Desde la fundación del mundo
El gesto más sencillo de interés genuino por el prójimo es más elocuente que el mejor sermón evangelístico del predicador más famoso del mundo.
18 DE OCTUBRE DE 2026 · 09:10
Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes y sin parábolas no les hablaba, de manera que se cumplió lo dicho por medio del profeta diciendo: Abriré mi boca con parábolas; publicaré cosas que han estado ocultas desde la fundación del mundo. (Mateo 13:34-35 RVA2015)
En Mateo 13, el sermón de las siete parábolas sobre el misterio del reino se presenta en dos locaciones: hay cuatro parábolas predicadas desde la barca a la orilla del lago, a toda la multitud: Los cuatro suelos, la cizaña entre el trigo, la mostaza y la levadura. Luego hay otras tres (el tesoro, el buscador de perlas y la red) que fueron dichas dentro de la casa a su grupo de discípulos.
Para cerrar la primera parte del sermón, se hace referencia al cumplimiento de un verso del salmo 78. Es que el salmista también fue profeta. Los primeros cristianos veían al Señor Jesús cumpliendo las Escrituras sagradas del Antiguo Testamento no sólo en algunos textos de los profetas, sino en todo el tenor de la diversidad de textos en todas las secciones de la Tanaj: La ley, los profetas y los escritos. Así, muchos salmos también son proféticos.
La multitud había quedado escuchando a Jesús todo el día, que les hablaba desde la barca de los pescadores a la orilla del lago de Galilea. Para el apóstol Mateo eso era el cumplimiento de una profecía.
Prácticamente todo lo que hizo Jesús en el Evangelio según Mateo es en cumplimiento de las sagradas Escrituras. En este caso se hace referencia a algo que aparece en Salmos 78:2: Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos
Es importante subrayar que el Señor Jesús da continuidad y cumplimiento a la revelación de Dios en el Antiguo Testamento. El contenido del mensaje del Señor Jesús no eran improvisaciones espontáneas de doctrinas nuevas sacadas al capricho.
Jesús reveló lo que había estado oculto desde la fundación del mundo. Esto quiere decir que Él hablaba de la misma revelación de Dios desde la antigüedad, pero con más claridad y volumen, con mayor enfoque y amplitud, con mejor resolución y definición.
El reinado de Dios y su justicia es el gran tema de la revelación desde la fundación del mundo. Es un mensaje que se predica en parábolas porque no puede imponerse por la fuerza desde arriba, sino que depende de la recepción de cada oyente.
En álgebra, la parábola es una figura de dos mitades iguales y equivalentes a la manera del reflejo de un espejo. Por eso, en la enseñanza del Señor Jesús, sus ejemplos son parábolas. Contienen dos mitades. La primera mitad es la propuesta de Dios. La otra es la respuesta humana.
Cada relato de Jesús requiere una respuesta de nuestro corazón, para que así se complete la figura de una parábola.
Los anuncios proféticos del reino de Dios contenían una serie de siete marcas o señales que son obra de la gracia de Dios: La salvación o liberación efectuada por Dios, la justicia o restitución de la dignidad, la paz o bienestar integral, la salud del cuerpo y del alma, la restauración de la comunidad perdida, la presencia misma de Dios entre su pueblo, y una alegría desbordante que invade el corazón. Esto es lo que publicó Jesús por medio de su predicación y de su vida.
Sin embargo, esta realidad del reino no es ley humana, ni decreto presidencial ni orden judicial. Más bien es algo que se va extendiendo por debajo de la superficie, como las raíces de un árbol de mostaza, o como la acción de la levadura en la masa.
Es una influencia desde lo pequeño, aparentemente insignificante: una idea inquietante que gradualmente va afectando todas las áreas de la vida.
Un movimiento que comienza en el roce entre individuos y se mueve hacia los cuadros grandes y generales de las dinámicas de la sociedad. La dirección es desde abajo hacia los lados y hacia arriba, y no imposición desde arriba.
El reino de Dios comienza y está compuesto de acciones sencillas y concretas cuya influencia tiene consecuencias grandes.
No pensemos que lo sencillo que hacemos de manera cotidiana no tiene importancia, si es que se hace como anuncio de la realidad de Dios. Nuestros actos pueden proclamar —con o sin palabras— el reinado de Dios.
El gesto más sencillo de interés genuino por el prójimo es más elocuente que el mejor sermón evangelístico del predicador más famoso del mundo. Es el mensaje de la parábola contada por el pastor argentino Arnoldo Canclini en su librito La evangelización del planeta Koyat (Ed. Certeza 1974).
Los proyectos evangelísticos grandes y espectaculares están influidos por principios mercadológicos de comunicación masiva. Entre los koyatitas, que pueden leer la mente, esas “campañas de evangelismo” son empresas inútiles de gran desperdicio de recursos.
Al final del cuento, la transformación de todo ese planeta con el amor de Dios comienza con el simple abrazo de una terrícola que dice: “No estés triste. Dios es amor”.
Si nuestra vida anuncia la salvación de Dios, su justicia y su paz, la salud que hay en sus caminos y la recuperación de la comunidad, y si vivimos la presencia de Dios entre nosotros y nuestro corazón está henchido de gozo por su gracia, entonces ya germinó la semilla de mostaza. Ya está en acción la levadura en la masa. Esto tendrá efectos que ni siquiera podemos imaginar.
Gracias, Señor Jesús, por revelarnos más nítidamente lo que estaba oculto en el corazón de Dios desde la fundación del mundo. Amén.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Enrolado por la gracia - Desde la fundación del mundo