Cien años de Miguel Hernández (IV)

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, PROTESTANTE DIGITAL se ha unido a los actos que se están preparando en España. Lo ha hecho con la publicación de una serie de artículos sobre la vida y las creencias religiosas del poeta de Orihuela. Este es el cuarto. La semana pasada describimos la intensa atmósfera católica que se respiraba en Orih" /> Cien años de Miguel Hernández (IV)

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, PROTESTANTE DIGITAL se ha unido a los actos que se están preparando en España. Lo ha hecho con la publicación de una serie de artículos sobre la vida y las creencias religiosas del poeta de Orihuela. Este es el cuarto. La semana pasada describimos la intensa atmósfera católica que se respiraba en Orih" />

Anticlericalismo en Miguel Hernández

Cien años de Miguel Hernández (IV)

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, PROTESTANTE DIGITAL se ha unido a los actos que se están preparando en España. Lo ha hecho con la publicación de una serie de artículos sobre la vida y las creencias religiosas del poeta de Orihuela. Este es el cuarto. La semana pasada describimos la intensa atmósfera católica que se respiraba en Orih

25 DE JUNIO DE 2010 · 22:00

,
En aquel ambiente católico y clerical, influenciado por amigos católicos como Ramón Sijé, frecuentando círculos católicos, admirador ferviente del poeta católico Gabriel Miró –cuyo libro “Figuras de la pasión” despertó su entusiasmo-, nada tiene de extraño que las primeras poesías de Miguel Hernández, sus sonetos a la Virgen María, el auto sacramental “Quien te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que eras” y otros escritos suyos revelen un claro predominio católico. Ya decía Pablo Neruda de Miguel: “Así como es el más grande de los nuevos constructores de la poesía política, es el más grande poeta nuevo del catolicismo español”. Vicenta Pastor dice que “pronto se apartará Miguel de esta temática religiosa”. En efecto: en junio de 1935 escribió una carta a Juan Guerrero Ruiz en la que, entre otras cosas, le decía: “Estoy harto y arrepentido de haber hecho cosas al servicio de Dios y de la tontería católica….Estaba mintiendo a mi voz y a mi naturaleza terrena hasta no poder, estaba traicionándome y suicidándome tristemente”. La evolución religiosa de Miguel Hernández se produjo en un tiempo muy breve. A raíz de su primera estancia en Madrid, entre diciembre de 1931 y mayo de 1932, inició un distanciamiento ideológico de Ramón Sijé y del catolicismo que representaba “El gallo crisis”. En febrero de 1936 Juan Ramón Jiménez pidió en un artículo de “El Sol: “Que no se pierda en lo católico…esta voz, este acento, este aliento joven de España”. Sus deseos se cumplieron. Cuando en 1935 publicó el poema “Sonreídme”, el abandono del catolicismo y la nueva postura anticlerical se hicieron evidentes. Dice el poeta: Me libré de los templos; sonreídme, donde me consumía con tristeza de lámpara encerrado en el poco aire de los sagrarios. Salté al monte de donde procedo, a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre, a vuestra compañía de relativo barro. Como observa Sánchez-Vidal, en esta estrofa rotunda Miguel reniega “del pasado levítico y neocatólico”. Pero hay más: esa “compañía de relativo barro” a la que alude el poeta son las influencias panteístas y materialistas –ateas, en algunos casos- de sus nuevos amigos de Madrid. Algunos, intelectuales distanciados de la Iglesia católica y otros, de la religión en general. La figura del barro como expresión de su nuevo rumbo antirreligioso vuelve a aparecer en las primeras páginas de “El rayo que no cesa”, publicado en 1936: Me llamo barro aunque Miguel me llame. Barro es mi profesión y mi destino. El anticlericalismo de Miguel Hernández llega a tal extremo que, en febrero de 1935, en una carta a su mujer, Josefina Manresa, comenta: “¿Qué me dices? ¿Han quemado los conventos de Elche y Alicante? ¿Cuándo van a quemar al obispo de Orihuela?”. En otra carta a Josefina que lleva fecha del 4 de febrero de 1937, su anticlericalismo adquiere tonos vulgares: “De aquí a media hora estaré otra vez preguntando en Marqués del Duero si hay carta tuya para mí y como no la haya me voy a cagar en el Papa más veces que él ha comulgado”.
Artículos anteriores de esta serie:
1Miguel Hernández, hijo de la luz y de la sombra
2Miguel Hernández, el «pastor poeta» y soldado
3Miguel Hernández y la religión

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - El punto en la palabra - Anticlericalismo en Miguel Hernández