Las primeras congregaciones protestantes en Islas Baleares
Por 1869 el ingeniero inglés Mr. William Green ya establece la primera congregación en Palma de Mallorca.
20 DE ABRIL DE 2016 · 10:08

En la Historia de la Sociedad Misionera Metodista Weleyana (i) de Findlay y Holds Worth, en su volumen cuarto se relata la Misión de los metodistas en Barcelona y Baleares. Ya hemos considerado que W.T. Brown había servido en Barcelona como laico hasta 1879 en que es ordenado y encomendado a Baleares. Antes de su llegada ya había misionado el Rev. T. S. Dyson en Mahón que al cabo de dos semanas moriría en accidente de caballo. A Dyson le sucedió el Rev. C. M. Greenway que regresaría pronto a Inglaterra y en 1875 el Rev. J.R. Griffin sería el único ministro ordenado en la nueva Misión, aunque Brown todavía estaba en Menorca con dificultades financieras y falto de salud.
Griffin también había llegado a Barcelona minado por la pleuresía y murió de repente. Le sucedería Roberto Simpson, hombre muy querido por todos y su capacidad organizativa, que a pesar de la mala salud permaneció catorce años en Barcelona, hasta 1889 en que volvió a Inglaterra. Tendría ayuda de los Reverendos J. G. Wheatcroft Brown y el Rev. Franklyn G. Smith que aportaron mucho al metodismo en España. En 1890 el reverendo J. W. Lord, que había sido misionero en las Indias Occidentales, trabajaría en Madrid pero todo se tuvo que cerrar por falta de apoyo en 1893.
En 1888 Franklyn Smith había sido enviado a las islas Baleares para reemplazar a William Thomas Brown, y cuando regresó Simpson a Inglaterra también tuvo que pastorear Barcelona. Durante ocho años el trabajo en las Islas recayó sobre él. En 1893 comenzaron las mayores dificultades, especialmente en Pollensa y Cap de Pera.
La iglesia evangélica en Palma de Mallorca
El pastor metodista William Thomas Brown dirigirá la primera iglesia metodista en la calle Real, 25 en los locales de una antigua forja. Este incansable y activo misionero llega a Palma por 1877, y tendrá la ayuda de marinero gallego Joaquín Eyroa, colaborador que también había tenido en Menorca. Cuando W.H. Rule de vista por Mallorca llega en octubre de 1876, escuchará un sermón de Joaquín Eyroa al que calificó de muy bueno. Lo describe como un hombre natural de Galicia, comprometido y honesto, que había tenido una buena educación y hablaba muy bien español. Tenía cuarenta y seis años de edad y su esposa los mismos. La capilla, el aula escolar, la cocina, la despensa y el vestuario estaban casi juntos y mal ventilados. Joaquín Eyroa y esposa estaban en la planta primera, donde también se instalaba el Sr. Brown. La visita de Rule sirvió para hacer un examen teológico a Joaquín Eyroa. Para no ser distraídos subieron al ático que en otro tiempo había sido templo masónico y estaba pavimentado con motivos místicos.
Rule consideró que aquella numerosa congregación no tenía un lugar adecuado para desarrollarse y lo llama “ pequeño tugurio de miserables”. Contrasta con el hecho de se propusiese hablar con el Gobernador de las Islas Baleares. Con el señor Brown se presentó ante su Excelencia como el enviado por el Sínodo de su Iglesia para inspeccionar los locales de culto en España. El Gobernador apreció la señal de respeto del visitante oficial y les dijo: -Entonces Usted está aquí para hacer propaganda. -Si, yo soy ese – dijo Rule. Mientras le colocaban unas sillas para los dos visitantes que entraron en franca conversación. El Gobernador era la primera vez que veía a Mr. Brown pero estaba familiarizado con sus movimientos de evangelización. El Gobernador se confesaba enemigo de la intolerancia pero también debía respetar la Ley, por lo que les instaba a ser prudentes y se puso a disposición del señor Brown si tenía alguna dificultad. Ya había recibido las quejas del Obispo de Menorca, que quería hechas a los protestantes de la isla y a quien le contestó: “Si cualquier protestante es traído a mí, siendo acusado de cualquier incumplimiento de la ley, voy a tratar con él como trato con cualquier otra persona, y se le aplicará la justicia. Pero la religión de los protestantes es sagrada, y yo no tengo poder para interferir en ella, ni nadie más interferirá mientras yo esté aquí”. Rule visitaría el Grao de Valencia y pasaría a Portugal donde terminan sus Memorias.
Después de Barcelona y Menorca, Mr. Brown concentra sus fuerzas en Mallorca con la ayuda de su colaborador en Menorca Joaquín Eyroa, estableciendo su iglesia y escuelas en los locales de una antigua forja. Todo Mallorca recibió la evangelización de los metodistas mallorquines y de dos colportores que fueron expulsados de Valldemossa con una ruidosa cencerrada. De la predicación de Brown resultó la conversión de Bartolomé Alou y Juan Castillo, que pronto ocuparán la secretaría de la iglesia y desplegarán una esforzada actividad. La escuela protestante de Palma contará con 41 alumnos
En el Wesleyan-Methodist Magazine: Being a Continuation of the Arminian Or Methodist Magazine First Publ. by John Wesley, de 1882, donde Bartolomé Alou escribe una breve biografía de Catalina Gamundi y Ripoll, nacida en Daya en Mallorca en 1803. Había trabajado de sirvienta durante trece años en casa del marqués de Vivot, hasta 1839 cuando se casó con Manuel García. De arraigado catolicismo, vivía en temor de Dios y amor hacia su marido. No tenía hijos. De la mano de Don Juan Castell que le habló del Señor Jesucristo en 1879 se convertiría tras la predicación de Joaquín Eyroa. Trasladada a Cap de Pera buscó la iglesia metodista allí y fue una fiel creyente, amable con todos como su esposo.
El 8 de abril de 1880, ella se enfermó. Después de orar a Dios, nos fuimos a buscar al médico, quien les dijo que Dios era su médico y que la ciencia no podía hacer nada por ella. “Nos consolamos –dice el comentarista Alou- con su confianza en Dios, diciéndole que aquí era una tierra de sufrimientos, y que una tierra mejor aguardaba al verdadero creyente. Ella estuvo conformada a la voluntad de Dios, y se pasó el día en oración. Sobre una media hora antes de su muerte dio la mano a Manuel, su esposo y a mí, y se despidió de nosotros, diciendo: "Jesús, Manuel, Bartolomé Don Guillermo [Brown] y Madalenci [ mi madre, quien la asistió ] - Murió feliz, el 22 de abril. Ella fue enterrada al día siguiente, según los ritos de la Iglesia Metodista. Un emotivo discurso fue hecho para recordarnos lo que somos. Cerca de mil personas asistieron”.
La iglesia en su mayoría estaba representada por personas sencillas pero fieles y comprometidas. Uno de los convertidos en Palma de Mallorca, Bartolomé Alou, se instalará en Cap de Pera en 1879 y al año siguiente el primer matrimonio evangélico será el de Juan Castell Campomar y María Rosa Frau. Por 1883 la iglesia es dirigida por Pedro Pons, Jaime Sumonet, Andrés Calatayud, siendo el director de las escuelas bíblicas nocturnas y diarias Joaquín Eyroa. La ubicación de la iglesia cambiará a la calle Vallori, 5 y calle Miró, 3, hasta 1886. Se inician clases de estudio bíblico en el barrio de Santa Catalina en una casa cedida por el Sr. Montserrat. En 1891 se obligará a cerrar todos los locales de culto y también las escuelas diarias. También en 1896 el Rev. Franklin G. Smith abandonará Mallorca donde trabajaba desde 1884 para establecerse en Barcelona desde donde supervisará las iglesias de Cataluña y Baleares hasta 1916.
Desde Barcelona, Simth, favorecerá el intercambio de predicadores y vinculará a las iglesias metodistas unas con otras, aprendiendo él mismo catalán y comprando libros en este idioma para poder predicar en la lengua del país. Creará también la Liga de Obreros de Cristo y organizará conferencias sobre cuestiones filosóficas y religiosas. En ese momento en Cataluña solo hay ciento cuarenta y tres metodistas pertenecientes a las congregaciones de Barcelona, Pueblo Nuevo, el Clot, Sant Andreu de Palomar, Moncada, Mollet y Rubí.
El momento álgido de la polémica se establece cuando Antonio Sancho Gili se enfrenta a “otro gabellí” Antonio María Alcover. El Canónigo escribirá el opúsculo conocido “Desatinos de un protestante…” contra los Comunicados “que un Sr. Sancho y Gili, desde Barcelona, va expectorando su corajina contra el celoso y digno Vicario de Capdepera, quien en cumplimiento de sus deberes sagrados, se dedica a arrancar la cizaña protestante en dicho pueblo; y claro está que a los cizañeros, maldita la gracia que les hace”. Si los excesos verbales del Conónigo Alcover son desmedidos (“gente de tal calaña, atajo de apóstatas y de traidores a la fe, dignos, entre otras cosas, del desprecio más soberano y profundo de todo católico y español…”) no lo son menos los de Sancho que le llama “enfermizo cerebro, señor apagaluces, vuestras patrañas, etc. “
En “La Voz del pueblo” de Mallorca escribían muchos protestantes en una Sección Libre y en la Unión Obrera Balear algunos dirigentes como el secretario entonces Serafín Nebot era uno de los primeros creyentes de Capdepera y primer defensor de los ataques a la iglesia y escuelas de Capdepera, junto a Juan Bibiloni y Francisca Bibiloni. Destaca esta autora la independencia que los pastores protestantes daban a sus mujeres, que solían ser las maestras de las escuelas. Cita a la mujer de Bartolomé Alou la menorquina Isabel Oleo Seguí y a la hermana de este, María Alou que se ocupaban de la escuela de niñas en Capdepera, a quienes la prensa republicana alababa su esfuerzo y tesón. Pero sobre todo por romper los roles asignados al hombre y la mujer que, desde una visión católica, subordinaba la mujer al hombre y que dentro del protestantismo había otro mensaje y otra práctica. El propagar la lectura entre las mujeres ya suponía un cambio significativo, pues este hecho haría que las mujeres se fueran organizando y se aseguraran un lugar entre iguales.
En 1905 es nombrado pastor de la iglesia de Palma a Carlo C. Porri, iniciándose la Misión en Porto Cristo por el colportor D. Juan Bibiloni junto a sus dos hermanas , una sobrina y otro matrimonio. Se reunían por las casas. En 1922 Juan Bibiloni pasará a dirigir la iglesia en C/ Murillo hasta 1927 en que falleció, sucediéndole hasta 1932 al que sustituirá Alfredo Capó como nuevo pastor.
En abril de 1930, los colportores A. Bustos y V. Oria difunden la biblia y tratados evangélicos por los pueblos de Mallorca. El mes siguiente, en el informe del vicario capitular de Mallorca solicitado por el nuncio del Vaticano en España. En 1936 estando el pastor D. Alfredo Capó en un congreso en Oslo estalla la guerra civil y al no poder regresar a España vuelve a hacerse cargo de la Iglesia D. Miguel Pascual.
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(i) The History Of The Wesleyan Methodist Missionary Society By G. G. Findlay, D.D. And W. W. Holds Worth, M.A., B.D. en cinco volúmenes VOL. IV.
(ii) Según el parcial artículo de Gabriel de la S.T. Sampol “Mossen Alcover com a polemista antiprotestant” la denuncia de la discriminación a los protestantes de Capdepera apareció en El Heraldo de Figueras (3-9-1893) al que responderá “un gabellí” (A. Alcover) con replicas y contrarréplicas de los protestantes Nicolás Sancho, Bartolomé Bibiloni, Antonio Sancho y Giii con una “Carta abierta al cura de mi pueblo”
(iii) Entre la ploma i la tribuna: els orígens del primer feminisme (Mallorca 1869-1890) por Isabel Peñarrubia i Marquès. L'Abadia de Montserrat, 2006; El moviment catòlic a Mallorca. Biblioteca Abat Oliba. Fullana Puigserver, Pere. L'Abadia de Montserrat, 1994
(iv) Don Miguel Longás, the Spanish reformer. My profession of faith before the Church of Rome. Transl. from the Spanish by W. Greene. London, [± 1898]. 55 págs.; Según Gabino Fernández el antiguo eclesiástico romano, Miguel Longas Guillen (Jaca, Huesca, 1851-1918, Barcelona), estaba casado con Secundina Torres, con la que tuvo cinco hijos; también ministró con la IEE.
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