Buey y asno juntos
El belén español rompe diferencias y no le importa que buey y asno aparezcan cerca del pesebre. Los seres vivos, tanto animales como los humanos, deben estar en plan de igualdad, juntos ante el Dios naciente.
23 DE DICIEMBRE DE 2014 · 16:53
En los belenes navideños españoles suele haber un simbolismo de universalidad del mensaje. De forma muy sencilla se puede decir que los bonitos belenes que se montan en nuestro país tienen una especie de simbolismo de hermandad entre los que son diferentes. Es como si, de alguna manera, quizás sin saberlo o inintencionadamente, se quisiera hablar de una Navidad sin fronteras. Se trata del buey y el asno usados en una especie de liturgia religiosa navideña. Voy a hablar de personas y quiero decir que todos somos buey y asno a la vez. Que no aplico estos conceptos a uno u otro grupo.
Se puede decir que el buey era un animal válido para rituales religiosos. Era un animal importante para los israelitas, animal de ofrenda que encajaba perfectamente en el rito judío. No así el asno. Animal indigno para el ritual. Despreciado y no usado, como si fuera un animal no apto para el ritual religioso.
El belén español rompe diferencias y no le importa que buey y asno aparezcan cerca del pesebre como si la Navidad anunciara una relación especial entre los seres vivos, animales y humanos que no sólo que deben estar cercanos y sin exclusiones, sino que deben estar en plan de igualdad… juntos ante el Dios naciente. Es Navidad. Dios se acerca al mundo en la persona de Jesús. El Hijo de Dios, lleno de humanidad, puede aceptar reunión de lo diferente, de lo distinto, de lo diverso.
Con el tema de los belenes, con el asno y el asno, no queremos justificar el uso de belenes o el de crear figuritas de personas o animales. Personalmente, todo esto lo uso como un símbolo de que en Navidad deberíamos crear hermandad y evitar los rechazos al diferente, a los diferentes. Queremos gritar que en Navidad y ojalá que así sea siempre en cualquier momento del año, no debe haber ni raza ni color entre los hombres, ni integrados ni excluidos, ni pobres ni ricos, ni aptos para el ritual excluidos o no aptos para ese ritualismo.
El simbolismo del buey y el asno en nuestros belenes, nos indica que hay que romper barreras buscando la solidaridad entre todos los hombres del planeta tierra. Que salten en pedazos las barreras de nacionalidad, de lengua, de situación económica, de religión si es necesario. Dios se acerca a los hombres, el Dios humanado que tira abajo todo prejuicio social, racial o religioso… Es Navidad.
Navidad, hogar, familia… quizás patria, son conceptos que se emparejan en estas fechas tan especiales. En otras ocasiones he escrito artículos navideños en los que quería mostrar una Navidad sin fronteras pensando específicamente en los inmigrantes que tenemos dentro de España. Hoy podíamos hablar de una Navidad sin fronteras uniendo pensamientos solidarios con la inmigración dentro de nuestras fronteras a pensamientos hacia nuestros emigrantes, muchos de ellos jóvenes, que hoy están fuera de España por necesidad, por los efectos de la crisis económica, por el desgobierno, por la falsa elección de las prioridades, por no tener trabajo dentro de nuestras fronteras, expulsados por el desempleo prolongado y la falta de expectativas.
Es Navidad. ¿Podrán vivir los migrantes de la tierra la experiencia del buey y el asno juntos cerca del pesebre del Dios nacido, o se encontrarán discriminados en sus países de acogida, como ciudadanos de segunda, rompiendo el simbolismo de unión en igualdad del belén español en donde pacen juntos el buey y el asno?
Es Navidad. Muchos de los migrantes de la tierra, los consideremos inmigrantes o emigrantes, no podrán regresar a casa por Navidad y es posible que un negro velo se cierna sobre ellos en la lejanía de sus casas. Quizás algunos se encuentren solos fuera de esa cuadra de mesón al lado de cuyo pesebre se pueden colocar en paz y acogida los diferentes de la tierra. Recordemos el simbolismo de nuestros belenes en España con el buey y el asno juntos y seamos solidarios y acogedores.
¿Habrá en Navidad algunos migrantes alejados de ese pesebre, excluidos de la celebración de la auténtica navidad en familia, quizás explotados, infravalorados o presas de cierta xenofobia, problemas que aún puede recorrer Europa y el mundo? Invoquemos la fuerza del pesebre donde están ese buey y ese asno dándose compañía como indicando que tenemos que ser capaces de unir lo diferente con toda naturalidad para que podamos celebrar la Navidad sin discriminaciones ni rechazos.
Es Navidad. Buey y asno juntos en nuestros belenes. Pensemos en la necesidad de hermandad universal, de la acogida incondicional, de una mayor igualdad, de propiciar el que no haya rechazos ni incumplimientos de los Derechos Humanos en esta Navidad. Que nos juntemos todos un poco para hacer sitio a los que no tienen lugar en el mesón, a los que se les comunica que, a pesar de ser Navidad, no hay lugar para ellos y tienen que refugiarse en los brazos de una cruel y cruda soledad alejados de sus familias y de su patria.
Que suenen las zambombas y que todos juntos podamos gritar que queremos estar juntos sin discriminar a nadie, que todos somos iguales delante de Dios. Es Navidad para todos. Somos diferentes, somos iguales. La única raza debe ser solamente la raza humana. Que suenen los villancicos navideños alrededor del buey y del asno indicando que hay acogida junto al pesebre donde nace el Señor. Bueyes y asnos, blancos y negros, africanos, americanos, europeos y cualquier grupo humano sin tener en cuenta su procedencia.
Es Navidad. Abajo toda prepotencia. No puede haberlas junto al pesebre, junto al roce del buey con el asno. Lo mismo que ni el buey se exalta ni el asno se humilla, los humanos debemos tomar ejemplo de estos símbolos del belén español.
Es Navidad. Aprendamos la lección y caminemos por el mundo en cercanía y respeto a las diferencias, que podamos pacer juntos siguiendo el ejemplo de esos dos animales simbólicos que hemos nombrado. Incluso cuando haya pasado la Navidad. Que ese sea nuestro estilo de vida a pesar de los fantasmas que nos acosan en este mundo injusto.
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