Entrevista a los pastores Miguel Zapata y su esposa Marjorie Coello
El Pastor Miguel Zapata sufrió un terrible atropello el pasado día 20 de febrero del presente año 2026, lo que originó una gran cadena de oración.
25 DE OCTUBRE DE 2026 · 09:00
Hoy en Kalei2Kopio entrevistamos a los pastores Miguel Zapata Alcayde y su esposa Marjorie Coello Moreira. Han sido pastores en Madrid por catorce años, donde dejaron una floreciente iglesia en Villaverde Alto, y ahora llevan doce años pastoreando la Iglesia de Dios Pentecostal Española de Vigo (Galicia), una iglesia grande y vigorosa donde se respira una maravillosa presencia del Señor, damos fe.
Para nosotros es un auténtico placer tenerles en nuestro pequeño espacio pues son dos queridos amigos desde hace muchos años. Tuvimos la oportunidad de forjar una bonita amistad con Miguel Zapata hace casi treinta años, pues fuimos compañeros de clase durante tres años en el Seminario Evangélico Español en la Carlota (Córdoba), la actual Facultad de Teología CSTAD. El Pastor Miguel Zapata sufrió un terrible atropello (leer noticia en Protestante Digital) el pasado día 20 de febrero del presente año 2026, lo que originó una gran cadena de oración en varios países. Tras una recuperación milagrosa, Miguel ha vuelto al pastorado y a sus funciones como presidente del Consello Evanxélico de Galicia.
Estos dos artículos son una adaptación de la entrevista que les hicimos a Miguel y Marjorie el pasado día 12 de octubre en Salou (Tarragona) para el espacio El Kalei2Kopio Dorado (que se emite en Dynamis Radio y Onda Paz). En esta primera parte presentaremos a este precioso matrimonio, Miguel y Marjorie, quienes nos contaran sobre sus conversiones de fe, cómo se conocieron y cómo, uniendo sus vidas, han servido como pastores en dos congregaciones de Madrid y Vigo.
En la segunda parte nos relatarán cómo fue el accidente de Miguel, sus veintisiete días en coma, de qué manera las iglesias de España y de muchos países oraron fervientemente y cómo Dios restauró de manera milagrosa su vida.
Entrevista
K2K, Mati Sanchiz. Miguel y Marjorie, bienvenidos a nuestro pequeño y kaleidoskópico rincón.
Marjorie. Muchas gracias por brindarnos esta oportunidad. Un saludo a todos los lectores de Protestante Digital. Es un placer y esperamos que este tiempo sea de mucho provecho.
Miguel Zapata. Gracias por contar con nosotros y, como ha dicho mi esposa, esperamos ser útiles y que sea un tiempo provechoso.
K2K. Las damas primero, Marjorie, cuéntanos un poco de dónde eres, cómo llegaste a España y cómo fue tu encuentro con Jesús.
Marjorie Coello. Soy de Ecuador y hace veintisiete años que llegué a España. La verdad es que ha sido no solamente una aventura, sino una feliz aventura donde el Señor me guio de una manera única y personal. Sobre mi encuentro con Jesús, debo confesar que al principio iba a la iglesia porque mi madre me invitaba, pero yo no creía. La iglesia era muy alegre y yo lo que hacía era burlarme. Pero hubo un día al volver de la iglesia que comencé a sentir una tristeza muy profunda. De repente una voz que no supe de dónde venía me dijo “te voy a dejar”. Fue una voz muy clara y la tristeza también era muy clara, entonces fue cuando regresé a la iglesia y no solo ya no me burlé, sino que me decidí por Cristo.
K2K. Miguel, cuéntanos un poco de dónde eres y cómo conociste a Jesús como tu Señor y Salvador.
Miguel Zapata. Soy de Sevilla, que dicen que tiene un color especial. Mi conversión a Jesús pues fue hace unos 37 o 38 años, en medio de una necesidad grande que yo tenía, pues había vivido muy deprisa y me sentía muy vacío. En aquel entonces yo trabajaba en la música, y fui a visitar a una cantante que volvía de Los Ángeles a donde había ido a trabajar y que se llama Lole Montoya, quien además había abierto una brecha en el flamenco juntamente con Manuel, su marido. Yo había trabajado con ella ese mismo año y cuando volvió Lole a España venía convertida a la fe cristiana. Entonces fui a su casa y ella me habló, yo estaba un poquito temeroso, pero sí que tenía una necesidad grande en mí. Lole me leyó una porción de la Palabra de Dios, que aun la recuerdo, fue en 1 Corintios 13, ese tremendo capítulo. Yo nunca había escuchado algo tan hermoso sobre el amor, como escuché en ese día. Ella hizo una oración y al momento yo estaba de rodillas llorando y diciéndole a Dios: “Si tú existes, aquí tienes mi corazón, yo ya no puedo más, necesito cambiar”. Y Dios lo hizo, entonces experimenté una paz que nunca había experimentado hasta el día de hoy.
K2K. Y llega un momento, Miguel, en que vas al Seminario Evangélico Español en La Carlota (Córdoba), que en la actualidad se ha convertido en la Facultad de Teología CSTAD, donde nos conocimos. ¿Cómo tomaste la decisión de ir a estudiar al Seminario y cómo fue tu tiempo allí? ¿Qué experiencias atesoras en tu corazón de aquel tiempo?
Miguel Zapata. Pues tuve muy claro que fue algo que Dios puso en mi corazón. El tiempo allí fue muy especial, no solamente fue para estudiar Teología sino también para salir a evangelizar. Fue un tiempo de pasión por Dios y también pasión por las vidas, donde también escudriñábamos en los avivamientos y eso pues encendía nuestro corazón. Fue muy especial y todavía en la actualidad, de vez en cuando, nos acordamos y charlamos entre los compañeros, ya que muchos de ellos siguen en el Ministerio. Guardo muy buenos recuerdos de esa pasión por Dios y por las vidas que nos inculcaron y cómo me marcó y me preparó para el Ministerio. Le doy gracias a Dios.
K2K. Secundamos tus palabras, Miguel, el tiempo en el Seminario fue muy especial. Y entonces recibiste un llamado al pastorado. ¿Cómo fue y cuál fue la primera iglesia que pastoreaste?
Miguel Zapata. Después de la vida que yo había llevado personalmente no me veía como pastor. ¿Cómo iba yo a cuidar a las personas? Pero Dios fue poniéndolo en mi corazón. Al principio comencé a pastorear por obediencia, pero luego Dios fue formando ese llamado en mi corazón y hoy tengo muy claro que Dios me llamó. Dios sigue trabajando en esa área y va renovándonos en lo que se llama pastorear. Porque pastorear una congregación, es pastorear, cuidar vidas y tratar de ser útiles, de ser personas de bendición a otros. Dios lo puso en el corazón, tengo muy claro que fue Él quien llamó y el que hasta aquí nos ha traído. Comencé, como decía, obedeciendo lo que mi pastor me decía y empecé a pastorear en Cangas, un pueblo de Galicia enfrente de Vigo. A los pocos meses me enviaron a Madrid a pastorear una congregación muy chiquitita a punto de cerrarse. Lo bueno de todo es que Dios sabía perfectamente cuáles iban a ser mis pasos, Él conoce todas las cosas y allí comenzamos con eso que yo traía del Seminario que era fuego en mi corazón, pasión por las vidas, pasión por las almas y ahí empezamos la carrera. Fuimos descubriendo día a día lo que significa pastorear. Aprovecho para enviar un saludo y un abrazo con todo mi cariño a la Iglesia de Dios Pentecostal en Madrid en Villaverde Alto, una iglesia que está en nuestro corazón y a la cual seguimos amando mucho. Un abrazo muy grande a su pastor, a su esposa y a todos los que sirven y son miembros de allí.
K2K. En esta misma Iglesia de Madrid es donde creo que nació vuestra historia de amor. Marjorie, ¿cómo conociste a Miguel y cómo nació el amor entre vosotros?
Marjorie Coello. Pues me fui a vivir a Villaverde Alto y comenzamos a buscar una iglesia que estuviera cerca de casa. Ahí llegamos y tuvimos la gran bendición de encontrarnos con Miguel en la iglesia. Cuando él me vio pues se ruborizó y creo que fue un amor a primera vista.
K2K. Miguel, ¿cómo le pediste la mano a Marjorie?
Miguel Zapata. Bueno, pues yo soy muy clásico, le compré un anillo de prometida y la invité a cenar. Al finalizar la cena le pedí que fuese mi compañera de por vida y que a partir de ahí emprendiéramos un viaje juntos. Y ya llevamos unos cuantos años casados y agradecido al Señor por tener la compañera que tengo a mi lado.
K2K. Tuvimos el privilegio de asistir a vuestra boda en la Iglesia Nueva Vida de Madrid donde presidió el pastor Joaquín Yebra, predicó el pastor José María Baena y vuestro pastor, Roberto Goitia, os dio la bendición. También recordamos que cantó una de las principales figuras del flamenco en España, la gran lole Montoya que, como nos habéis contado, es quien llevó a los pies de Jesús a Miguel. Contadnos cómo fue ese día de vuestra boda y rescatad algún recuerdo especial que queráis traer a la memoria.
Marjorie Coello. Ese día fue muy agitado, estaba muy nerviosa porque era una boda con 200 personas invitadas. Me casaba con el Pastor de la Iglesia y eso me provocaba más nervios todavía. Esas 200 personas suponían muchas fotos y son cosas en las que no piensas, pero sinceramente terminé con los músculos del rostro que me dolían de tanto mantener la sonrisa. Cuando nos retiramos para ir al hotel y descansar, me dolía muchísimo la cara. Una boda siempre es linda y se disfruta, pero esas cositas también te marcan. Pero bueno, fue una bendición y desde ahí comenzamos a disfrutar nuestra nueva vida juntos.
Miguel Zapata. Coincido con Marjorie que al ser los pastores pues claro, todo el mundo quería una foto. Creo que la mayor parte de la celebración la pasamos haciéndonos fotos con gente y terminamos “reventaitos”. Pero sí que fue un día especial, un día bonito, con muchos nervios, por supuesto. Gracias a Dios fue un día de bendición que todavía que todavía recordamos de manera vívida.
K2K. ¿Cómo y cuándo fuisteis invitados a pastorear la iglesia de Vigo, la iglesia principal de vuestro Concilio en España, que había fundado Roberto Goitia, todo referente un nuestro país?
Miguel Zapata. En el año 2010 abrimos el local donde ahora mismo está la Iglesia de Dios Pentecostal en Madrid, en el Callejón de Gómez Acebo 14. Entonces mi pastor Goitia, que ya era mayor y entendía que su tiempo acababa, nos hizo la invitación. Pero yo le contesté que eso Dios tenía que ponerlo en el corazón y no solo en el mío, sino también en el de mi esposa. Yo ya conocía Galicia, tenía que ir casi todos los meses a la reunión de pastores, predicaba en la iglesia de Vigo, ya me conocían y además empecé el pastorado allí en Cangas. Pero el Señor tenía que ponerlo en el corazón de mi mujer porque trabajábamos los dos. Pasaron cerca de cuatro años hasta que, a últimos de noviembre y principios de enero de 2014, ya nos decidimos y entendimos que era allí donde nos quería el Señor. Fue doloroso porque amábamos mucho a la iglesia de Madrid y cuando tuvimos que comunicarles que nos íbamos a Vigo, la iglesia sufrió. Y aunque los principios fueron difíciles, hemos entendido que era el propósito que Dios tenía con nosotros. Allí estamos contentos, sirviendo al Señor, es una congregación que nos ama y que nosotros amamos mucho. Gracias a Dios.
K2K. Marjorie, ¿cómo vive una cosa así la esposa del pastor? ¿cómo te sentiste?
Marjorie Coello. Ya hacía ocho años que estaba acompañando a Miguel en el pastorado en Madrid. Ya estábamos arraigados, teníamos nuestro pisito, y la iglesia había crecido. Habíamos estado evangelizando y ganando especialmente jóvenes y adolescentes, y claro, era un asunto del corazón, los amábamos tanto. Ahora Miguel estaba poniendo sobre mí la decisión de ir a Vigo y, aunque siempre había dicho al Señor que quería hacer su voluntad, que mi vida estaba a su servicio, que quería andar en sus tiempos… no estaba preparada y tuve que ser tratada por Dios de una forma personal. Finalmente entendí que el Señor nos estaba llamando a Vigo y debíamos obedecer.
K2K. Hemos podido conocer las dos congregaciones tanto la de Madrid, como la de Vigo, y se puede palpar como ambas iglesias os quieren y valoran vuestro pastorado. ¿Cómo han sido vuestros años como pastores?
Miguel Zapata. En estos cerca ya de 27 años ha habido de todo, momentos buenos y momentos no tan buenos, momentos de risa y momentos de llanto, momentos fáciles y momentos difíciles. El pastorado no es como trabajar en una fábrica o trabajar en una empresa. Amas la empresa, pero al final es una empresa. El pastorado es trabajar con vidas, entran en juego las líneas de afecto y eso tiene un peso especial. Es el factor humano, el trabajar con vidas, y eso te liga los sentimientos, las emociones, el corazón. Hay momentos donde das gracias a Dios con los ojos llenos de lágrimas de gozo, de agradecimiento, y hay momentos donde sinceramente le dices “Señor, no quiero seguir en esto”. Pero el que llama, como dice la Palabra de Dios, es fiel el cual también lo hará. El Señor sabe con su gracia cómo consolar, confortar, dirigir, corregir y ahí estamos. Yo creo que, si volviera a empezar, volvería a ser pastor.
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