Decisiones vitales
25 DE OCTUBRE DE 2026 · 10:00
Querido hijo,
Acabamos de volver de una visita más al instituto para prepararnos para el curso que viene. La directora ha dicho que esta es una de las decisiones más importantes que tomaremos como familia, porque la siguiente etapa académica, si la hay, dependerá principalmente de ti, aunque te apoyaremos en todo lo que podamos. La directora también nos ha hablado del peso de esta decisión, y se nota en las caras de padres e hijos. Sin duda. Lo noto en todo mi ser.
Indudablemente, este tipo de decisiones pueden provocarnos un alto nivel de estrés. No son decisiones fáciles y conllevan mucha carga emocional, pero, ¡qué buena oportunidad para practicar la toma de decisiones! Sin duda, te vas a enfrentar a muchas, muchas, muchas decisiones a lo largo de tu vida. Algunas no tendrán tanto peso, otras marcarán tu vida de una forma muy significativa. Algunas serán fáciles, y otras serán difíciles, tan difíciles que querrás decir “tierra, trágame”.
Hay tres elementos que nos pueden ayudar, una y otra vez, en la toma de decisiones y que, en mi opinión, son de gran utilidad. En primer lugar, y por encima de cualquier otra cosa, debemos orar. Orar mucho. Pero, hemos de orar de tal forma, que estemos siempre abiertos a que la voluntad del Señor sea diferente a la nuestra. Esto no significa que no podamos orar con pasión, convicción y decisión, pero sí implica que lo hagamos con la palma de la mano abierta. Así podremos recibir, pero también soltar. Hemos de confiar en que Dios siempre nos da cosas buenas.
En segundo lugar, hemos de evaluar las opciones con sabiduría. Jesús dice: “¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?" (Lucas 14: 28-33). La fe no está reñida con la planificación sabia y el discernimiento. Este pasaje continúa diciendo: "Si pues, cualquiera de vosotros no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo" (v.33). ¡Qué fuerte! Como decía antes, hay que evaluar, pero sin aferrarse demasiado a nuestros planes.
En tercer lugar, como dice el libro de los Proverbios, "en la multitud de consejeros está la victoria" (Proverbios 24:6). No somos llaneros solitarios, no estamos llamados a caminar solos por la vida ni a tomar decisiones solos. Eso sí, anótalo bien: de los sabios, ¡porque no todo el mundo lo es! El Antiguo Testamento nos habla de un joven rey que buscó consejo, pero “rechazó el consejo que le habían dado los ancianos, y siguió el de los jóvenes” (1 Reyes 12:13-14). No le fue bien. Aunque en muchas ocasiones, el peso de la decisión recaiga exclusivamente sobre ti, buscar el consejo de las personas sabias te ayudará a rendir cuentas y a a cuidar tu responsabilidad, porque engañoso es el corazón (Jeremías 17:9).
Te amo.
Mamá
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PS: Nosotros siempre estaremos a la vuelta de la esquina.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Cartas a mi hijo - Decisiones vitales