Qatar 2022: cómo abogar por los Derechos Humanos

La corrupción y las injusticias que esconde la gran maquinaria del fútbol internacional no deben quedar reducidas a un mal menor.

30 DE MARZO DE 2021 · 20:34

Maqueta digital de un estadio en Qatar. / <a target="_blank" href="https://www.flickr.com/photos/fundacioncajasol/">Fundación Cajasol</a>, Flickr,
Maqueta digital de un estadio en Qatar. / Fundación Cajasol, Flickr

Varias selecciones nacionales de fútbol han llamado la atención en los últimos días por su posicionamiento a favor de los Derechos Humanos mientras competían para clasificarse para el Mundial 2022 de Qatar.

Hace años que se denuncia la explotación de trabajadores inmigrantes para la construcción de los estadios y las otras infraestructuras de un gran evento deportivo que pondrá a este emirato árabe en el centro de atención mundial durante un par de meses.

Alemania, Noruega, Holanda o Dinamarca son algunos de los equipos que durante partidos clasificatorios para la Copa del Mundo han mostrado en sus camisetas mensajes como: “Derechos Humanos dentro y fuera del campo” o “El fútbol apoya el cambio, en cualquier sitio, también en Qatar”.

Calum Samuelson ya abordó en un artículo publicado en Evangelical Focus en 2018 el “World Cup dilemma” y el peligro de callar ante “los abusos hacia los derechos humanos en Qatar”, incluyendo los “trabajadores sin derechos que están construyendo los estadios”.

No hay dudas de que una cosmovisión bíblica nos obliga a denunciar la opresión de los trabajadores y la injusticia hacia los más frágiles. De hecho, la Biblia no solo nos exhorta a construir sociedades más justas sino a mostrar además misericordia a aquellos que 'no tienen nada que ofrecer'.

En el Antiguo Testamento, nos encontramos con la denuncia frontal de profetas como Miqueas, Amós, Isaías, que hablan alto y claro contra la opresión del pobre y el extranjero. Piden cambios profundos y anuncian el juicio de Dios contra quienes “pisotean la cabeza de los desvalidos como si fuera el polvo de la tierra” (Amós 2:6-7).

En el Nuevo Testamento, Pablo hace un acercamiento más diplomático a la realidad de la esclavitud (muy presente entonces pero también hoy). Recuerda a los ‘amos’ que deben tratar con dignidad humana a sus siervos, y que ellos mismos tendrán que rendir cuentas ante Dios (Colosenses 4:1).

Quizás la diferencia entre la contundencia de los profetas y la persuasión de los apóstoles tiene algo que ver con si lo que se denuncia es la propia cultura (Israel en el AT) o a una cultura ajena envolvente en la que los valores de Dios son minoritarios (el Imperio Romano para la iglesia primitiva).

¿Qué es mejor? Algunos dirán que el acercamiento profético no consigue los objetivos por emplear formas excesivamente ofensivas. Otros considerarán que son las formas demasiado suaves las que no generan resultados.

Sea de una forma u otra, lo que sí está claro es que la corrupción y las injusticias que esconde la gran maquinaria del fútbol internacional no deben quedar como un simple mal menor.

Hacen bien los actores implicados (las selecciones participantes) en comenzar a expresar su opinión al respecto. Pero no olvidemos que los Derechos Humanos que están en juego son los que nacieron en el terreno fértil de los valores cristianos. Así que la pregunta que debemos hacernos como herederos de esos profetas y apóstoles es: ¿se nos oye suficiente?

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