“Gran parte de la sociedad aún no comprende la profundidad del problema de la trata”
La cosificación de la mujer y su comercialización a través de la prostitución alimentan el tráfico de personas en España. Conversamos con Ezequiel Escobar, abogado y director ejecutivo de FIET, una de las entidades que busca la restauración de las víctimas de esta lacra.
La trata de seres humanos con fines de explotación sexual sigue siendo una realidad vergonzosa para la Europa de las libertades. España, en concreto, figura entre los principales países de destino y tránsito de este delito, alimentado por una elevada demanda de prostitución. En este contexto trabajan organizaciones que buscan rescatar a las víctimas y acompañarlas en un proceso integral de restauración y reintegración social.
Una de esas entidades es FIET, una organización fundada en 2009 que trabaja especialmente con mujeres víctimas de trata. Desde 2019 su director ejecutivo es Ezequiel Escobar, abogado de formación y emprendedor social, que ha impulsado nuevas estrategias de sostenibilidad para la organización, incluyendo iniciativas empresariales que apoyan su labor social.
Escobar es hijo de los pastores Fiona Bellshaw y Juan Carlos Escobar, y creció en un entorno comprometido con el servicio social y el ministerio cristiano. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, cuenta además con formación en dirección empresarial —entre ella un Executive MBA por EAE Business School, un Máster en Alta Dirección por UNIE y un Minor en Big Data y Business Intelligence—, que ha aplicado al liderazgo de proyectos con impacto social.
Antes de asumir la dirección de FIET, fundó en 2012 un despacho de abogados con una clara vocación social, desde el que prestó asesoramiento a iglesias, agencias misioneras y personas vulnerables, además de impulsar un área especializada en derechos humanos. Aquella experiencia terminaría desembocando en un modelo innovador: la creación del primer despacho solidario de abogados en Europa vinculado a FIET, destinado a aportar sostenibilidad a la organización.
En esta conversación con LEC, Escobar reflexiona sobre su vocación por la justicia social, el desafío de combatir la trata de personas en España y la importancia de construir organizaciones sostenibles que combinen excelencia profesional, impacto social y convicciones cristianas.
Pregunta. Para empezar, cuéntanos sobre tu trayectoria personal y profesional, y sobre el trabajo que estás desarrollando actualmente en FIET.
Respuesta. Soy abogado de formación. Estudié Derecho con una vocación muy clara de poder ayudar a las personas más vulnerables, especialmente desde el ámbito de la justicia social. Después de trabajar durante un tiempo en diferentes firmas, en 2012 decidí emprender y fundar mi propio despacho de abogados.
Desde el principio quisimos que fuese un despacho con un fuerte componente de servicio. Trabajábamos asesorando a iglesias, agencias misioneras y también a personas perseguidas por su fe o en situaciones de especial vulnerabilidad, como víctimas de agresiones sexuales o violencia de género. Con el tiempo empezamos también a colaborar con asociaciones especializadas en la lucha contra la trata de seres humanos y desarrollamos un área de derechos humanos dentro del despacho. Aquello creció mucho más de lo que habíamos imaginado inicialmente, hasta el punto de que terminamos llevando cientos de casos.
“Desarrollamos un área de derechos humanos en el despacho de abogados que creció de forma exponencial”
En paralelo yo ya estaba colaborando como voluntario con FIET, una ONG fundada en 2009 que trabaja ofreciendo oportunidades de vida a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente víctimas de trata. La fundadora es mi madre, Fiona Bellshaw, lo que naturalmente añade también un componente personal muy fuerte.En 2019 recibí la propuesta de asumir la dirección ejecutiva de la organización. Tras un tiempo de reflexión y oración, sentí que era un paso que debía dar, así que dejé el despacho y me dediqué por completo al proyecto. De hecho, junto con mi antiguo socio impulsamos dentro de FIET el primer despacho solidario de abogados de Europa, que además ayuda a generar sostenibilidad para la organización.
Hoy el trabajo de FIET se centra principalmente en cuatro áreas: prevenir la trata, rescatar a las víctimas mediante unidades de detección, restaurarlas a través de casas de acogida y acompañarlas en su integración laboral para evitar que vuelvan a caer en situaciones de vulnerabilidad.
P. Tu carrera podría haberse orientado hacia muchas áreas de la abogacía. ¿De dónde nace esa vocación por trabajar con personas vulnerables?
R. En mi caso hay un componente claramente vocacional y también espiritual. Sentí que los talentos que Dios me había dado debían utilizarse para generar transformación en las personas que más lo necesitan.
Pero también es verdad que mi historia familiar ha influido mucho. Soy hijo de pastores —mis padres son Fiona Bellshaw y Juan Carlos Escobar— y crecí en un entorno donde el servicio a los demás era algo natural.
“El compromiso social ha formado parte de la historia de mi familia”
Además, mis abuelos fueron misioneros del Ejército de Salvación y estuvieron implicados en labores sociales muy importantes. Incluso participaron en la resistencia contra el nazismo, ayudando a judíos que escapaban desde Noruega. Todas esas historias formaban parte de las conversaciones familiares y terminan formando parte de tu forma de entender la vida.Así que, más que tomar una decisión puntual, creo que esa sensibilidad estaba en mi ADN desde muy pequeño. Con el tiempo llegó el momento en que entendí que ese también era mi llamado y que debía dedicar mi vida profesional a ello.
P. España es uno de los países con mayor demanda de prostitución del mundo. ¿Cómo afronta FIET el desafío de la trata de personas en este contexto?
R. Es un problema muy complejo porque existe toda una industria muy poderosa detrás. España es el tercer país del mundo en demanda de prostitución y uno de los principales países de tránsito y destino de la trata de seres humanos.
Nuestro trabajo tiene varios frentes. Uno de ellos es la prevención y la concienciación social. Trabajamos con universidades, colegios y cada vez más con familias, porque vemos una relación muy clara entre el consumo temprano de pornografía y el desarrollo posterior de conductas que terminan normalizando la prostitución y la cosificación de la mujer.
También colaboramos estrechamente con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Por ejemplo, recientemente hemos firmado convenios con la Guardia Civil para mejorar la detección de casos y la colaboración en intervenciones.
Además, mantenemos diálogo con las administraciones públicas y con las cámaras legislativas en los territorios donde trabajamos —Galicia, País Vasco, Comunidad Valenciana, Melilla y Madrid—, porque creemos que la transformación también pasa por cambios estructurales.
Por otro lado, nuestro trabajo directo con las víctimas es muy integral. Contamos con casas de acogida diseñadas con arquitectura terapéutica y equipos especializados en acompañamiento psicológico. Nuestro enfoque es siempre centrado en la víctima: no se trata de que nosotros “rescatemos” a alguien, sino de acompañar a las personas para que puedan reconstruir su vida y recuperar su libertad.
“Necesitamos una voluntad política más firme y sostenida para luchar contra la trata”
P. Desde tu experiencia, ¿cómo ves la respuesta institucional ante este problema? ¿Se están dando pasos en la dirección correcta?R. Yo diría que estamos ante una situación de estancamiento. En muchos espacios de diálogo existe un cierto consenso sobre la gravedad del problema, pero ese consenso no siempre se traduce en decisiones políticas firmes.
Desde nuestra perspectiva defendemos una postura claramente abolicionista. Creemos que las personas no tienen precio y que no debe existir un mercado que regule el cuerpo de una mujer a cambio del placer de un hombre.
Ha habido algunos avances, como la inclusión de la trata con fines de explotación sexual dentro del Pacto de Estado contra la violencia de género. Pero en la práctica todavía vemos muchas limitaciones, tanto en recursos como en decisiones legislativas.
Incluso algunas reformas recientes han generado problemas operativos en los juzgados que pueden terminar beneficiando a los criminales y perjudicando a las víctimas. Por eso creemos que hace falta una voluntad política mucho más firme y sostenida.
P. A nivel social, ¿percibes una mayor concienciación sobre este problema?
R. Sí, creo que la concienciación está creciendo. Cada vez hay más organizaciones trabajando en este ámbito y más presencia del tema en los medios de comunicación.
Pero también creo que todavía queda mucho camino por recorrer. En muchos casos el debate sigue dándose principalmente entre personas que ya están convencidas, mientras que una gran parte de la sociedad aún no comprende la profundidad del problema.
Por ejemplo, el hecho de que todavía exista un debate sobre si regular o no la prostitución demuestra que queda mucho trabajo por hacer en cuanto a la dignidad de la persona y la comprensión de lo que realmente significa la explotación.
“Es fundamental combinar vocación con estrategia”
P. Pensando en el futuro, ¿cuáles son los principales desafíos para FIET en los próximos años?R. Nuestro propósito es claro y permanente: romper los ciclos de vulnerabilidad y crear oportunidades de vida para las personas que atendemos.
En el último año hemos superado las 12.000 intervenciones y actualmente acompañamos a más de 2.000 mujeres en diferentes procesos. También hemos inaugurado una nueva casa de acogida que ha sido un paso muy importante para nosotros.
Pero más allá del crecimiento, uno de los grandes desafíos es la sostenibilidad. Muchas organizaciones sociales trabajan simplemente intentando sobrevivir al año siguiente, y eso dificulta mucho hacer las cosas bien.
Nosotros creemos que es fundamental combinar vocación con estrategia. Hay que pensar a largo plazo, desarrollar modelos sostenibles y tomar decisiones empresariales que permitan mantener el impacto en el tiempo.
Al final no se trata de ser la organización que más hace o la más grande, sino de ser fieles al propósito y ofrecer un trabajo excelente que pueda sostenerse en el tiempo. Porque cuando una organización no es sostenible, también pone en riesgo a las personas a las que quiere servir.
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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - La entrevista - “Gran parte de la sociedad aún no comprende la profundidad del problema de la trata”