Y tú, ¿abrirías un techo?

Tenemos muchos eventos, retiros, material en video, papel,... Para niños, adolescentes, mujeres, hombres, matrimonios,... Pero no estamos llegando a todos. ¿No me crees?

17 DE JUNIO DE 2026 · 14:00

Foto de <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/@stefano_intintoli?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditCopyText">Stefano Intintoli</a> en Unsplash,
Foto de Stefano Intintoli en Unsplash

Gabriel ha conocido a Rubén en su trabajo. Le gustaría invitarle a la iglesia los domingos o a un evento evangelístico que se hace el viernes, pero no puede hacerlo, porque Rubén tiene discapacidad auditiva.

Marta invitó a su amiga Ruh a un evento de jóvenes de su iglesia. Todo iba bien hasta que Ruth no pudo acceder con su silla de ruedas al baño del edificio. Finalmente se tuvo que ir con urgencia y ya no quiere volver por miedo a necesitar ir al baño y no poder ir.

Estos solo son dos ejemplos de personas que estamos dejando atrás… hay muchas más, y también a familiares de ellas.

Al pensar en ello me viene a la cabeza esta historia:

“Sucedió entonces que unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y procuraban entrar con él en la casa donde estaba Jesús para ponérselo delante. Pero NO PUDIENDO HACERLO a causa de la multitud congregada, subieron encima de la casa y abriendo un hueco en el tejado le bajaron con la camilla y le pusieron en medio, delante de Jesús.” (LUCAS 5:18-19 RV20)

 

Alguien necesitaba un encuentro con Jesús, pero algo lo impedía. Ellos se dieron cuenta, pero sabían que ese encuentro era vital, así que había que buscar la manera de abrir el camino hacia Jesús.

¡Imagínate! Subieron a un paralítico al tejado de una casa y después… rompen el techo para poder bajarle justo allí donde estaba Jesús. ¿Qué motivo los impulsó a tal cosa?

Sólo si eres consciente de la importancia de ese encuentro personal con Jesús serás capaz de “romper techos”. Actualmente los techos que tenemos que romper son las barreras que las personas pueden encontrar en su camino. Eliminarlas para abrir el camino a que otros puedan tener ese encuentro personal con Jesús, como tú lo tuviste, y además poder participar, crecer y servir en Su Iglesia, como tú lo haces.

Quizás no eres consciente donde pueden estar esas barreras. Hay de diferentes tipos, por ejemplo, las arquitectónicas, comunicacionales, actitudinales, instrumentales, metodológicas,...

Abre tus ojos a otras realidades y empezarás a ver barreras que antes no veías.

Las personas que hemos visto abrieron el techo a quien lo necesitó para que llegase a tener su encuentro con Jesús.

Y tú, ¿Abrirás el techo?

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