Eduardo Galeano, voz comprometida de América Latina

Falleció el escritor uruguayo este lunes en Montevideo, a la edad de 74 años.

Redacción PD

ELPAÍScom, BBC · ESPAÑA · 13 DE ABRIL DE 2015 · 18:59

Eduardo Galeano.,
Eduardo Galeano.

Eduardo Galeano, una de las voces latinoamericanas más reconocidas en la literatura de los últimos años, falleció este lunes en la capital de Uruguay, Montevideo, a la edad de 74 años.

Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, en el seno de una familia de clase alta, católica y de ascendencia europea. Se desempeñó en varios oficios: como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco. También fue caricaturista político.

Comenzó su carrera como periodista a principios de 1960 en el semanario Marcha, donde también colaboró Mario Vargas Llosa y Mario Benedetti.

En 1973, durante el golpe en Uruguay, fue encarcelado y obligado a salir de su país. Después de vivir en España regresó a Montevideo en 1985.

 

Eduardo Galeano, voz comprometida de América Latina

Galeano logró trascender géneros con su obra combinando el periodismo, el análisis político, la ficción y la historia. Será recordado por dejar frases que aúnan la poesía y la reflexión sobre la situación humana. “El miedo nos gobierna. Esa es una de las herramientas de las que se valen los poderosos, la otra es la ignorancia”, decía el escritor.

Su obra más conocida es “Las Venas Abiertas de América Latina”, escrito cuando tenía 31 años y según reconoció después el escritor, “intentó ser una obra de economía política, sólo que yo no tenía la formación necesaria” para cumplir la tarea. Sin embargo, sigue siendo hoy un libro de referencia en los estudios de Ciencias Sociales en las universidades latinoamericanas.

El libro, que fue prohibido durante las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile, detalla la historia de la región y la forma como ésta ha sido explotada por Europa y Estados Unidos.

En su obra también destacan “Espejos” (2008), “Memoria del Fuego” (1986), “Crónica de un desafío” (1964), “Guatemala, clave de Latinoamérica” (1967) y “Reportajes” (1967).

 

LOS OLVIDADOS, LOS DÉBILES, LOS NADIES...

Eduardo Galeano fue un escritor que “removió conciencias”, explica el poeta Alfredo Pérez Alencart a Protestante Digital. “Celebro la Vida de Eduardo Galeano y también las confesiones que hizo a medio mundo, con obras que fueron removiendo conciencias. Pero no me refiero al libro que muchos citan sin siquiera haberlo leído, el cual, por cierto, él mismo estimó con muchas carencias. De Galeano me quedo con ‘El libro de los abrazos’ o con ‘Las palabras andantes’, hermosamente ilustrado con grabados del nordestino José Francisco Borges, varios de los cuales tengo en casa por generosa donación del notable escritor brasileño Cláudio Aguiar, buen amigo de Eduardo y mío. Y con algún poema, como ‘Los Nadies’ - que inspiró una obra pictórica del evangélico Antonio Soto - o ‘Terrorismo’”, expresa Alencart.

 

Los Nadies, de Antonio Soto.

 Galeano huía de las expresiones artísticas ajenas a la realidad cotidiana. “Me quedo siempre con su declarada opción de clamar ante todo tipo de atropello e injusticias sobre los más débiles”, comenta Alfredo Pérez Alencart. “Me quedo con sus breves historias, cuentos y ciertos versos donde, preñado de un lenguaje poético, fue anotando los fraudes de la historia oficial, especialmente de mi América primera. Celebro su tránsito existencial y el polen que destila el mestizaje de los géneros literarios y periodísticos que practicó mientras otros cerraban la boca y abrían sus apetitos para recibir prebendas. Hay huellas de su paso, de esas que difícilmente pueden borrar aquellos a los que muy poco importa el prójimo”, concluye el poeta.

 

UN RELATO DE EDUARDO GALEANO: 'CAMINOS DE ALTA FIESTA'

¿Adán y Evan eran negros?

En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.

Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas era el único pasaporte exigido.

(Extraído de Espejos. Una historia casi universal. Ed. Siglo XXI)

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