La estrella de Belén
Celebramos en nuestra cultura a quienes fueron a adorar a Cristo, en vez de a Cristo.
20 DE DICIEMBRE DE 2025 · 22:00
En Mateo 2:1-11, leemos como unos “reyes magos” fueron guiados hasta Belén... Leemos:
“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. 4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Bonito relato pero es necesario resaltar varias cositas que puede que choquen con el afán de consumismo y materialismo que vemos actualmente:
Primeramente, nota que el relato que acabas de leer no menciona que sean tres los magos que van a Belén. Tampoco se mencionan los nombres de los supuestos tres. Es necesario acudir a la Palabra de Dios y no dejarnos condicionar culturalmente por dogmas extra-bíblicos que influencian nuestra cosmovisión y manera de festejar el suceso histórico que divide nuestros calendarios en antes y después de Cristo.
¿Por qué digo eso? Porque celebramos en nuestra cultura a quienes fueron a adorar a Cristo, en vez de a Cristo. Los “reyes magos” pasan a ser los protagonistas de la fiesta, no el Salvador. La estrella de Belén no es la luz que guió a los astrónomos de Oriente. Esa luz simplemente fue el GPS divino para dirigir a los que buscaban al Salvador. El Salvador consecuentemente es la verdadera estrella de la celebración. Él y solo Él es la estrella de Belén (Miqueas 5:2).
Piensa bien en si conoces al Salvador personalmente porque si no, no tienes nada que celebrar. Como mucho, puede que sea la única época del año en que le dediques un poco de tiempo a ese niño pero posiblemente ni siquiera conozcas experimentalmente el motivo de la celebración. Te pongo al día:
Dios se hizo hombre mediante encarnación virginal con vistas a vestirse con un cuerpo con el cual colgar de la cruz para pagar por tus pecados y los míos. En Hebreos 10:5-7 leemos: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí”.
Filipenses 2:6-9 también nos muestran donde encaja el nacimiento de Jesús en el plan divino de salvación:
Cristo Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
¿Conoces al Salvador y celebras que hubiera venido a rescatarte o simplemente sigues la corriente y actúas hipócritamente ante el recordatorio de Su venida? Acabas de adquirir conocimiento intelectual en cuanto a la misión de rescate que vino a cumplir el Salvador. Pero eso se queda muy corto si no tienes conocimiento experimental de ello. Si no te ha salvado personalmente, reitero que no tienes nada que celebrar. Te espera un futuro eterno alejado de quien pagó con Su sangre para darte la oportunidad de estar a Su lado por toda la eternidad. Y créeme, eso no lo quieres celebrar. En vez de eso, ¿por qué no entregar tu vida hoy mismo al que dio Su vida por ti?
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Pensamientos - La estrella de Belén