Jesús y los niños migrantes
Los cristianos deben ser una luz de una manera especial para los niños migrantes del mundo, que están en el centro de la sensibilidad del Jesús migrante.
27 DE OCTUBRE DE 2026 · 18:15
Yo muchas veces reflexiono sobre lo que sentirá Jesús y la empatía que tendrá para con los niños migrantes que circulan por el mundo hoy huyendo junto a sus padres del hambre o de la violencia política o de las guerras.
La razón es muy clara y contundente: Jesús fue un niño migrante que tuvo que salir huyendo a tierra extraña junto a sus padres del Rey Herodes que quería matarle.
Él, con su experiencia divina, pues era niño humano a la vez que Dios, seguro que tiene una inclinación especial cuando contempla a tantos y tantos niños del mundo huyendo como refugiados o queriendo escapar del hambre y de la falta de medios para llevar una vida digna.
Jesús, en su experiencia de Jesús niño huyendo de la muerte a un país extraño en brazos de sus padres, debe tener una sensibilidad especial ante el fenómeno de las migraciones internacionales en donde hay tantos niños involucrados huyendo con sus padres a tierra extraña.
Escuchad, niños migrantes por necesidad o violencias. Jesús os conoce y os ve. Seguro que Él sed pone de vuestro lado y sufre con vosotros.
Él fue un niño migrante que también tuvo que huir a tierra extraña en brazos de sus padres. Herodes le buscaba para matarle y, así, en medio de la oscuridad de una noche tuvo que buscar lejos de su tierra un lugar seguro donde refugiarse. Sí. Niños migrantes: Jesús empatiza con vosotros.
Oíd, niños desplazados por el mundo por los fenómenos migratorios. Jesús va con vosotros y se identifica con vuestro sufrimiento porque Él, el hijo de Dios, el niño nacido en Belén también tuvo que emigrar huyendo en la oscuridad de la noche.
Quizás el rostro del Jesús niño migrante se refleja de alguna manera en todos los niños migrantes del mundo. Recordad mi libro: “Inmigrantes, el multiforme rostro de Dios”.
Yo creo que en nuestras iglesias y desde nuestros púlpitos se debería hablar más del Jesús migrante.
Es verdad que se ha hablado mucho del Jesús niño como por ejemplo el Jesús carpintero, hablando en el templo con los sabios y doctores de la época, del niño Jesús que fue presentado en el templo y cosas similares que seguro que son importantes, pero se habla poco del Jesús migrante, quizás porque los migrantes de la tierra no encajan bien en nuestras sociedades e incluso en el ámbito de algunas de nuestras iglesias.
Pareciera que no es necesario hablar y predicar sobre el niño Jesús migrante huyendo de Herodes a tierra extraña. Esta situación del Maestro al que decimos servir debería ser clave en tiempos de migraciones internacionales como las que se mueven en el mundo.
El concepto de projimidad nos obliga a ser las manos y los pies de aquel Jesús migrante trabajando por la justicia en el mundo para tantos niños que huyen.
Ser sus voceros e instrumentos de búsqueda de misericordia y de justicia para ellos con el fin de que no se queden tirados al lado del camino de la vida.
Es un ángel el que pone en archa toda la historia del Jesús migrante cuando dice a su padre José que se levantara y huyera: “Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto”. El Jesús huyente, el Jesús en busa de refugio, el Jesús migrante como hoy en día, en nuestro aquí y nuestro ahora, se repite de alguna manera con tantos niños huyentes del mundo.
Yo creo que, en un mundo donde hay tantos niños migrantes, se debería rescatar la figura de ese niño tan especial, llamado Jesús, que también fue migrante. Niño huyente de la violencia de un rey maligno que quería matarle.
Jesús: icono de la migración infantil, un signo de amor hacia tanto niños migrantes en el mundo hoy, migración infantil que nosotros vemos y palpamos en nuestras sociedades, en nuestras escuelas, en los centros médicos y en los parques y jardines de nuestras ciudades.
Jesús migrante, icono de todos los niños del mundo que tienen que salir huyendo del hambre o de la violencia que ejercen unos hombres contra otros. José, “tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto”. La Biblia nos dice que era de noche y, por tanto, seguro que iban con el miedo pegado al cuerpo, a sus talones, en sus mentes.
Niños migrantes del mundo: Confiad en el niño migrante que fue Jesús. Él conoce vuestra situación, vuestro sufrimiento, sabe del hecho de que muchos niños han muerto antes de llegar a su destino en tierra extraña, conoce el sufrimiento de sus padres y se pone a vuestro lado.
Y nosotros todos: No olvidemos que fuimos extranjeros en tierra de Egipto, esa tierra que nos acogió como migrantes en Alemania, Francia, Suiza y otros países allende los mares y fronteras.
Los cristianos deben ser una luz para el pueblo migrante y, de una manera especial, para los niños migrantes del mundo que están en el centro de la sensibilidad del Jesús migrante.
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - De par en par - Jesús y los niños migrantes