“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

Hablamos con Mishelle Mitchell y Joao Diniz, representantes de World Vision, sobre la situación de Venezuela, más de dos meses después de los terremotos. “El trabajo de las iglesias ha sido y es fundamental”, dicen.

Redacción PD

07 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 20:15

Los  “espacios amigables para la infancia” son un proyecto de WV que busca dar apoyo psicosocial a los niños que han han sido víctimas de los terremotos en Venezuela. / World Vision.,
Los “espacios amigables para la infancia” son un proyecto de WV que busca dar apoyo psicosocial a los niños que han han sido víctimas de los terremotos en Venezuela. / World Vision.

Más de dos meses y medio después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 asolaran la zona de la costa central de Venezuela, las cifras oficiales hablan de más de 6,500 muertos, y miles de desplazados y desaparecidos.

Todavía queda mucho por hacer, para reconstruir todo lo que quedó destrozado y sobre todo para dar apoyo a todos aquellos que lo perdieron todo.

Organizaciones cristianas como World Vision continúan ayudando sobre el terreno, especialmente a la infancia, que son los más vulnerables.

Protestante Digital ha hablado con Mishelle Mitchell, directora Regional de Incidencia, Participación Externa y Comunicaciones de World Vision en América Latina y el Caribe, que acaba de estar en Venezuela; y con Joao Diniz, director regional de World Vision en América Latina y el Caribe, sobre la situación actual del país y la labor que está llevando a cabo allí la organización.

“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

World Vision ha creado un refugio en un antiguo campo de golf de  Venezuela./ WV  

Pregunta. ¿Ante tragedias como las de Venezuela y Colombia, ¿cómo opera una organización como World Vision para actuar?

Respuesta. Primero, es importante entender que World Vision es una organización cristiana, y que nuestra misión es proteger la dignidad y la vida de niños y niñas en los diferentes contextos, y para eso siempre trabajamos desde las comunidades locales.

En el caso de Venezuela, estamos ahí desde 2019 apoyando la crisis migratoria, y ya tenemos una red llamada “Esperanzas en fronteras”, de más de 2.000 líderes cristianos de iglesias diferentes.

Por eso, cuando vino el terremoto, que para nosotros es una tragedia dentro de otra, las propias iglesias, aunque afectadas, fueron las primeros en responder.

Empezamos con un “árbol de información”: cuando el terremoto, casi todos estaban viendo el Mundial, y lo primero fue asegurarse de que todo el mundo estaba a salvo, después vino el proceso de evaluación, ver donde están las necesidades y cuales son las prioridades, que se hizo a una velocidad impresionante.

Algunos colegas, como la gerente de comunicaciones o nuestra directora de programa, tuvieron que evacuar sus edificios porque quedaron inhabitables, y a la vez estaban gestionando lo que se tenía que hacer.

Horas después del terremoto, ya estábamos enviando 30 motocicletas con 30 médicos, para dar esa atención primaria en un área donde no había ni siquiera acceso, pero World Vision ya estaba en terreno y pudo ayudar.

Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón, lo que tardó décadas en construirse ahora va a tardar décadas en volverse a levantar.

“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

Mishelle Mitchell, directora Regional de Incidencia, Participación Externa y Comunicaciones de World Vision en América Latina y el Caribe en uno de los “espacios amigables para la infancia” que ha creado World Vision Venezuela./ WV. 

P. ¿Qué previsión de trabajo y necesidades habéis percibido en los lugares más afectados?

R. Estamos en una fase donde las necesidades básicas todavía no han sido cubiertas, la gente está viviendo en carpas y depende de las cocinas comunitarias y kits de higiene que estamos proveyendo, además sigue sin haber agua potable.

Naciones Unidas dice que el nivel de inversión es muy bajo comparado con la necesidad que tiene el país, porque todavía hay millones de personas desaparecidas. Los números oficiales hablan de algo más de 6,500 fallecidos, pero aún hay zonas donde el rescate no ha llegado.

En medio de todo esto, el riesgo de explotación y trata con niños y niñas aumenta, por eso World Vision también necesita empezar a pensar en el futuro, en la reconstrucción, para que esas familias pueden tener un lugar donde vivir.

Para ello nos enfocamos en sus medios de vida, en cómo podemos apoyarles para que salgan adelante, con alguna actividad económica que les permita ser independientes.

Otra prioridad son los niños que han sacado de entre los escombros y se han quedado solos. En Venezuela, más de un millón de niños ya se habían quedado sin sus padres cuando estos emigraron, y ahora han perdido al tío, hermano mayor, o vecino que les cuidaba.

También es muy importante el agua y el saneamiento. Actualmente, no tienen agua para beber ni para cocinar, y un buen saneamiento va protegerles de enfermedades.

Además, el 80% de la zona vive del turismo, y más del 80% de los restaurantes hoteles y casinos han desaparecido, ¿de qué va a vivir esta gente? ¿Cómo reactivas un economía?

Y el 19 de septiembre se supone que empieza el año escolar. ¿A qué escuela vas a
volver? Porque la escuela probablemente desapareció y los maestros tal vez muchos ya no estén.

“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

  Joao Diniz, director regional de World Vision en América Latina y el Caribe en un proyecto de World Vision/ WV  

P. ¿Qué importancia tiene la colaboración de iglesias y organizaciones cristianas en esta crisis?

R. La iglesia como cuerpo de Cristo da testimonio de esperanza, de amor y de servicio al próximo. Como organización cristiana hay que tener muy claro nuestro llamado a seguir a Jesucristo donde él está, y ahí llegamos porque él ya está.

En ese sentido, el trabajo de las iglesias ha sido y es fundamental para nosotros.

Podríamos contar cientos de ejemplos, como los pastores Alexis y María Paz, de una iglesia en La Guaira, que a pesar de perder a su hijo, a su nieto, y a un 40% de su feligresía, fueron los primeros en abrir la iglesia para poder atender a las personas que ya no tenían absolutamente nada. También la iglesia Vino Nuevo, que resultó afectada, pero fue una de las primeras en responder.

Además, nuestro enfoque de apoyarnos en la iglesia local ha sido reconocido por Naciones Unidas. El programa mundial de alimento necesitaba hacer un diagnóstico general de la situación de seguridad alimentaria en Venezuela y no tenía cómo llegar a muchas áreas por circunstancias obvias, así que nos buscó y nosotros, a través de las iglesias locales, hicimos ese diagnóstico.

Sin embargo, aunque nuestras comunidades tienen siempre sus puertas abiertas, no todas tienen las habilidades y los recursos para ayudar en emergencias así, entonces nuestro rol también es equipar a la iglesia, para que pueda ser más efectiva.

Otra parte de nuestro trabajo como organización cristiana es cuidar de los cuidadores en las iglesias. Por ello, varias de las actividades que hacemos son con los pastores de los cuidadores. A este proyecto se han sumado la convención bautista brasileña y la Alianza Evangélica brasileña.

“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

Trabajadores de World Vision en el refugio que han creado en un antiguo campo de golf de  Venezuela./ WV  

P. La salud mental es uno de los grandes desafíos en emergencias como el terremoto en Venezuela. ¿Cómo lo afrontáis?

R. El apoyo psicosocial es esencial para la protección de la infancia. Por eso, una de las primeras cosas que hemos implementado, tanto en Venezuela como en Colombia, es lo que llamamos “espacios amigables para la infancia”.

Son espacios itinerantes de contención psicoemocional, que buscan que los niños se sientan seguros, y así ayudarles a aliviar el trauma que se puede instalar en un niño por la pérdida de todo su entorno, a través del juego y otras dinámicas.

En Venezuela tenemos 4 espacios, que van cambiado de lugar para poder atender a distintas poblaciones. Más de 27000 niños y niñas han participado ya en estos espacios en estos 2 meses y medio.

Todo esto lo hacemos desde lo que en World Vision denominamos “Ternura”, un enfoque con el que llevamos trabajando ya 13 años en América Latina, que busca proporcionar herramientas y procesos, para sanar heridas y crear entornos seguros. Hace poco realizamos un congreso sobre este enfoque, al que acudieron 500 personas.

Puedes darle de comer y beber a un niño, pero no estaríamos haciendo nuestro trabajo completo si nos estuviéramos resguardando el corazón y la mente.

Cuando hay traumas no gestionados, eso normalmente se ve en la edad adulta con la multiplicación de riesgos de enfermedades crónicas, cardiopatias, y probabilidad de ideación suicida.

Este enfoque permite, en niños pero también en adultos, identificar cuáles son esos patrones que generacionalmente vienen reproduciendo, de violencia o relacionales, y conseguir así una protección integral.

Buscamos proteger a los niños de riesgos como la exposición a consumo de sustancias, posibles situaciones de abuso, trabajo infantil, explotación o incitación a la mendicidad, porque ya no están la escuela y ya no hay ingresos. Controlar eso es también resguardar su salud mental.

Tenemos registros rigurosos de quién entra, quién sale, quién tiene la custodia de cada niño, y cuando hay casos que están poniendo seriamente en riesgo a un niño, se canalizan directamente con las autoridades.

Al final, lo que todos queremos en la organización con estos programas es que los niños experimenten el amor de Dios.

“Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón”

  Mishelle Mitchell con niños venezolanos víctimas del terremoto en uno de los “espacios amigables para la infancia” ./ WV  

P. ¿Cómo pueden los cristianos ayudar a World Vision en todo lo que estáis haciedo en Venezuela?

R. Sobre todo, con mucha oración, porque no hay que dejar caer los brazos por el pueblo de Venezuela, y el de Colombia que también está pasando por una situación parecida. Es el momento de sostenerlos en oración.

Y luego, la primera puerta es World Vision España. Hay una necesidad inmensa de recursos, y ahí están los mecanismos para que puedan donar.

Estamos pidiendo donaciones en efectivo, porque todavía logísticamente es complejo nacionalizar mercancías, y aunque nos donen cosas todavía es muy complejo mandarlas y tardan en llegar.

Con las donaciones estamos haciendo un aprovisionamiento local, que también nos ayuda a reactivar economías autóctonas. También se puede donar a través de World Vision América Latina

Nosotros somos siempre muy transparentes y nuestras redes sociales están abiertas para que la gente vea todo lo que estamos haciendo.

Hemos llegando ya a casi 92.000 personas, 27.000 de ellos niños, en estos primeros dos meses. Esperamos llegar a más y como ya hemos dicho, las iglesias particularmente hacen mucha falta en este cuidado y este apoyo.

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