Septiembre

​La rutina es necesaria, te hace permanecer seguro, organiza tu tiempo y resetea de nuevo tu realidad.

14 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · 17:20

Foto: <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/@brelynkk">Brelyn Bashrum</a>, Unsplash CC0.,
Foto: Brelyn Bashrum, Unsplash CC0.

Ya empezó el curso escolar. Oficialmente, en muchos hogares comienza la rutina.

Yo desempolvo el reloj y vuelvo a ponérmelo en la muñeca bronceada por el sol.

Suspiro.

Aunque parece que lo llevo bien, me resulta difícil abandonar el ajetreo veraniego y ceñirme el encorsetado traje de la rutina. Este año, la prenda en cuestión parece haber encogido; no me siento nada cómoda embutida en ella.

No quiero transmitir la desazón que me provoca volver a los quehaceres rutinarios; es más, muestro una fingida alegría por la vuelta a la rutina y lo manifiesto con un sinfín de exaltaciones jubilosas ante el nuevo periodo académico.

Surge en mí un fiero deseo por hacerle ver a mi hija lo muy positivo que es volver a las clases, a disfrutar aprendiendo, a compartir vivencias con sus compañeros.

Sin embargo, lo admito abiertamente: me cuesta empezar.

Sé que, al igual que en años anteriores, me iré acomodando paulatinamente a esta nueva etapa. Es algo que me ocurre cada septiembre, así que no me coge desprevenida; lo acepto, aunque me cueste.

La rutina es necesaria, te hace permanecer seguro, organiza tu tiempo y resetea de nuevo tu realidad. Aunque resulte fastidioso, me beneficia enormemente: vuelvo a retomar mi vida, comienzo a organizar mis horarios y practico actividades que desatiendo en verano.

Todo ello me hace saber y sentir cuán beneficioso es para el ser humano tener y gozar de esos hábitos diarios que nos hacen acostumbrarnos a vivir de una determinada manera.

Debo desalojar de mí este sentimiento triste y esbozar con alegría una sincera sonrisa ante todo lo que me aguarda en esta nueva travesía. Arremeter contra mis inseguridades y hacerles ver que puedo continuar, que septiembre es un mes de comienzos y que, al extender mis alas, puedo alzar el vuelo en un cielo plagado de cosas por hacer.

Es hora de actualizar lo desatendido y emprenderlo con ilusión.

Septiembre puede ser ese mes en el que, sin darnos cuenta, nos planteemos hacer aquello que nunca imaginamos; eso que hemos ido postergando, que no termina de arrancar y que quizá ahora ha llegado el momento de comenzar.

Puede ser el momento de dejar que Dios nos dé el impulso preciso, la fuerza para vencer los miedos, la confianza para dar el primer paso y el valor para atrevernos a hacerlo realidad.

Porque a veces solo necesitamos un pequeño impulso de fe para comenzar a vivir aquello que un día soñamos.

Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Íntimo - Septiembre