Letra pequeña

Dado que el amor de Dios es absoluto, su “contrato” con nosotros no tiene letra pequeña que pueda darse a engaño.

23 DE SEPTIEMBRE DE 2024 · 09:00

Imagen de <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/fotos/joyas-grises-con-letras-surtidas-en-cajas-organizadoras-de-madera-marron-Oxl_KBNqxGA#:~:text=Y.%20en%20Unsplash-,Natalia%20Y.,-foxfox">Natalia Y.</a>, Unsplash.,
Imagen de Natalia Y., Unsplash.

“Sólo el amor convierte en milagro el barro”; esa es una de las frases del estribillo de la canción de Silvio Rodríguez titulada Sólo el amor. La verdad es que cuando la escuché por primera vez, inmediatamente recordé como nació el primer ser humano, Adán. La Biblia dice que Dios tomó barro y moldeó su figura, para después soplar de su propio espíritu el aliento de vida para que en aquel “barro”, se obrara un auténtico milagro: el nacimiento de la humanidad. 

Lo que no muchos se paran a pensar es que Dios sigue haciendo ese milagro cada día, en cada persona que viene a este mundo: la imagen del Creador está en todos y cada uno de nosotros como un auténtico milagro de amor. El amor de Dios se expresa en cada ser humano ¡desde antes de nuestro nacimiento! Con eso el Creador nos enseña que todas las personas tenemos la misma dignidad: nadie es más importante que otro por lo que tiene, por su familia, por el lugar en el que haya nacido, o por lo que haya podido conseguir en su vida. Todos podemos disfrutar del amor incondicional de Dios, todos somos sus criaturas. Todos recibimos el auténtico milagro de la vida, y podemos disfrutar de todo lo que eso significa, cuando vivimos amando al Señor.

Dado que el amor de Dios es absoluto, su “contrato” con nosotros no tiene letra pequeña que pueda darse a engaño. No hay condiciones por su parte, y eso significa que su amor no puede crecer por mucho que nosotros hagamos el bien, ni tampoco puede disminuir por más que nos equivoquemos. El amor de Dios es infinito, va más allá de todos los límites. Más allá de todos los milagros posibles. No hay nada que podamos hacer para que Él nos ame más, ni nada que hagamos consigue que nos ame menos.

La razón es que Dios no sólo ama ¡Él es amor en esencia! Aunque el mundo desaparezca, Él no puede dejar de amar. Esa es la razón por la que ese verdadero amor si puede hacer milagros, y esos milagros ocurren cada día en nuestra vida y en la de los que nos rodean, cuando nosotros aprendemos a amar como Dios ama. Cualquier tipo de amor que nosotros podamos expresar es imperfecto, a veces partidario, equivocado  e incluso egoísta, pero conserva todavía un reflejo de la gloria de Dios. Cuando amamos de verdad, aprendemos a sentir como Dios siente.

“El Señor es tierno y compasivo; es paciente y todo amor”( Salmo 103:8). La Biblia define el carácter de Dios de una manera que no nos queda duda. Nosotros decidimos si queremos vivir disfrutando de ese amor, o le damos la espalda. Aunque parezca increíble, muchos no quieren recibir ese amor incondicional y prefieren “ocultarse” de Dios, porque creen que de esa manera pueden hacer su propia voluntad; sin darse cuenta de que cuando nos alejamos de nuestro Creador perdemos la capacidad de amar de una manera sincera, leal y trascendente. Desde ese momento, dejamos de vivir el milagro de la vida que merece la pena: la eterna. La que dura para siempre.

 

 

Por un año más
¡Protestante Digital te necesita! Tenemos por delante un gran reto económico. Por eso, hoy te invitamos a ser parte comprometida de esta misión y desafío para asegurar y potenciar la continuidad de Protestante Digital y Evangelical Focus en 2024.

Puedes encontrar más información en apoya.protestantedigital.com.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Con otro ritmo - Letra pequeña