Prólogo a ‘Religión y poder: experiencias y reflexiones’

Este libro es una reflexión sobre aprendizajes y experiencias acerca de la relación entre la religión y el ejercicio del poder político.

10 DE OCTUBRE DE 2026 · 20:56

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Pablo Salazar Mendiguchía, ex gobernador de Chiapas, me pidió que escribiera el prólogo a su libro. El mismo se titula Religión y poder: experiencias y reflexiones, donde comparte, principalmente, acerca de cómo sus creencias evangélicas incidieron en la toma de decisiones durante los seis años que fue gobernante, 2000-2006. He aquí mis palabras que anteceden las “confesiones” de Pablo Salazar Mendiguchía.

Prólogo

Este libro es una reflexión sobre aprendizajes y experiencias acerca de la relación entre la religión y el ejercicio del poder político. Su autor, Pablo Salazar Mendiguchía, proporciona estampas, momentos, que fueron cincelando su concepción acerca de la fe cristiana evangélica y la realidad del ámbito político, particularmente en Chiapas, pero también refiere lo sucedido en otras geografías.

En el capítulo inicial Salazar Mendiguchía describe las implicaciones para él y su familia por pertenecer, en un pequeño pueblo, a la minoría protestante/evangélica. Tal identidad minoritaria dejó profundas huellas en torno a la importancia del respeto a los derechos que tienen las personas a ser diferentes. Por la descripción narrativa de las características sociorreligiosas de Soyaló, el autor deja en claro cómo se fueron abriendo resquicios a la tolerancia religiosa, la cual permitió a la familia Salazar Mendiguchía ganar respetabilidad de la población soyalteca.

La pertenencia a una identidad minoritaria y estigmatizada no necesariamente, al paso de los años, resulta mecánicamente en abrazar la defensa de quienes padecen hostigamientos y ataques, tanto simbólicos como físicos, por no compartir la identidad y valores mayoritarios. En el caso de Pablo Salazar Mendiguchía aconteció que, como eco de los reiterados mandatos contenidos en Deuteronomio sobre no olvidar la condición opresiva vivida, él hizo suya la causa de otros lacerados por la intolerancia religiosa: lo(a)s indígenas de Chiapas converso(a)s al protestantismo.

Todavía no conocía personalmente a Pablo Salazar Mendiguchía cuando, por escribir y publicar sobre casos de persecución contra lo(a)s evangélico(a)s indígenas de Chiapas, llegaron a mis manos ejemplares de Comunión, la revista de los creyentes, editada en San Cristóbal de Las Casas. En el número nueve de la publicación (diciembre de 1993) se reprodujo, en parte, lo que Pablo expuso en la “Audiencia pública sobre las expulsiones indígenas y el respeto a las culturas, costumbres y tradiciones de esos pueblos”, que tuvo lugar los días 22 y 23 de abril de 1992, en el Palacio Legislativo del Congreso del Estado en Tuxtla Gutiérrez. Allí Salazar Mendiguchía, entre otras afirmaciones y críticas, sostuvo lo siguiente: “No es exagerado afirmar que la expulsión de miles de indígenas por motivo de apariencia religiosa, representa el más grande genocidio que se ha cometido en México durante el último cuarto de siglo”.

Cuando él expresó lo anterior ya tenía varios años de hacer causa común con otros y otras para dar a conocer públicamente las expulsiones masivas de creyentes evangélicos, así como llevar a cabo su defensa ante las condescendientes autoridades chiapanecas. De este itinerario el autor del libro aporta varios momentos en los cuales acrecentó su compromiso con lo(a)s expulsado(a)s.

Una parte sustancial de la obra está dedicada al tema de la postura de creyentes evangélicos chiapanecos con respecto al gobierno. Salazar Mendiguchía observa, me parece que acertadamente, cómo una lectura quietista de Romanos 13:1-7 resulta en complacencia con autoridades que, si se comparan con el ideal bíblico de la paz como resultado de la justicia, debieran ser puestas en tela de juicio para ser criticadas y no justificadas al amparo de una lectura bíblica descontextualizada. El tema del acercamiento hermenéutico al mencionado pasaje de la Biblia es inmenso, y este no es el espacio para siquiera bosquejarlo. Nada más anoto que el autor del presente volumen muestra que otra hermenéutica es posible, una que privilegie la supremacía de la vida de las personas como imagen de Dios, imagen que no debe ser vulnerada por el poder en turno.

Tiene razón Pablo Salazar Mendiguchía cuando llama a desarticular la “divinización” de los gobiernos y quienes los detentan. En esta perspectiva es reivindicado el pastor y teólogo germano Dietrich Bonhoeffer, quien impelido por la fe se involucró decididamente en la oposición al régimen nazi de Adolfo Hitler. Bonhoeffer y otros sentaron programáticamente los puntos bíblico teológicos que desnudaron el totalitarismo hitleriano. Lo hicieron en mayo de 1934 mediante la Declaración Teológica de Barmen. En ella los firmantes, con entereza, se negaron a doblar la rodilla ante el mesianismo de Hitler.

Un tópico que recorre el libro es el de quienes pugnan por la confesionalización del Estado, para que desde las instancias del mismo se hagan extensivos a la sociedad valores que sus defensores dicen son cristianos. Salazar Mendiguchía, con claridad, expresa ser contrario a tal pretensión y argumenta en favor de la laicidad no desde una óptica filosófica y sociológica, sino desde su propia fe protestante/evangélica que presenta como voluntaria y, por ende, no debe ser impuesta al conjunto de la sociedad. Un amigo en común de Pablo y mío, Carlos Monsiváis, decía que su protestantismo duplicaba su juarismo, es decir, desde esta perspectiva la laicidad es un fruto de la conciencia protestante y no resultado del dualismo que separa estrictamente lo público de lo espiritual.

Son llamativas las “confesiones” de Salazar Mendiguchía acerca de su trato con dos altos personajes de la Iglesia católica: el nuncio Justo Mullor y el obispo Samuel Ruiz García. Lo(a)s lectore(a)s van a conocer entretelones de las interacciones de Pablo con el representante de Juan Pablo II, así como de la cercanía que tuvo con don Samuel desde que el posterior gobernador de Chiapas era defensor de quienes padecían hostigamientos y expulsiones.

En las siguientes páginas están expuestas más que ideas del autor sus creencias y cómo intentó darles cuerpo en acciones. En cierto sentido Salazar Mendiguchía hace un corte de caja político/espiritual, el cual expone en la plaza pública con forma de libro.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Kairós y Cronos - Prólogo a ‘Religión y poder: experiencias y reflexiones’