Prisas

11 DE OCTUBRE DE 2026 · 11:00

Foto de [link]Nicolas I.[/link] en Unsplash,
Foto de [link]Nicolas I.[/link] en Unsplash

Querido hijo,

Me gustaría vivir en un mundo sin prisas. A veces tengo la impresión de que la palabra que más utilizamos en nuestro día a día es "corre", o mejor dicho, "come, corre", o "rápido", o “venga", o "en un segundo". Expresiones que, básicamente, significan a lo mismo. Prisas.

Los peores momentos del día pueden llegar a ser los diez minutos antes de salir por la puerta para ir al colegio, a la iglesia o a cualquier compromiso.

Por alguna razón, es en estos últimos minutos cuando nos damos cuenta de que nos hemos olvidado algo, no nos hemos preparado como debíamos, no hemos calculado bien el tiempo o es más tarde de lo que pensábamos. Lo peor es que, cuanto más prisa tenemos y más se complican las cosas, menos eficientes nos volvemos, lo que incrementa los malos humores. Nos estresamos, nos agobiamos, y salimos enfadados.

Vivimos en una sociedad marcada por el cronos, el tiempo del reloj. Además, parece que nuestra sociedad también gira en torno a los madrugadores y a los ritmos bien marcados. Este último punto, en particular, no es necesariamente malo. A final y al cabo, ¿no es Dios un Dios de orden?

En algún momento, serás capaz no solo de comprender, sino también de administrar bien el cronos. De hecho, ¡será imprescindible! Si no lo haces, podrías llegar tarde al trabajo porque te has dormido y, si te ocurre varias veces, podrían despedirte. O, se te quemará la comida, porque has olvidado poner el minutero y vigilarla. O, podrías olvidar recoger a los niños del colegio, lo que les causaría una gran angustia.

Sin embargo, más espero que entiendas y practiques, el tiempo "kairos", es decir, el momento de Dios. Cuando aprendemos a vivir este tiempo kairos, estamos atentos al Espíritu y a sus impulsos, abrimos los ojos y miramos a nuestro alrededor, somos capaces de elegir lo mejor en cada circunstancia y aprovechar las oportunidades. Si lo haces, verás al compañero triste y aprovecharás la oportunidad de dedicarle un tiempo, aunque esto retrase tu vuelta a casa; te levantarás antes de que suene la alarma, si estás despierto, para dedicarle un tiempo más a Dios; serás capaz de no tomar decisiones precipitadas, sino de esperar en oración.

Verás que lo mejor es que practicar en el tiempo kairos te permitirá vivir una vida más sosegada, marcadas por los ritmos de Dios y no por los hombres. Nadie te llama a seguir los ritmos de este mundo, recuerda que estos están marcados por el individualismo, la competitividad, el materialismo y el consumismo. Que Dios dirija tus renuncias, decisiones, elecciones y prioridades para que vivas una vida plena, llena de paz y, sin prisas.

 

Te amo,

Mamá

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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Cartas a mi hijo - Prisas