Masonería, gnosticismo y sincretismo en la iglesia: ¿por qué son incompatibles con el evangelio?
Ofrecen una espiritualidad seductora, adornada con símbolos medievales y rituales orientales. Pero detrás de esta fachada se esconde un rechazo a la revelación bíblica, a la gracia soberana y a la soberanía de Cristo.
19 DE JUNIO DE 2026 · 14:00
La reciente polémica en la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), donde un presbítero fue acusado de combinar masonería y yoga con su ministerio, ha destapado la fragilidad doctrinal de ciertas comunidades. Protestante Digital informó de los detalles y dimisiones, pero no detendremos aquí la historia. En su lugar, analizaremos por qué la masonería, el gnosticismo y otras corrientes esotéricas contradicen la fe bíblica y por qué su adopción es peligrosa para las iglesias1. ¿Qué enseñan estos movimientos?
Una «iglesia» que mezcla Oriente y Occidente
La Iglesia Católica Liberal Mar Thoma, a la cual se ha vinculado el presbítero en cuestión, se presenta como una comunidad que une «las tradiciones esotéricas y místicas de Oriente y Occidente». En su página oficial se afirma que su objetivo es «la realización y manifestación de su Cristo interior»: cada persona llevaría dentro una chispa de divinidad; Jesús vino para revelarla, y la salvación consistiría en despertar esa chispa mediante sacramentos y meditación.
En su web sostienen que la iglesia aspira a ser gnóstica, ayudando a sus miembros a alcanzar la «verdadera gnosis» mediante antiguos caminos de purificación, iluminación y unión. Otra sección promueve el Sanatana Dharma (religión eterna del hinduismo) y afirma que no existe evidencia contemporánea suficiente para los relatos evangélicos; lo importante sería el Cristo en ti. En resumen, la doctrina oficial de este grupo mezcla cristianismo, hinduismo, druidismo y teosofía en una espiritualidad sincretista2.
Los rasgos del gnosticismo
El gnosticismo fue un movimiento religioso de los siglos I y II que enseñaba que las personas albergan una chispa de divinidad encerrada en un cuerpo material corrupto. Para los gnósticos, la materia era mala y la salvación consistía en liberarse del mundo físico mediante un conocimiento secreto comunicado por un salvador. Negaban que Jesús tuviera un cuerpo real, despreciaban la creación y promovían un elitismo en el que solo los «iluminados» podían ser salvados.
La Iglesia primitiva rechazó estas doctrinas porque negaban la bondad de la creación, la encarnación de Cristo y el carácter universal del evangelio.
La masonería y sus principios
La masonería suele presentarse como fraternidad filantrópica, pero muchos líderes cristianos señalan que funciona como una religión paralela. Hay varias razones por las que el cristianismo y la masonería son incompatibles: (1) la masonería es una religión y sus rituales son una escuela de misticismo; (2) promueve la idolatría al construir un dios a partir de ideas humanas; (3) aboga por el universalismo, sugiriendo que todas las religiones conducen a la salvación; (4) sustituye la gracia por el esfuerzo humano, enseñando que cada iniciado puede trabajar su propia salvación; (5) se basa en juramentos secretos que destruyen la comunión cristiana; (6) utiliza un nombre sincretista de Dios (Jahbulon) compuesto por deidades paganas; y (7) excluye a Jesús de sus rituales, eliminando su nombre de textos bíblicos para adaptarlos al pluralismo. Por cierto, estas prácticas fueron también denunciadas por la Iglesia católica en la encíclica Humanum Genus, donde el papa León XIII advirtió que cristianismo y masonería son «esencialmente irreconciliables» y reafirmó la prohibición de pertenecer a logias3.
Catolicismo liberal y teosofía
El catolicismo liberal, del que se deriva la rama Mar Thoma, surgió cuando ciertos obispos de la Vieja Iglesia Católica incorporaron ideas de la teosofía y de la Sociedad Teosófica. Un análisis explica que esta iglesia mantiene ritos sacramentales, pero promueve una interpretación amplia y personal de la Biblia, abrazando ideas esotéricas.
Su liturgia permite incorporar enseñanzas de diversas tradiciones místicas y tiene apertura a conceptos como karma y reencarnación. Algunos de sus miembros consideran a Jesús como un maestro o símbolo de amor divino más que como el único Salvador. La Iglesia católica nunca ha estado en comunión con esta corriente debido a sus divergencias doctrinales4.
¿Por qué estas doctrinas son peligrosas?
1- Niegan la autoridad de la Escritura
El evangelio se basa en la revelación de Dios en las Escrituras y en la historia: Cristo vino, murió y resucitó en un momento y lugar concretos. Al sugerir que el Nuevo Testamento carece de evidencia y que lo único importante es la experiencia interior, estos grupos rebajan la Biblia a un texto simbólico. La Biblia es la única regla infalible de fe y conducta. Cuando la inspiración de la Escritura se sustituye por la inspiración subjetiva de visiones gnósticas, cada individuo se convierte en su propio profeta. El resultado es un cristianismo desfigurado que ya no está anclado en la verdad objetiva del evangelio.
2- Desprecian la creación y la encarnación
El gnosticismo considera la materia como mala y niega que Jesús haya tomado un cuerpo real. Sin embargo, el cristianismo bíblico afirma que Dios creó el mundo y lo declaró bueno, y que en la encarnación el Verbo se hizo carne. La negación de la encarnación no es un detalle secundario: sin un Cristo verdadero y plenamente humano no hay crucifixión ni resurrección. La Carta de Juan advierte que «todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios» (1 Juan 4:2-3). La teosofía y el catolicismo liberal, al relativizar la encarnación y acoger doctrinas orientales, repiten el error gnóstico.
3- Anulan la gracia mediante la gnosis o el esfuerzo humano
El cristianismo enseña que somos salvos por gracia mediante la fe, no por obras (Efesios 2:8-9). La masonería y el gnosticismo proponen caminos de autoiluminación o perfeccionamiento personal: se alcanza la salvación mediante rituales, grados iniciáticos, meditación y disciplina. Esta autosoteriología contradice la doctrina de la justificación y minimiza la eficacia de la cruz.
4- Introducen sincretismo y relativismo
La combinación de hinduismo, druidismo, catolicismo liberal y masonería es un ejemplo clásico de sincretismo. En lugar de confesar que Jesucristo es «el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6), se invita al creyente a escoger elementos espirituales de distintas tradiciones. La Biblia advierte que «no se puede servir a dos señores». El relativismo inherente a la masonería —que ve todas las religiones como expresiones iguales de un mismo Dios— diluye la exclusividad del evangelio. Además, el uso de nombres mixtos de divinidades y la eliminación del nombre de Jesús en rituales masónicos muestran un rechazo a la revelación bíblica.
5- Ocultan sus enseñanzas tras el secreto
El Señor Jesucristo predicó abiertamente; sus discípulos anunciaron el evangelio en plazas y sinagogas. La masonería, en cambio, se caracteriza por juramentos secretos. Este secretismo no solo impide la corrección fraterna; también facilita la manipulación y el adoctrinamiento. El cristianismo auténtico se practica en comunidad y transparencia: «todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son manifestadas» (Efesios 5:13). Las sociedades secretas se sitúan fuera de esta luz y por tanto no son compatibles con la vida de la iglesia.
6- Ignoran la ley de Dios y la esperanza del Reino
La Ley de Dios es la norma de justicia para individuos y sociedades. Los movimientos mencionados, al abrazar un sincretismo místico, abandonan la aplicación práctica de la ley divina. La ley moral revelada en el Antiguo y Nuevo Testamento es válida hoy y las naciones son llamadas a obedecer los mandamientos de Dios. El gnosticismo y la teosofía, al despreciar la creación y la historia, no tienen interés en transformar la cultura bajo el señorío de Cristo. Creemos que el Reino de Dios avanza en la historia mediante la predicación del evangelio y la obediencia a los mandamientos de Dios. El gnosticismo, por el contrario, se refugia en el «mundo interior»; la masonería trabaja para un progreso moral autónomo; ninguna de ellas anuncia que Cristo es Señor sobre las naciones.
Discernir y actuar
Como líderes y creyentes, ¿cómo debemos responder a la infiltración de estas enseñanzas?
1- Reafirmar la suficiencia de la Escritura. La Palabra de Dios debe ser la norma suprema de la fe. El relativismo teosófico no tiene cabida en una iglesia que confiesa la inspiración de la Biblia. Volvamos a la lectura y predicación expositiva de la Escritura, permitiendo que nos corrija y consuele.
2- Practicar la disciplina eclesial. La IERE falló cuando dejó sin corrección a un presbítero que abrazaba doctrinas heréticas. La disciplina no es un acto de dureza, sino de amor: busca restaurar al hermano y proteger al cuerpo de Cristo. Los ancianos y obispos tienen la responsabilidad de guardar la doctrina sana.
3- Advertir contra el sincretismo espiritual. El yoga, la meditación budista o la teosofía no son herramientas neutrales; están arraigadas en cosmovisiones que niegan verdades fundamentales de la fe. No todo lo que es «espiritual» es bueno. Examinemos todo con discernimiento y retengamos lo bueno.
4- Fomentar la teología bíblica. La teología de la Reforma, con su énfasis en la soberanía de Dios, la centralidad de Cristo, la justificación por la fe y la continuidad de la ley moral, ofrece un marco sólido para enfrentar los errores. También nos recuerda la importancia del culto reverente y la disciplina eclesial.
5- Proclamar el evangelio completo. El verdadero evangelio no es solo un mensaje de salvación individual; es el anuncio del Reino de Dios. Presenta a Jesús como Señor de todas las cosas y llama a todas las naciones a someterse a sus mandamientos. Frente a un mundo enamorado del misticismo, debemos proclamar con valentía que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día (1 Corintios 15:3-4). Este mensaje tiene poder para transformar corazones y sociedades.
Conclusión
El caso de la IERE no es una anécdota aislada, sino un aviso para el mundo evangélico. La mezcla de gnosticismo, masonería y teosofía ofrece una espiritualidad seductora, adornada con símbolos medievales y rituales orientales. Pero detrás de esta fachada se esconde un rechazo a la revelación bíblica, a la gracia soberana y a la soberanía de Cristo. Estas corrientes niegan la autoridad de la Escritura, desprecian la encarnación, promueven un sincretismo relativista y ocultan sus errores bajo juramentos secretos.
La respuesta no puede ser el silencio complaciente, sino un regreso resuelto al evangelio reformado: sola Scriptura, solus Christus, sola gratia, sola fide, soli Deo gloria. Si la iglesia vuelve a estas convicciones, podrá discernir y desechar las falsificaciones y continuar su misión de discipular a las naciones. En palabras del apóstol: «Guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada gnosis» (1 Timoteo 6:20).
Notas
-
Protestante Digital, «Masonería y esoterismo en la IERE provocaron dimisiones en el liderazgo», 8 de junio de 2026, protestantedigital.com.
- Mar Thoma Liberal Catholic Church, sitio oficial, «Mar Thoma LCC», consultado el 17 de junio de 2026, templarpriests.weebly.com/mar-thoma-lcc.
- Joe Carter, «The FAQs: Is Freemasonry Compatible with Christianity?», The Gospel Coalition, 19 de febrero de 2020, thegospelcoalition.org. Cf. León XIII, Humanum Genus (carta encíclica sobre la masonería), 20 de abril de 1884, vatican.va.
- «Liberal Catholic Church», en Theosophy World Encyclopedia, consultado el 17 de junio de 2026, theosophy.world/encyclopedia/liberal-catholic-church.
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