Pecadores autodidactas

No hace falta acudir a una facultad o efectuar prácticas a fin de obtener nuestro diploma de pecadores.

10 DE OCTUBRE DE 2026 · 22:00

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Foto de RUT MIIT en Unsplash

“He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5).

Muy cierto. No hace falta que sigamos cursillos para aprender a pecar. No hace falta que nos aprendamos todo lo enumerado en el plan de estudio del pecado. No hace falta acudir a una facultad o efectuar prácticas a fin de obtener nuestro diploma de pecadores.

Y aunque no asistamos a dichas clases, ¿a que se nos da bien la asignatura? Que levante la mano quien esté libre de culpa alguna o quien no tenga ningún remordimiento.

Veo que nadie levanta la mano. Pues entonces, presten atención que les voy a mostrar, para variar, cómo suspender la asignatura:

“Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Pero clamaron a Dios en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina” (Salmo 107:17-20).

En otras palabras, podemos sufrir la consecuencia de nuestros pecados y seguir y seguir y seguir... Hasta que se nos quite el apetito y todo. O podemos dar media vuelta y volvernos al Salvador en arrepentimiento y fe.

Para suspender la asignatura es importante apartarse de lo que ofende a Dios y cambiar de rumbo para encontrarse con Cristo, quien ya pagó el precio de nuestra deuda para con Dios. Si clamamos a Él, y no a terceros o a las buenas obras u otras cosas, sabemos que nos escuchará y librará de nuestras aflicciones. Dios desea concedernos la salvación pero el requisito es confiar en la obra de Cristo en la cruz por nosotros y dejar atrás el pecado. Esa es la forma de suspender la asignatura.

Pero suspende rápido que solo tienes este tiempo para hacerlo. Tras las puertas de la muerte, habrás aprobado el curso definitivamente y no habrá forma de anular tu licenciatura. Tu recompensa será eterna.

Cristo ya recibió la recompensa de tu pecado sobre Sí y no hay necesidad que la sufras tú. Suspende por lo que más quieras.

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