Fuego consumidor

Cuando acosan las llamas, aún hay esperanza. Esto es cierto en el sentido físico y en el espiritual.

02 DE AGOSTO DE 2026 · 10:00

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Foto de Mike Newbry en Unsplash

“Sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:28c-29, citando Deuteronomio 4:24 y comparado con Jeremías 4:4c).

Considero que la situación que se repite en nuestros bosques cada verano debiera hacernos reflexionar seriamente. Lloramos la pérdida de vidas humanas y nos lamentamos de la devastación generada tras los incendios. Y hay una lección espiritual que si ejercitas sabiduría te cambiará la vida. Hay que servir al Señor con el mismo respeto que le mostramos a las llamas y vivir conforme a lo que nos ha dicho en Su Palabra, la Biblia. El Apóstol Pablo escribió en Filipenses 2:12c: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. No ves humo en el horizonte y por eso puede que no te hayas puesto las pilas. Pero en eso consiste el vivir por fe:

“Por fe andamos, no por vista” (2ª Corintios 5:7).

En la práctica, puede que resulte extraño pero no por eso es incorrecto. Y podemos vivir en confianza sabiendo lo que leemos por toda la Escritura:

“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Isaías 30:21).

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

No hay necesidad de temer el día del Juicio Final cuando te toque comparecer ante el Juez de toda la Tierra (Génesis 18:25d). Puedes depositar tu fe hoy mismo en el Señor y Salvador Jesucristo. No tendrás que temer la sentencia eterna ilustrada por Sodoma y Gomorra (Génesis 19, Amós 4:11, Lucas 17:28-29, Judas 7, Salmo 11:6).

Estamos sumamente agradecidos de que existan servicios como los de bomberos que tantas vidas salvan. Resulta muy reconfortante saber que cuando acosan las llamas, hay esperanza al divisar hidroaviones, los cuerpos de bomberos y voluntarios que nos brindan la posibilidad de escapar de un final atroz. Y si eso es cierto en un sentido físico, también lo es en sentido espiritual. Existen aquellos que intentan rescatar de las llamas a cuantos pueden:

“A otros salvad, arrebatándolos del fuego” (Judas 23).

No usan mangueras sino el Evangelio y aquí te lo dejo para que tengas esperanza:

“La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2ª Corintios 5:21).

Así es, el cortafuegos que debes tener no es ni la religión ni las buenas obras sino “Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1ª Tesalonicenses 1:10c).

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