Desde el corazón a la ciudad
Dos pastores publican El cor de la ciutat, un libro que conecta las enseñanzas bíblicas y la experiencia de fe con la vida y el carácter de Barcelona.
BARCELONA · 20 DE ABRIL DE 2018 · 11:00
La ciudad está llena de palabras porque la habitan personas y la existencia suele ir acompañada de una declaración. “Las palabras tienen el poder de transformar nuestras vidas”, asegura Xavier Memba. Él y Rubèn Pocull son los autores de El cor de la ciutat (El corazón de la ciudad). Un libro que busca revolucionar la esencia, el carácter de Barcelona, donde ambos pastorean una iglesia protestante. Concretamente en una zona del distrito de Sant Martí que destaca, en parte, por ser un extraño proyecto urbanístico digno de estudio, y que ha servido de laboratorio para gestar esta obra.
En la esquina de una manzana coinciden una gasolinera low cost y uno de esos restaurante chinos gigantescos. Al otro lado de la calle se extiende un parque que parece recién sacado de algún bolsillo mágico. Esa idiosincrasia, la recoge muy bien El cor de la ciutat, título que por cierto es un guiño a una de las series más aclamadas de la televisión catalana. Barcelona como una ciudad que se extiende hacia todas partes, llena de elementos que confluyen y de palabras que buscan abrirse paso y ocupar el mayor espacio posible. “Es una declaración de amor de los autores a la ciudad”, dice Guido Groeneveld, que ha dirigido el diseño artístico y la compaginación de la obra. “No es sólo una declaración de amor, sino un compromiso. Han creado un puente desde una cosmovisión cristiana”, añade.
UN PROYECTO CORAL
Aunque realmente son dos las voces que han escrito El cor de la ciutat se pueden percibir muchas realidades de la tan diversificada Barcelona. El barrio de Gracia, donde el pequeño comercio todavía resiste. La amplitud, siempre pequeña, de las ramblas. O las vistas desde el Tibidabo. El formato de ensayo se ve renovado a través de la reflexiones bíblicas en las que se basa el texto. Un añadido que no da muestras de esfuerzo por encajar sino que fluye, como si estuviese ahí mismo, en la ciudad. Por ejemplo, el episodio de la tentación de Satanás a Jesús, cuando le ofrece todo. “Lo que nosotros leemos en catalán como te daré, en la versión latina de la Biblia es tibi dabo”, puede leerse en el segundo capítulo, y acto seguido lo relaciona con la vista de toda la ciudad desde la montaña.
Amplían las voces el teólogo y pastor italiano, Leonardo de Chirico, encargado del prólogo, y el periodista y director de Evangelical Focus, Joel Forster, con el epílogo.
UN GUIÑO A LA CULTURA POPULAR
Charles Dickens, William M. Thackeray, Federico García Lorca, Antoni Gaudí, los Juegos Olímpicos del 1992. El libro en sí es un guiño a la cultura popular, sin complejos ni reparo. Para que las palabras que El cor de la ciutat quiere transmitir, los autores han reconocido la necesidad de internarse en los mismísimos cimientos de la ciudad. Pasear por el barrio del Raval, considerado marginal por muchos, y recorrer el eterno e irrepetible Eixample, con su minuciosa ordenación urbanística. “Las palabras de Jesús han llegado a cambiar individuos, ciudades y naciones”, remarca Memba.
Una alusión práctica y vívida, en definitiva, a la Nueva Jerusalén que, al mismo tiempo, comparte una sed de renovación para la existencia y la razón de ser de la metrópolis.
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