“Peleamos, más que por ganar una batalla política, por ganar una batalla cultural”

El evangélico José Luis Tendero acaba de ser nombrado presidente en Cantabria de una nueva plataforma política democristiana en España. “Europa necesita volver a aquellos pilares que la fundaron”, dice.

Jonatán Soriano

LAREDO · 01 DE DICIEMBRE DE 2023 · 13:00

El presidente de Valores en Cantabria, José Luis Tendero. / Cedida.,
El presidente de Valores en Cantabria, José Luis Tendero. / Cedida.

José Luis Tendero (1978) es el nuevo presidente en Cantabria de ‘Valores’, un nuevo proyecto democristiano en España que echó a andar con la intención de influir en el espacio político nacional. “Es una propuesta política muy clara que intenta ser la voz de lo que ha sido la construcción de la sociedad europea, fundada bajo los principios del cristianismo”, explica en una entrevista con Protestante Digital.

Miembro del Movimiento Cristiano Político Europeo (ECPM, por sus siglas en inglés), ‘Valores’ busca introducir una nueva cultura política en el territorio español, según asegura Tendero. “Nuestro propósito es impregnar a la sociedad con todos esos valores, en nuestra forma de ser, de abordar los problemas y de enfrentarnos con el partido opositor”, dice.

Con experiencia previa en la política, Tendero, miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de Vizcaya, asume ahora el reto de representar al partido a nivel de la comunidad cántabra. “He llegado a la conclusión de que si Dios me ha puesto aquí, vamos a ver qué quiere hacer conmigo”, señala.

 

Pregunta: ¿Cómo has llegado a la política?

Respuesta: Provengo de un entorno familiar cristiano católico. Desde muy joven siempre he tenido un llamado a involucrarme y participar en lo social. Quizás porque, dentro de lo que es mi histórico de fe, viví por un lado una familia cristiana católica profundamente tradicionalista, y por el otro un colegio cristiano católico pero muy cristocéntrico. Desde niño aprendí a comprender que Dios estaba más allá de las paredes de mi colegio y de mi casa. Que estaba en el otro, en la sociedad. Esto influyó mucho en que desde adolescente tuviera ese llamado social. De hecho, recuerda toda mi adolescencia y gran parte de mi juventud involucrado, desde una perspectiva de fe, en la participación social.

Por otro lado, nací en el País Vasco, en el año 1978, hijo de funcionario público. Así que viví muy de cerca el conflicto político vasco en la década de los ochenta y los noventa. Siempre he estado muy interesado en cómo las decisiones políticas afectaban a mi día a día, quizás preocupando más por el entorno cercano. En aquellos años, en el País Vasco, era un riesgo involucrarse en movimientos sociales. Por lo tanto, la participación en la política siempre estuvo ahí, aunque aparcada. Así hasta hace unos tres años, en el marco de mi proceso particular de fe y de discipulado, ya como cristiano protestante.

Por un lado he sentido el llamado de conocer a ese Dios en el que creo a través de profundizar en el estudio teológico, y por otro lado he ido sintiendo un llamado a atravesar la cuarta pared de la iglesia, que al final es la puerta. Como persona he ido sintiendo que Dios me llamaba a hacer algo social, cada vez con más inquietud por lo que ocurre a mi alrededor.

Todo esto me llevó hace tres años a contactar con el Partido Popular de Laredo, y decidí incorporarme a sus filas poniendo de base y como principio fundamental mi fe cristiana. Lo puse de primera porque sabía que habría cosas en las que estaríamos muy de acuerdo y otras en las que no. Así es como desembarqué de forma oficial en el activismo social y la política. 

 

P: Empezaste en el PP, pero ya no está en el partido.

R: El cambio se produce por dos razones fundamentales. La primera es que yo entré en el PP de Laredo con la libertad de poder aportar una visión desde mi perspectiva cristiana a lo que se estaba haciendo a nivel local. Entré de la mano de un equipo de personas que aceptaban mis creencias y mis principios, al igual que yo los de ellos, y entramos en un entendimiento mutuo. El año pasado, por circunstancias del partido a nivel local, se produjo un cambio en la dirección del partido y esa nueva dirección y yo no hemos tenido la misma relación. Comencé a sentirme fuera de lugar y a pensar que tampoco podía aportar mucho.

“Hay una serie de principios que deberían ser esenciales y no existe una voz que no le deba nada a nadie y que pueda decir lo que piensa”.

Además, a nivel autonómico, lo que tiene el PP, como otros partidos y grandes corporaciones políticas, es que al final son estructuras muy jerarquizadas y rígidas. Y una voz nueva y discordante en muchos aspectos queda un poco relegada. 

En paralelo a ello, comencé a reflexionar que el PP entraba en una deriva y unos terrenos que se alejan mucho de mis principios y convicciones, y observaba cómo esa brecha se iba ampliando. Así que reflexioné, oré y confronté y empecé a descubrir que existe el Movimiento Cristiano Político Europeo y que hay plataformas en España que representan esos valores cristianos. Descubrí que había otras opciones y profundicé en ellas. 

Así llegué a conocer Valores España. Previamente había contactado con otra plataforma, Contigo Más, pero por diferentes motivos no pudimos entablar conversación. Contacté con Valores y conocí a Alfonso Galdón y a Rodolfo Espina, el presidente nacional y el secretario general, y les planteé de nuevo mi fe cristiana evangélica. Ellos me dijeron que no había ningún problema y que prácticamente todos en el partido se consideran cristianos, aunque de confesiones distintas. A raíz de ahí comencé un proceso de reflexión. Primero me propusieron la afiliación, luego formar parte de la junta directiva y, finalmente, liderar la plataforma en Cantabria.

“Peleamos, más que por ganar una batalla política, por ganar una batalla cultural”

Tendero ha sido nombrado recientemente presidente del partido político Valores en la comunidad cántabra. / Valores.

P: ¿Cual es la propuesta de Valores para España?

R: Es una propuesta política muy clara que intenta ser la voz de lo que ha sido la construcción de la sociedad europea, fundada bajo los principios del cristianismo. Esos principios se han ido diluyendo y, hoy en día, principios como la familia, la justicia social, la humanidad, etc., se están viendo profundamente atacados. 

“No es la política la que corrompe, sino que somos las personas las que de por sí lo estamos. La política bien utilizada y bien entendida es necesaria”.

Desde el punto de vista más estricto, Valores es un partido defensor de la vida. En nuestra sociedad existe el derecho al aborto, pero este es solo un derecho, no la única opción. Sin embargo, no existen alternativas sociales por parte del Estado. Quien habla del derecho a la vida tien que hablar de políticas familiares. Tanto en España como en el resto de Europa estamos viviendo una situación en que la familia se está reduciendo a un anecdotario. No hay políticas ni ministerios que aboguen por la defensa y la ayuda de las familias. Tampoco se fomenta la natalidad, sino al contrario.

Vivimos en un contexto de polarización y, en este sentido, Valores es un partido de gente y por la gente. No hay nadie en la plataforma que viva de la política, sino que nos ganamos el pan de otra manera. Eso nos parece muy importante porque no tenemos la aspiración de llegar a ocupar un sillón o vivir simplemente de ello. En realidad, aspiramos a ser una voz y un punto de inflexión en el debate entre derechas e izquierdas, entre ultraconservadores y ultraprogresistas. Se trata de entender que hay cosas importantes y urgentes. Es urgente defender la familia, las políticas verdaderamente sociales, luchar por nuestros mayores, que haya políticas para jóvenes, niños y adolescentes, etc. También es urgente que se luche por cosas que parecen olvidadas. En este sentido, próximamente Valores en Europa va a reclamar justicia para las familias de los miles de ancianos que murieron solos en residencias durante la pandemia. O también una rendición de cuentas del dinero del rescate para la banca durante el gobierno de Mariano Rajoy.

Hay una serie de principios que deberían ser esenciales y no existe una voz que no le deba nada a nadie y que pueda decir lo que piensa. Mucha gente se preocupa de cosas cuando llegan las elecciones, pero luego se olvidan. Valores pelea, más que por ganar una batalla política, por ganar una batalla cultural, para que la gente reflexione sobre determinadas cosas que son fundamentales y en las que realmente hemos perdido mucho el norte. Creo que ahí es donde Valores, desde los principios del cristianismo, puede ejercer una gran labor buscando una justicia social.

 

P: ¿Cómo enfocas tu nombramiento como presidente del partido en Cantabria? 

R: Es un reto. Es ser la cara visible del partido en el territorio, pero también de un movimiento cristiano en una sociedad muy polarizada. Que un cristiano evangélico dé un paso al frente para reivindicar que las cosas se pueden hacer desde otro punto de vista y que se puede aportar algo más, es un gran reto. Todo esto ha llevado un proceso de reflexión, de oración, de mantener conversaciones con mi pastor y con otros amigos, y también con la familia. Finalmente he llegado a la conclusión de que si Dios me ha puesto aquí, vamos a ver qué quiere hacer conmigo.

 

P: Ya has mencionado que Valores pertenece al Movimiento Cristiano Político Europeo. ¿Por qué crees que Europa necesita un movimiento político así?

R: Porque creo que es necesario hacer entender a las personas que hay un determinado tipo de cuestiones que son fundamentales para una sociedad y que se están enfocando de una forma poco correcta. Por ejemplo, el gasto público, la inmigración, la trata de personas, la ley del aborto, la ley de la eutanasia o el movimiento LGTBIQ+. Europa necesita volver a aquellos pilares que la fundaron y que, además, la llevaron a ser lo que hoy en día es como continente. Cuando uno asienta unos principios fundamentales como son el amor al prójimo, la justicia, la tolerancia, el sentido común, la prudencia, la honradez, la integridad o la palabra, todos salimos ganando. Europa, y en particular España, necesitan de una voz que haga pensar a las personas en esto.

“Cuando las cosas van mal y se ve que hay algo a nivel estructural que falla, el que tiene la capacidad de actuar tiene la obligación de hacerlo”.

Nuestro propósito es impregnar a la sociedad con todos esos valores, en nuestra forma de ser, de abordar los problemas y de enfrentarnos con el partido opositor. Si verdaderamente nos creemos que somos cristianos y que nuestra responsabilidad es impregnar la sociedad de nuestros principios, la expresión de que todos los políticos son iguales termina aquí y ahora. Por todo ello es necesario un movimiento cristiano político.

 

P: Hay cristianos que ven demasiado lejos, por varios motivos, la esfera política. ¿Cómo combinas tú la fe con tu vocación política?

R: Esa es una pregunta que durante los últimos cinco o seis años he estado haciéndome. Al final, no es la política la que corrompe, sino que somos las personas las que de por sí lo estamos. La política bien utilizada y bien entendida es necesaria. Consiste en cómo articular la relación social. El poder no corrompe, sino que es el mal uso que podemos hacer de ello.

Cuando yo hice esa reflexión llegué a la conclusión de que somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Cuando Cristo lanza esa idea, se refiere a sus discípulos. No habla solo a su círculo más íntimo. Así que entiendo que la Gran Comisión afecta también al creyente que tiene un llamado a la acción social, igual que puede afectar a un maestro, un abogado o un camarero. 

A veces, los cristianos pensamos en el mundo como si fuese un ente ajeno y amenazante, pero en realidad es la empresa en la que trabajo, la cafetería a la que asisto, el restaurante en el que como, el supermercado en el que compro, etc. Ahí es donde tenemos que ser sal y luz, cada uno según su llamado. Ahí debemos aferrarnos especialmente a Dios y a su Palabra y pedirle fortaleza ante las pruebas. Cuando las cosas van mal y se ve que hay algo a nivel estructural que falla, el que tiene la capacidad de actuar tiene la obligación de hacerlo. La gente debe entender que no somos cristianos de domingo por la mañana. Tenemos que comprender que ese mundo al que tanto tememos es en el que pasamos, al menos, seis días y medio a la semana. Debemos contagiar de un mensaje esperanzador a la sociedad y, a partir de ahí, que sea Dios el que obre a través nuestro.

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