La pleamar del espanto

Un grito de dolor por el crimen de las niñas Anna y Olivia en Tenerife a manos de su padre, Tomás Gimeno.

12 DE JUNIO DE 2021 · 21:00

Joris Beugels, Unsplash,mar
Joris Beugels, Unsplash

Gime la marea de junio su llanto,

rasga la tierra, el océano rompe.

Ruge ronca y se turba la noche

en la pleamar del espanto.

 

Con pesadillas nunca holladas

quiebra su sueño el Atlántico.

Sobre valles hundidos de lava

un hombre blande su sable:

acero de ira, guante de padre.

 

Mientras en Anaga -en sus orillas-

otras niñas juegan,

un monstruo asfixia a sus hijas

sobre las profundas aguas.

Embiste un tiburón loco

y su presa son las almas.

Sólo quiere hacer daño

a quienes afirma que ama.

 

Mientras se abisma lo oscuro

un coro de sirenas llora

en la negra hora.

Hasta la luna

tiembla en las aguas

del blanco sudario de espuma.

 

Dos cuerpos en lo hondo

que a todos nos desgarran.

Estallan silencios rojos

desde Güímar a Taganana.

Millones de preguntas al cielo.

Y nadie se explica nada.

 

Señor, tú perdiste a tu Hijo

en la noche mala,

entre el odio, la mentira

y la traición interesada.

Sabes del dolor sin resquicios

que parte las entrañas.

Perfecto Padre, amor inmenso,

brújula perdida de tantas familias;

roca de los siglos olvidada.

Vuélvenos a ti y viviremos.

Ilumina palacios y chozas,

y ocupa tú esta terrible oscuridad

con tu luz portentosa.

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