Gabriela Matos: la fe como ancla en la vida y en Convoy of Hope
“Invertir en niñas y jóvenes es invertir en el futuro. A través de la educación, las oportunidades y el desarrollo de su potencial, ayudamos a romper ciclos de pobreza y desigualdad”, explica la Coordinadora de Proyectos de ‘Convoy of Hope’ (Convoy de la Esperanza) para España.
02 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 10:00
Su trayectoria de vida suele confundir a la gente; nació en Barcelona, es hija de misioneros brasileños, está casada con un madrileño, Dan, y tiene dos hijas malagueñas, Nicole y Naomi. Por eso dice que “algo que no sabría responder muy bien es de dónde soy”.
Gabriela, si tuviera que definirse, lo hace con estas palabras: “Soy una persona guiada por la fe, el servicio y las relaciones. Mi identidad no está tanto en el trabajo que hago, sino en la convicción de que Dios ama a las personas y nos invita a ser parte de esa esperanza en el mundo. Eso influye en la manera en que trato a los demás, en mi trabajo y como vivo mi día a día”.
Pregunta.- ¿Cómo fue tu encuentro personal con Jesús y qué papel ha tenido la fe en tu vida?
Respuesta.- Nací en una familia cristiana y en un ambiente rodeado de gente que amaba a Dios, y creo que eso es un regalo. Pero mi mayor encuentro con Jesús fue a los 19 años cuando me fui 6 meses a una escuela de discipulado en otro país. En esos meses fue cuando realmente mi relación con Jesús empezó. Siempre digo que antes de ese encuentro, mi fe era heredada, yo creía porque mi familia creía y me habían enseñado así. Pero después de esos meses en los que pude indagar más en la Biblia, hacer preguntas y tener momentos a solas con Jesús, fue cuando realmente “volví a nacer”.
La fe es mi ancla. Es lo que me mantiene a flote cuando llegan los momentos difíciles, porque la vida no siempre es sencilla. Saber que Dios tiene un propósito para mi vida y que Jesús camina conmigo me da paz, dirección y esperanza. Esa certeza es la que me motiva cada día, tanto en mi vida personal como en el trabajo que tengo el privilegio de hacer.
P- ¿Cómo llegaste a Convoy of Hope?
R.- Mi llegada a Convoy of Hope también tiene algo muy bonito. Buscaban a una persona para coordinar los programas de España y Portugal y necesitaban que hablara portugués. Podría decirse que mi oportunidad comenzó gracias a la herencia que recibí de mis padres: su idioma y su cultura. A veces Dios utiliza cosas que parecen pequeñas o incluso casuales para abrir puertas inesperadas.
Hoy, después de casi tres años en Convoy of Hope, puedo decir que esta experiencia ha transformado profundamente mi manera de entender la ayuda al prójimo. He aprendido que la compasión va mucho más allá de cubrir una necesidad puntual; significa caminar junto a las personas, dignificar sus vidas y ofrecer esperanza de una forma práctica y constante. Ese es el privilegio que tengo cada día.

Conociendo Convoy of Hope
P.- Para quienes no conocen la organización, ¿qué es Convoy of Hope y cuál es su misión?
R.- Convoy of Hope es una organización cristiana de desarrollo comunitario y ayuda humanitaria que trabaja globalmente fortaleciendo a comunidades vulnerables mediante programas de alimentación, respuesta a desastres, empoderamiento de la mujer, niños y jóvenes, e iniciativas de agricultura. En colaboración con iglesias locales y otras organizaciones, desarrolla iniciativas sostenibles que promueven la dignidad, la resiliencia y la transformación de las personas y sus comunidades.
Fue fundada en 1994 en Estados Unidos por Hal Donaldson, quien se inspiró en la ayuda que su familia recibió tras la muerte de su padre en un accidente de tráfico provocado por un conductor ebrio en 1969. Esa experiencia le mostró el poder de la bondad y dio origen a una organización dedicada a llevar ayuda y esperanza a quienes más lo necesitan. Ya sea respondiendo a una catástrofe, alimentando a un niño o ayudando a una familia a poner comida en la mesa, Convoy of Hope trabaja para ofrecer una ayuda práctica que restaure la esperanza.
En Europa, esta misión se lleva a cabo mayormente en colaboración con las iglesias locales. Trabajamos junto a ellas con programas que no solo satisfacen las necesidades prácticas de las familias que viven en pobreza proporcionándoles alimentos u otros artículos básicos, sino con formación, recursos y acompañamiento para que cada individuo y comunidad pueda ser agente de cambio y tener esperanza duradera.
P.- ¿Cómo colaboráis con iglesias y organizaciones locales?
R.- Colaboramos con iglesias y organizaciones locales sumándonos al trabajo que ya están realizando en sus comunidades. En lugar de crear proyectos paralelos, fortalecemos las capacidades, las relaciones y la visión que la iglesia ya tiene, para que la respuesta siga siendo liderada y sostenida por la propia comunidad local. Todos nuestros programas se desarrollan enfocados en lo que la comunidad ya tiene, para que ellos mismos vean que tienen recursos y capacidad en su mano para dar respuesta a su propia necesidad. Nuestro papel es fortalecer y capacitar a la iglesia local mediante formación, acompañamiento y recursos, para que sea la propia iglesia el punto de referencia de su comunidad.
P.- ¿En qué consiste exactamente tu responsabilidad como Coordinadora de Proyectos para España?
R.- Como Coordinadora de Proyectos para España, mi responsabilidad consiste en ser el puente entre nuestra organización y las iglesias o entidades colaboradoras que desarrollan programas sociales sobre el terreno. Mi trabajo comienza con conocer y establecer relaciones con personas e iglesias locales que ya están comprometidas con la labor social y de compasión, y acompañarlos de forma cercana durante todo el desarrollo de los proyectos.
Una parte muy importante de mi día a día es mantener una comunicación constante con nuestros colaboradores, asegurándome que cuentan con las herramientas, los recursos y el apoyo necesarios para que cada programa pueda desarrollarse con éxito.
Mujeres y niñas: transformando vidas
P.- Uno de los programas que más nos interesa es el de Empoderamiento de la Mujer. ¿Cómo nació esta iniciativa?
R.- El programa de empoderamiento de la mujer de Convoy of Hope se puso en marcha en 2010 en Etiopía, a través de una subvención del Gobierno de Estados Unidos destinada a apoyar a las mujeres y las niñas de comunidades vulnerables. A través de este programa, las participantes recibieron formación, aprendieron nuevas habilidades y formación profesional, y se les proporcionó el capital necesario para poner en marcha pequeños negocios. Esto les permitió generar sus propios ingresos y mejorar la calidad de vida de sus familias.
Los resultados positivos de este trabajo impulsaron su expansión. Desde entonces, estos programas se han extendido a distintos países y contextos por todo el mundo.
Aunque cada programa se adapta a la realidad de la comunidad en la que se desarrolla, todos comparten el mismo propósito: brindar a las mujeres las herramientas, la confianza y el apoyo que necesitan para mejorar sus propias vidas, fortalecer a sus familias y generar un cambio positivo en sus comunidades.
P.- Cuando habláis de "empoderamiento", ¿qué significa exactamente para Convoy of Hope?
R.- La palabra puede significar muchas cosas, dependiendo del contexto. En Convoy of Hope, el empoderamiento no es solo un término de moda; refleja nuestro compromiso de cuidar a la persona de manera integral. Trabajamos de forma práctica y holística: atendemos las necesidades físicas, ayudamos a las mujeres a desarrollar habilidades y confianza en sí mismas con el objetivo de restaurar su esperanza. Todo ello está basado en la profunda convicción de que cada persona posee dignidad y valor inherente.
P.- ¿Qué necesidades son las más frecuentes entre las mujeres y niñas con las que trabajáis?
R.- En Europa, los programas de empoderamiento de la mujer de Convoy of Hope acompañan a las comunidades vulnerables de Bulgaria, Grecia, Moldavia, España y Eslovaquia. Aunque cada contexto es diferente, muchas mujeres y niñas se enfrentan a retos comunes, entre los que se incluyen:
- Acceso limitado a la educación y un elevado número de niñas que abandonan la escuela de forma prematura.
- Embarazos precoces y escaso acceso a la salud materna e infantil.
- Inseguridad alimentaria y dificultades para cubrir necesidades básicas, como la higiene.
- Familias monoparentales y muy pocas oportunidades de obtener unos ingresos estables
- Obstáculos que dificultan que las mujeres mantengan a sus familias y salgan adelante
- Dificultad en la gestión de las emociones y las relaciones
- Discriminacion por género y autoestima muy baja que limita la forma en que piensan y actúan, perpetuando su vulnerabilidad.
P.- ¿Qué tipo de formación o herramientas reciben las participantes?
R.- A través de nuestros programas, las mujeres reciben herramientas prácticas que les ayudan a mejorar su propio bienestar y el de sus familias. La formación abarca temas como la salud, la nutrición, las relaciones saludables, la resolución de conflictos, el establecimiento de metas personales, la higiene y la salud menstrual.
En algunas comunidades también ofrecemos formación en educación financiera y emprendimiento, junto con una pequeña subvención de capital para quienes completan el programa. Además, este año hemos puesto en marcha nuestros primeros Clubes de Madres y programas para la primera infancia, promoviendo el desarrollo integral de los niños desde sus primeros años de vida.
P.- ¿Cómo cambia la vida de una mujer cuando participa en estos programas? ¿Habéis observado cambios también en sus familias y comunidades?
R.- Cuando las mujeres recuperan la esperanza, la confianza en sí mismas y adquieren herramientas prácticas para afrontar el futuro, ese cambio también alcanza a sus familias y comunidades. Hemos visto cómo mujeres que completan los programas recuperan su autoestima, vuelven a soñar con un futuro mejor y descubren la importante influencia que tienen en la vida de sus hijos, e incluso maridos. Esta determinación las lleva a continuar su educación, a cambiar la manera en la que gestionan diferentes aspectos de su vida y hogar, a reforzar que sus hijos atiendan al colegio y sigan sus estudios, a emprender nuevos proyectos económicos, a dar y servir en sus comunidades para que otras mujeres y niños puedan vivir las mismas oportunidades… La lista de ejemplos podría continuar.
Por ejemplo, una profesora de inglés de un pequeño pueblo de Bulgaria, que formaba parte de una iglesia local, se dio cuenta de que los jóvenes necesitaban apoyo. Junto con Convoy of Hope, comenzó a ofrecer clases de refuerzo después de la escuela e incorporó formación en habilidades para la vida. Esa sencilla inversión produjo un cambio significativo en la comunidad. Los jóvenes empezaron a encontrar un propósito y a mirar más allá del presente. Cuando la habilidad para soñar vuelve, las oportunidades también crecen.
En uno de nuestros centros en Eslovaquia, un niño que tenía grandes dificultades en la escuela y se daba como caso perdido comenzó a asistir a los programas de nutrición y empoderamiento y su vida empezó a transformarse. ¡Hasta sus profesores notaron la diferencia con asombro!
P.- ¿Podrías compartir alguna historia concreta de transformación que te haya emocionado?
R.- Una historia que me ha emocionado mucho es la de Elena, una madre soltera que llegó a España con sus dos hijos adolescentes buscando construir un futuro mejor para su familia.
Al comenzar de nuevo en un país diferente, tuvo que enfrentarse a muchos retos: adaptarse a una cultura diferente, dificultades económicas y las dificultades de sus hijos en el colegio. Con pocos recursos, no podía permitirse apoyo educativo adicional, pero su amor por ellos la llevó a seguir buscando soluciones.
A través de una iglesia local conoció el programa de apoyo escolar y alimentación infantil de Convoy of Hope. Lo que comenzó como una ayuda para sus hijos se convirtió en una fuente de acompañamiento para toda la familia. Sus hijos mejoraron sus notas y su confianza, pero Elena también experimentó una transformación a través del grupo de madres del programa: dejó de sentirse sola y encontró una comunidad que la apoyaba y fortalecía como madre. Para Elena, Convoy of Hope y la iglesia local han sido mucho más que ayuda escolar o alimentación; ha sido esperanza, acompañamiento y una oportunidad para mirar al futuro con confianza, sintiéndose preparada para guiar a sus hijos hacia nuevas oportunidades.
Como coordinadora, una de las cosas que más me llena es poder ver este tipo de transformación. Porque el impacto no se queda solo en Elena y su familia; también llega a quienes caminan a su lado. Los voluntarios son bendecidos al caminar junto a familias como la de Elena, y la iglesia local tiene la oportunidad de servir, de acompañar a las personas, y ser luz dentro de su comunidad. Donde Elena va, ella es ahora agente de cambio en su entorno porque su forma de mirar la vida ha cambiado.
P.- ¿Qué obstáculos siguen enfrentando hoy muchas mujeres y niñas en los países donde trabajáis?
R.- Muchas mujeres y niñas de las comunidades en las que trabajamos siguen enfrentándose a obstáculos que aumentan su vulnerabilidad y limitan sus oportunidades y su capacidad para labrarse un futuro mejor. Más allá de retos como el acceso limitado a la educación o a una alimentación nutritiva y saludable, las oportunidades económicas, la asistencia sanitaria y la satisfacción de las necesidades básicas, muchas también sufren falta de confianza, de redes de apoyo, de un entorno seguro y de espacios en los que puedan reconocer su propio valor y potencial.
Estos retos suelen estar interrelacionados y afectan no solo a las propias mujeres, sino también a sus hijos y familias. Por eso creemos que la iglesia local desempeña un papel fundamental a la hora de lograr un cambio duradero. A través de la iglesia, podemos acompañar a las mujeres y a las familias de forma personal y constante, creando espacios de apoyo, ánimo y pertenencia.
P.- ¿Por qué consideráis que invertir en mujeres y niñas es una de las formas más eficaces de romper el ciclo de la pobreza?
R.- Creemos que empoderar a mujeres y jóvenes es clave para abordar desigualdades y crear un cambio duradero, especialmente en comunidades donde históricamente han tenido menos oportunidades. Cuando las mujeres tienen acceso a educación y recursos, invierten en sus familias y comunidades, mejorando la nutrición, la salud y la educación de sus hijos, y generando un impacto que alcanza a las próximas generaciones.
Invertir en niñas y jóvenes es invertir en el futuro: son los líderes y agentes de cambio del mañana. A través de la educación, las oportunidades y el desarrollo de su potencial, ayudamos a romper ciclos de pobreza y desigualdad.
Mirando al futuro
P.- ¿Cuáles son los sueños y objetivos de Convoy of Hope para los próximos años?
R.- Convoy of Hope continúa creciendo a nivel global, con el compromiso de ampliar su impacto en más comunidades alrededor del mundo. Uno de los principales objetivos de Convoy para 2030 es proporcionar comidas a 1 millón de niños cada día lectivo, garantizando que más niños tengan acceso a una alimentación adecuada, porque cuando un niño no tiene hambre sus posibilidades de aprendizaje aumentan y con ello la oportunidad de desarrollar todo su potencial.
En el área de Empoderamiento de la Mujer, en 2025 Convoy empoderó a más de 78.000 mujeres y niñas en todo el mundo y mantiene su compromiso de seguir invirtiendo en ellas. Su objetivo es llegar a empoderar a 125.000 mujeres y 654.965 niñas en todo el mundo, continuando la inversión en su presente y en su futuro.
P.- ¿Cómo pueden implicarse las iglesias evangélicas en esta labor?
R.- Las iglesias evangélicas pueden involucrarse de muchas maneras. El apoyo en forma de compromiso económico es fundamental, ya que nos permite llevar nuestros programas a más niños, mujeres y familias en situación de vulnerabilidad. En nuestra página web, www.convoyofhope.eu, puedes conocer más sobre nuestra labor y las diferentes formas de colaborar.
Sin embargo, nuestro deseo va más allá de la ayuda financiera. Queremos fortalecer y capacitar a las iglesias para que puedan servir a sus comunidades de forma práctica y sostenible, ayudándoles a identificar las necesidades de su entorno y a responder con compasión.
Las iglesias también pueden participar a través de nuestros Field Teams, equipos de misión de corta duración que dedican unos días a servir en los programas de una iglesia local, en cualquier país de Europa, colaborando en un proyecto específico y llevando ayuda y esperanza de manera tangible.
Si alguna iglesia desea obtener más información sobre Convoy of Hope o estudiar cómo podríamos colaborar para ayudar en tu comunidad, puedes ponerte en contacto conmigo sin ningún problema para hacer un asesoramiento y evaluación. Como coordinadora de Convoy of Hope en España, me encantaría escucharte y hablar de las posibilidades para llevar ayuda y esperanza a las personas que nos rodean.
P.- Gabriela, después de todo lo que has visto y vivido, ¿qué te sigue dando esperanza cada día?
R.- Ver la bondad en otras personas. En Convoy of Hope tenemos un versículo que refleja la motivación detrás de todo lo que hacemos: “Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros. Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía.” — Isaías 58:10
Cada día veo cómo la compasión y el amor por el prójimo pueden transformar vidas. Me recuerda que muchas veces son los pequeños actos de bondad los que generan un gran impacto en el día a día de una persona.
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - 365 Mujer - Gabriela Matos: la fe como ancla en la vida y en Convoy of Hope