Los mejores amigos
El ejemplo de amistad que Jesse y Lutz dieron al mundo fue impresionante, quedó escrito en la historia.
02 DE NOVIEMBRE DE 2014 · 17:57

Hitler pretendió utilizar los Juegos Olímpicos celebrados en Berlín en 1936 como una demostración de la superioridad de la raza aria sobre las demás. Nada más lejos de la realidad: varios atletas de raza negra vencieron de una manera aplastante en sus pruebas, y sobre todos ellos sobresalió uno, el atleta Jesse Owens.
Una historia trascendió sobre todas: Lutz Long era uno de los atletas alemanes más queridos y su principal competidor en la prueba de salto de longitud. Podía haber ganado el oro olímpico, pero prefirió ayudar a Jesse Owens con un par de consejos cuando éste estaba a punto de ser eliminado. Los dos hablaron durante la prueba y se dieron cuenta de que ambos eran creyentes, así que comenzaron una amistad que asombró al mundo rompiendo todas las barreras posibles. Lutz fue el primero en abrazar a Jesse Owens cuando ganó la medalla de oro, ¡y lo hizo delante del mismo dictador alemán!
Jesse Owens dijo más tarde a la prensa acerca del momento en que se abrazaron: «Podría derretir todas las medallas y trofeos de oro que tengo y no serían nada comparados con lo que sentí en esos momentos, una amistad de veinticuatro quilates». Más tarde Lutz fue llevado a un campo de concentración y murió allí. Durante el tiempo que estuvo preso, los dos se escribieron y fortalecieron una amistad que duró hasta la muerte. Cuando el hijo de Lutz se casó, Jesse viajó a Alemania para estar con él. «Mi padre estaría orgulloso de que hoy estuviera conmigo aquí su mejor amigo. Le respetaba y le admiraba», fueron las impresionantes palabras del novio.
El ejemplo de amistad que Jesse y Lutz dieron al mundo fue impresionante, quedó escrito en la historia. Dios quiere que sea así: él nos enseña a entregar nuestro tiempo y nuestras fuerzas para fortalecer nuestra amistad con las personas a las que queremos y que nos quieren. Nunca debemos olvidar que a veces cuanto más difícil es la situación en la que una amistad nace y crece, más fortalecida sale de todos los problemas. Pablo vivió siempre de esa manera, amando y ayudando no solo a los que trabajaban con él, sino también a los miembros de las diferentes iglesias que fundaba: «Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida?» (1a Tesalonicenses 2:19).
Para él las personas eran tan importantes que decía de ellos que eran su gozo y su corona de gloria. Seguro que había situaciones difíciles, incomprensiones y problemas, pero a Pablo no le importaba. Su vida giraba en torno a ayudar a otros y acercarlos al Señor. ¿Tienes amistades así?, o mejor dicho, ¿eres tú un amigo así? Déjame que te haga una pregunta más aunque pueda parecer un poco macabra: imagínate que vas a morir y solo puedes hacer tres o cuatro llamadas telefónicas rápidas. ¿A quién llamarías? ¿Qué les dirías?
¿Y a qué esperas para hacer esas llamadas? ¿Qué tiene que pasar para que digas lo que tienes que decir a quien amas? ¿Tienes que saber que vas a morir? Puede que la gran mayoría de las cosas que estás haciendo ahora no tengan absolutamente ninguna importancia comparadas con la relación con tus amigos y tu familia. ¡Di a las personas que quieres lo importantes que son para ti! ¡Disfruta con tus amigos! ¡Agradécele a Dios sus vidas y dedícales tiempo!
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Con otro ritmo - Los mejores amigos