos:
- Instala rampas adecuadas. Coloca pasamanos en las escaleras.
- Ten una buena iluminación. Reserva lugares para personas con sillas de ruedas. Habilita baños accesibles. Etc.
- Conoce la lengua de signos básica. Los textos deben tener buen contraste, tamaño legible y tipografía accesible como Dyslexie, Atkinson Hyperlegible o las de estilo Sans-serif. Utiliza lenguaje sencillo. Etc.
- Recuerda que la persona no es su discapacidad, no te focalices en ello, conoce a la persona. No infantilices. Habla con la persona, no con su acompañante. Invita y permite que participe en actividades, reuniones, servicio... Etc.
- Conoce y/o dispón de los recursos que existen por si alguien los necesita: biblia o documentos en lectura fácil o en braille, subtitulado de vídeos, dinámicas y actividades adaptadas instrumentalmente a la persona que lo necesite para llegar al mismo fin que las demás. Etc.
Conoce a las personas. Escucha su realidad. Abre el camino allá donde tengan impedimentos para conseguir ese encuentro con Jesús y Su Iglesia, así como su posterior crecimiento y servicio en ella.
"Hijos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." (1 Juan 3:18)
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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Pensando en todos - Pero… ¿qué techo debo abrir?