Emprender “como Dios manda”: fe, liderazgo y propósito en acción
Conversamos con Manuel Zamudio, que lidera el aterrizaje y expansión en España de Krispy Kreme, marca líder mundial en glaseados originales.
Desde los primeros días en que contemplaba iniciar su aventura empresarial, las incertidumbres y los desafíos no tardaron en aparecer. Reconoce que tuvo que aprender a confiar en Dios no desde la teoría, sino desde la experiencia diaria. Así comienza la entrevista al empresario Manuel Zamudio, un hombre de fe, pero también de constancia.
La fe como brújula en los momentos de incertidumbre
A lo largo de su trayectoria abriendo restaurantes y franquicias, la fe cristiana ha sido para Zamudio un elemento clave en la toma de decisiones, especialmente en momentos de riesgo o incertidumbre.
Recuerda especialmente el proceso de búsqueda de socios, cuando nada parecía claro: puertas que se cerraban, cálculos que no cuadraban y una creciente sensación de que el proyecto no lograría despegar. En medio de esa incertidumbre, cuando parecía imposible concretar la compra de su primer restaurante KFC, vivió un momento decisivo.
“Era el 20 de enero de 2017. En medio de la presión y tras haber agotado múltiples contactos, referencias y gestiones, sentí que la oportunidad se desvanecía. Ese día decidí leer el Salmo 20 y encontré en el versículo 7 una respuesta clara: ‘Algunos confían en carros, y otros en caballos; más nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos’”, comenta.
Ese pasaje marcó un antes y un después. Comprendió que debía dejar de confiar en sus propios “carros” —talento, recursos, contactos o relaciones— y poner su confianza plenamente en Dios. Al día siguiente, de manera inesperada, surgieron sus dos primeros socios: amigos y compañeros de iglesia. Así comenzó todo el proceso.
Como recordatorio permanente de ese aprendizaje espiritual, decidieron nombrar la empresa Chariots Investments, simbolizando que los recursos y logros no les pertenecen, sino que su confianza está puesta en el Creador.
“Llegué a tener 13 restaurantes de KFC en tres comunidades autónomas de España. Eso dio pie a que hiciera una alianza con el Grupo SAONA para ser franquiciado en Madrid y Castilla-La Mancha de esta marca, con la cual tenemos actualmente dos restaurantes”, explica.
Desde entonces, han construido su camino empresarial sobre cuatro valores fundamentales inspirados en principios cristianos: integridad, determinación, posibilidad y generosidad, que se han convertido en su brújula para la toma de decisiones.

Crisis y desafíos: cuando la fe se pone a prueba
A lo largo de casi nueve años de trayectoria, Zamudio identifica tres momentos especialmente críticos: la pandemia del COVID-19, el impacto económico derivado de la inflación y la guerra en Ucrania en 2022, y la DANA de 2024 en Valencia.
“Sin duda, uno de los momentos más duros fue durante la pandemia en 2020. El cierre de restaurantes nos obligó a asumir deudas significativas mientras intentábamos mantener el mayor número posible de empleos. La situación se agravó a inicios de 2021, cuando llegó un punto en el que no podíamos hacer frente al pago de nóminas”, recuerda.
En febrero de ese año, con más de 200 empleados dependiendo de la empresa y nueve restaurantes operando en tres comunidades autónomas, tomó una decisión difícil pero firme: dar la cara.
“Convocamos una videollamada con todo el equipo para explicar la situación con total transparencia y pedir paciencia, comprometiéndonos a pagar los salarios de manera parcial en las semanas siguientes”, señala.
“A pesar de la gravedad del momento, los empleados respondieron con confianza”, continúa. Atribuye esa reacción a dos pilares: la transparencia absoluta en la gestión —“hacer todo en A”, incluso frente a Hacienda— y la coherencia en sus valores. Si no engañaban a las instituciones, tampoco lo harían con su equipo.
Aunque describe esa etapa como “horrorosa”, reconoce que Dios les permitió salir adelante. Posteriormente, la empresa continuó creciendo hasta alcanzar 13 restaurantes.
La prueba más reciente fue la DANA de 2024 en Valencia, que afectó gravemente su restaurante en Alfafar, el más importante de su portafolio. Más allá del impacto material, lo más difícil fue ver a colaboradores y sus familias afectados, algunos perdiéndolo todo.
Sin embargo, en medio de la tragedia, destaca: “Nuestra iglesia y nuestros equipos se unieron en una verdadera comunidad de apoyo: ayudando, limpiando, donando y sirviendo. Para mí, fue una manifestación tangible de la mano de Dios en acción”.

Emprender con propósito: una vocación que también es ministerio
Zamudio comparte habitualmente un taller titulado “Emprender como Dios manda”, basado en la convicción de que emprender —crear algo desde la nada o desde muy poco— es un atributo que el ser humano comparte con su Creador.
Sin embargo, enfatiza que no todas las formas de emprender son correctas. Existe la tentación de tomar atajos o buscar resultados rápidos, pero su experiencia le ha enseñado que el verdadero camino es hacerlo con integridad y determinación, conforme a los principios de Dios.
También reflexiona sobre una idea muy extendida: la aparente separación entre el ministerio y el mundo empresarial.
“Esta división no es real. Considero que un emprendimiento es, en sí mismo, un ministerio, ya que los valores, el carácter y la fe del emprendedor se reflejan inevitablemente en su organización”.
Mantener el corazón y la mirada en Dios se traduce en decisiones diarias, especialmente en los momentos difíciles. Un negocio se convierte así en una plataforma de impacto, donde cada interacción —con empleados, clientes y proveedores— es una oportunidad para dar testimonio.
“La importancia de la excelencia, haciendo todo ‘como para el Señor’, debe reflejarse en la calidad del producto o servicio, en el trato humano y en el cumplimiento de los compromisos”, enfatiza.
Señala también ejemplos de empresas que han alcanzado gran escala sin ocultar su fe, como Chick-fil-A e In-N-Out, demostrando que es posible integrar principios cristianos con éxito empresarial.
Nuevos proyectos y expansión
Zamudio explica que recientemente vendieron los restaurantes de KFC a un grupo australiano que los opera actualmente, con el objetivo de concentrarse en nuevos proyectos.
“Los restaurantes de KFC los hemos vendido para poder centrarnos en SAONA y en la marca Krispy Kreme, en la cual soy el CEO de Glaseados Originales, una joint venture para expandir la marca en España y Portugal”, explica.
“Actualmente tenemos cuatro tiendas en Madrid, con un plan de expansión bastante agresivo. Si Dios lo permite, terminaremos el año con diez puntos de venta en Madrid, además del canal B2B y una segunda tienda-teatro en otra ciudad de España”.

Negocios que también impactan vidas
Finalmente, Zamudio recuerda que Jesús utilizó numerosas parábolas basadas en el trabajo, los negocios y la administración —más que en cualquier otro ámbito— para enseñar verdades espirituales. Esto refuerza la idea de que el emprendimiento no solo es válido, sino también una vía poderosa para impactar vidas.
“Hacer un buen negocio, con propósito y valores, puede convertirse en el mayor testimonio y en una fuente de bendición para todos los que nos rodean, lo cual considero una aspiración legítima y positiva”, concluye.
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