Paulo Freire y Rubem Alves: un cruce de camino en 1985

La labor pedagógica de Freire, de formación católica, fue muy utilizada por el movimiento Iglesia y Sociedad en América Latina, del que Alves formó parte en sus inicios.

17 DE SEPTIEMBRE DE 2021 · 10:14

Portada de la revista 'Tiempo y presencia'.,
Portada de la revista 'Tiempo y presencia'.

…existen ciertos temas sobre los que emitir un dictamen es casi un delito. ¿Emitir una opinión sobre Nietzsche, sobre Beethoven, o acerca de Cecilia Meireles? Para ello sería necesario que el firmante del documento sea mayor que ellos, y su nombre más conocido y de más confianza que los de ellos...

R. Alves

 

El próximo 19 de septiembre se cumplen 100 años del natalicio del pedagogo brasileño Paulo Freire, referencia absoluta en el campo educativo a nivel mundial, por lo que ahora mismo se está conmemorando esa fecha en diversos países. Curiosamente, el 15 de septiembre se cumplieron 88 años del nacimiento del teólogo y escritor Rubem Alves, brasileño también. Ante esta cercanía cronológica, bien podrían trazarse puentes entre ambos autores, pues coincidieron ideológicamente en la perspectiva liberadora de su visión, precisamente en los años en que esa orientación se impuso en América Latina con una fuerza inusitada. Pedagogía del oprimido (1968, el mismo año de la tesis doctoral de Alves) se volvió un título obligatorio en todas las universidades del mundo. Alves, a su vez, entró después al ámbito pedagógico y escribió muchos libros sobre el tema, sobre todo de crítica a varias prácticas institucionales en su país. Muchos paralelismos pueden establecerse en el trabajo de los dos, como lo demuestran algunos estudios al respecto.[1]

La labor pedagógica de Freire, de formación católica, basada en la promoción de una lectura crítica de la realidad y de los textos, fue muy utilizada por el movimiento Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL), del que Alves formó parte en sus inicios. “A partir de 1967, los miembros de ISAL comenzaron a mantener un intercambio epistolar regular con Paulo Freire que se encontraba en Santiago de Chile”[2]. ISAL publicó, en 1969, La educación como práctica de la libertad en su colección “Tierra Nueva” y más adelante siguió publicando sus libros[3]. Más tarde, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) lo invitó a colaborar directamente, por lo que se trasladó a Suiza, en donde escribió abundantemente e incluso se ocupó de la participación de las iglesias en la educación (Las iglesias, la educación y el proceso de liberación humana. Buenos Aires, 1974) y publicó otro libro más pequeño: Los cristianos y la liberación de los oprimidos (Lisboa, 1978).[4]

Paulo Freire y Rubem Alves: un cruce de camino en 1985

Freire y Alves.

A su regreso del exilio, aunque no aconteció de inmediato, Freire fue invitado a unirse al claustro académico de la Universidad de Campinas, “conocido refugio de intelectuales expulsados de otras universidades”[5], precisamente la institución en la que Alves era profesor titular. “Ya había recibido doctorados Honoris causa por parte de las más importantes universidades del mundo, profesor invitado en Harvard, en la Universidad de Columbia y en la de Ginebra. Sus libros estaban publicados en 15 idiomas y había asesorado a las Naciones Unidas, a la Unesco y al CMI en el área de Educación”[6].

Lo que parecería un trámite relativamente sencillo se complicó por las trabas burocráticas universitarias:

Débora Mazza recuerda que la condición de profesor titular de Paulo Freire fue, sin embargo, cuestionada por el Consejo Universitario y que la solicitud de su contratación en el nivel MS-6 (nivel superior de la educación superior) tardó cinco años en aprobarse. “A veces pensamos que estamos viviendo una ola neoconservadora y neoliberal, pero mirando la documentación de Paulo Freire observamos que nunca hubo unanimidad en la universidad en torno a ciertos procesos emancipatorios y libertarios. La solicitud de contratación es de junio de 1980, válida desde el 1 de agosto de ese año, pero el proceso se prolongó hasta su ratificación en la reunión del Consejo el 25 de junio de 1985 - y con el voto contrario de un consejero”.[7]

En ese momento, la Unicamp aún no realizaba licitaciones públicas; los profesores eran admitidos con cita previa y pasaban por un periodo de prueba. “La llegada del autor de Pedagogía del oprimido animó a la comunidad académica: ‘Las primeras conferencias del profesor fueron verdaderos happenings, reuniendo a más de 500 personas’, dice Eduardo Chaves, ex director de la Facultad de Educación y responsable de abrir el proceso de contratación de Paulo Freire”[8]. Archivado desde 1982, el dossier de contratación fue retomado en un proceso kafkiano: la última opción fue mediante una “comisión de notables”, entre los cuales estaba Rubem Alves, alguien visto con reservas por la academia. Los tres integrantes (los otros dos fueron Antonio Muniz de Resende y Amelia Domingues de Castro) fueron favorables a la contratación de Freire, pero el texto de Alves no pasó desapercibido, puesto que se presentó como un “no dictamen”, en protesta por los obstáculos que se ponían para el avance del contrato.

El “no dictamen” de Alves fue determinante para que Freire finalmente obtuviera el puesto. A continuación, el texto completo del mismo, a fin de apreciar la valoración que hizo de la figura del gran pedagogo.

Paulo Freire y Rubem Alves: un cruce de camino en 1985

Los otros dictámenes.

El objetivo de un dictamen, como la palabra lo indica, es decir a una persona que supuestamente ha visto nada y que, por ello, nada sabe, lo que parece ser, a los ojos de quien habla o escribe. El que ofrece un dictamen presta sus ojos, su discernimiento a otro que no veía y no podía meditar sobre el tema en la agenda. Esto es necesario porque los problemas son muchos y nuestros ojos son sólo dos ... […]

Un dictamen sobre Paulo Réglus Neves Freire.

Su nombre es conocido en universidades de todo el mundo. ¿No lo será aquí en la Unicamp? ¿Y por eso debo añadir mi firma (nombre conocido, doméstico), como garante?

Sus libros, no sé en cuántos idiomas están publicados. Me imagino (y bien puede ser que me equivoque) que ningún otro de nuestros maestros ha publicado tanto, en tantos idiomas. Las tesis que se han escrito sobre su bibliografía abarcan muchas páginas. Y los artículos escritos sobre su pensamiento y su práctica educativa son abundantes.

Su nombre, por sí mismo, sin opiniones domésticas que agregar, transita por las universidades de América del Norte y Europa. Y el que quiera añadir a este nombre de su propia “carta de presentación” sólo tendría un papel ridículo.

No. No puedo asumir que este nombre no es conocido en la Unicamp. Esto sería ofender a los que componen sus órganos de toma de decisiones.

Es por eso que mi dictamen es una negativa a dar un dictamen.

Y en este rechazo va, implícita y explícitamente, el asombro de que debo añadir mi nombre a Pablo Freire. Como si, sin el mío, él no se sustentase.

Él se defiende solo.

Paulo Freire llegó al punto máximo que puede alcanzar un educador.

La cuestión no es si deseamos tenerlo con nosotros.

La pregunta es si él quiere trabajar a nuestro lado.

Es bueno decir a los amigos: “Paulo Freire es mi colega. Tenemos cubículo en el mismo pasillo de la Facultad de Educación de la Unicamp...”.

Era lo que quería decir.

 

Campinas, 25 de mayo de 1985.

Rubem Azevedo Alves, profesor titular

Profesor titular

 

Notas

[1] Cf., entre otros, Maria de Fátima Ferreira de Brito, A construção da imagem do educador: Num paralelo entre Rubem Alves e Paulo Freire. Tesis de licenciatura en Pedagogía. Universidad de Río de Janeiro, 2004.

[2] Federico Brugaletta, “El protestantismo y la circulación de la pedagogía de Paulo Freire en América Latina”, en Paulo Freire. Revista de Pedagogía Crítica, año 15, núm. 17, enero-junio de 2017, p. 30. Cf. Miryan Zúñiga Escobar y Rocío Gómez Zúñiga, “Freire y la teología de la liberación: la opción político-cristiana de dos educadoras populares”, en Kavilando, Colombia, vol. 9, núm. 1, enero-julio de 2017, pp. 243-266.

[3] Samuel Escobar, “La educación bancaria y la tentación de los ‘letrados’”, en Revista Interamericana de Educación de Adultos, México, CREFAL, vol. 29, 2007, p. 157. Escobar es autor de la tesis doctoral Paulo Freire: una pedagogía latinoamericana. México, Kyrios, 1993.

[4] Cf. Federico Brugaletta, op. cit.

[5] Agueda Bernardete Bittencourt, “Um documento histórico: Parecer ao Conselho Diretor da Unicamp sobre Paulo Freire”, en Pro-Posições, vol. 25, núm. 3, (75), septiembre-diciembre de 2014, p. 251.

[6] Ídem.

[7] Luiz Sugimoto, “Paulo Freire dá nome ao prédio principal da Educação”, en Unicamp. Atualidades, 8 de mayo de 2019,.Versión propia.

[8] Rodrigo Ratier y Bruno Mazzoco, “Dois mitos e um parecer. O dia em que Rubem salvou Paulo da burocracia educacional”, en Escola Nova, 1 de junio de 2015. Versión propia.

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