Las iglesias en Oriente Medio ante la crisis afgana: “Muchos cristianos continúan sirviendo entre los refugiados”

Desde hace años, diferentes países de la región, como Líbano y Jordania, acogen a grandes grupos de personas desplazadas.

Jonatán Soriano

AMMÁN · 13 DE OCTUBRE DE 2021 · 11:00

Imagen aérea del campo de refugiados de Zaatari, en Jordania. Uno de los más poblados del mundo. / U.S. Department of State, Wikimedia Commons,
Imagen aérea del campo de refugiados de Zaatari, en Jordania. Uno de los más poblados del mundo. / U.S. Department of State, Wikimedia Commons

En la última década, Oriente Medio se ha convertido en una de las regiones que más población desplazada acoge en todo el planeta. La mayoría de esas personas son del territorio, como consecuencia de la guerra que devasta Siria desde el 2011, pero también hay muchas que llegan desde más lejos, como Afganistán. 

Aunque Irán y Pakistán acogen al 90% de los refugiados afganos, más de 2,2 millones de personas según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), las crecientes limitaciones en ambos países a la hora de recibir a más desplazados y el deseo de éstos de llegar a Europa, convierten a Oriente Medio en un territorio imprescindible en la ruta de muchos migrantes.

La nueva situación del conflicto en Afganistán tras los acontecimientos de este verano, con la retirada de las tropas de Estados Unidos y la victoria de los talibanes, que ya han tomado el gobierno del país, ha provocado el aumento de los desplazamientos de personas tanto en el interior como hacia el exterior del país. Ante este nuevo escenario, en Oriente Medio ya contemplan la llegada de más personas. “No es fácil huir a pie y cruzar la fronteras a los países vecinos. Es un terreno accidentado, extremadamente desconocido y con cruces de caminos impredecibles. Las minorías que huyen, especialmente las de fe cristiana, viven con miedo, expuestas al tráfico de personas y al abuso. Oramos por su seguridad”, explica el presidente del Consejo Evangélico de Jordania, David Rihani.

Las iglesias de Jordania, preparadas para seguir acogiendo 

Solo en Jordania, hay más 750.000 personas asentadas y en busca de refugio, según ACNUR. La mayoría de ellas provenientes de Siria, pero también hay muchas otras que llegan de diferentes países, como Afganistán. “Jordania ha aceptado que miles de refugiados afganos evacuados permanezcan en su territorio temporalmente hasta que accedan a otros países de acogida. En este momento, Jordania es solo un punto de tránsito temporal para los evacuados afganos. Siempre hemos estado a la vanguardia, trabajando con la comunidad mundial para recibir y ayudar a los refugiados, pero necesitamos apoyo internacional ya que nuestra economía ha sufrido”, enfatiza Rihani.

Las iglesias evangélicas han tenido un papel destacado en esa acogida. “En Jordania, muchas de nuestras iglesias han abierto sus puertas e instalaciones para recibir a todos los refugiados y han proporcionado comida, ropa y refugio. Los cristianos evangélicos han abierto sus hogares para albergar a familias de refugiados vulnerables y a madres solteras con hijos, procedentes sobre todo de Irak y Siria. También hemos abierto centros de formación para mujeres, ofreciéndoles habilidades para poder mantener a sus familias. Podemos hacer lo mismo por los refugiados afganos si se les permite permanecer en Jordania”, asegura Rihani.

El presidente del Consejo Evangélico de Jordania señala también que su trabajo con los cristianos refugiados de Afganistán comienza incluso cuando éstos se encuentran todavía dentro de las fronteras de su país. “Estamos en contacto con varias familias que huyen para salvar sus vidas pero están atrapadas dentro de Afganistán. Nosotros tenemos conocimiento de casi 70 familias cristianas, un total de 400 personas, principalmente mujeres y niños”, asegura. Además, también añade una labor de concienciación ante la sociedad y las instituciones. “La respuesta de las iglesias evangélicas es concienciar a las comunidades del mundo para encontrar soluciones y un destino seguro para los refugiados que huyen”, dice. 

“También oramos para que los países vecinos de Afganistán, específicamente Pakistán e Irán, abran sus fronteras para las minorías cristianas que están atrapadas y temiendo por sus vidas, para asegurar su viaje y permitirles quedarse hasta que reciban visas de tránsito para trasladarse a otras naciones de acogida”, remarca Rihani.

“Hemos sido bendecidos al ver cómo la iglesia abría sus puertas”

Con más de 870.000 refugiados en su territorio, Líbano es uno de los países que más personas acoge en todo el mundo, según la ACNUR. Y todo ello a pesar de las dificultades que el país vive a nivel interno. “Hay una sensación general de fatiga, ya que la crisis se ha prolongado durante muchos años. En el Líbano, la población local ahora también se considera vulnerable como resultado de las calamidades que han azotado al país. Ahora, ellos también necesitan ser atendidos. Sin embargo, muchos cristianos continúan sirviendo fielmente entre los refugiados y satisfacen sus necesidades físicas, emocionales y espirituales”, explica el jefe de operaciones de la organización cristiana evangélica Sociedad Libanesa para la Educación y el Desarrollo Social, Wissam Nasrallah.

Según Nasrallah, “la Iglesia a lo largo de la historia ha tratado de encontrar un equilibrio entre asegurar la supervivencia y la continuidad de la fe, y su compromiso con el mundo que la rodea de manera significativa”, y lamenta lo que considera como una prevalencia del miedo “durante muchos años”. “Queríamos protegernos a nosotros mismos y a nuestros hijos del mundo ‘exterior’”, afirma.

Las iglesias en Oriente Medio ante la crisis afgana: “Muchos cristianos continúan sirviendo entre los refugiados”

La entrada al aeropuerto internacional de Hamid Karzai, en Kabul, atestada tras la llegada al poder de los talibanes, el pasado mes de agosto. / VOA, Wikimedia Commons.

“La iglesia no debería existir aislada. Estamos llamados a tener una presencia encarnada en las comunidades donde vivimos. Nuestra comprensión del Evangelio es a menudo muy estrecha y limitada. Entendemos que el evangelio es una proclamación verbal en la que la iglesia debe ocuparse únicamente de los asuntos espirituales. En el Líbano, hemos tenido la bendición de ver cómo la Iglesia puede abrir sus puertas, mostrar cuidado y expresar de manera práctica el amor de Jesús a los vulnerables y a la comunidad, y, al hacerlo, ser un testimonio eficaz y poderoso de Cristo. ¿Cómo puedes hablar de Jesús con alguien que tiene hambre? De la misma manera, ¿solo puedes preocuparte por lo temporal sin lo eterno? La proclamación y la demostración del Evangelio siempre van juntas”, añade.

¿Un efecto dominó desde Afganistán?

Hace dos años y medio, la expulsión del autoproclamado Estado Islámico de todos los enclaves que había ocupado en Oriente Medio se celebró como una victoria por muchos. Sin embargo, el atentado en el aeropuerto de Kabul reivindicado por el grupo de esta organización operativo en el territorio denominado como el Gran Jorasán, que a la práctica se limita a Afganistán, Pakistán y alguna zona de la frontera con India, ha despertado recelos sobre la actividad yihadista en toda la región. 

“Creo que ISIS intentará aprovechar la inestabilidad y el caos que tienen lugar hoy en Afganistán. Ellos lucharán por tomar el poder en Afganistán. Necesitamos mirar hacia atrás unos años y aprender de la situación”, señala Rihani.

Nasrallah también considera que “la victoria de los talibanes ha dado esperanzas y ha envalentonado a cientos de grupos radicales en la región”. “A diferencia de Al Qaeda, que era una organización global, ISIS está interesado en el territorio y en gobernar un califato. Probablemente espera encontrar un territorio favorable en Afganistán después de no haber podido mantener su califato en Irak y Siria. Nuestro temor es que la región se radicalice más si se permite que estos grupos prosperen. La triste verdad es que la cuna del cristianismo se está vaciando de sus antiguas comunidades cristianas”, lamenta.

También un dilema para la iglesia en Oriente Medio

“Durante cientos de años, musulmanes y cristianos han vivido juntos, en relativa paz, y los cristianos han contribuido positivamente a dar forma a la cultura de Oriente Medio a través de la educación, la salud, la ciencia y la literatura. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, el número de comunidades cristianas ha ido disminuyendo debido a las bajas tasas de natalidad, la emigración y, en algunos casos, la persecución y la violencia. Esta tendencia secular se ha acelerado en los últimos años debido al surgimiento del Islam fundamentalista, la ciudadanía de segundo nivel, la falta de oportunidades económicas, la corrupción y la mala gobernanza”, explica.

Nasrallah habla de “éxodo cristiano” como consecuencia de todos esos factores y en países como Irak, Siria o el propio Líbano. “Esta crisis también está teniendo un gran impacto en la iglesia, ya que muchos pastores y jóvenes se van, lo que recuerda el éxodo causado por la guerra civil de 15 años”, dice.

“Cada comunidad cristiana lleva consigo una parte de la historia del cristianismo y de Oriente Medio. Al perder sus poblaciones cristianas, Oriente Medio está perdiendo parte de su alma y pluralidad. Desde una perspectiva espiritual, la Iglesia está perdiendo mano de obra y recursos, lo que limita su capacidad para brindar un testimonio cristiano eficaz en la región. Este es un momento crítico en la historia de la región. Si no se hace nada hoy, las iglesias antiguas ya no se visitarán como lugares de comunidad y culto. En una sola generación, no serán más que museos. Muchos en las iglesias evangélicas de hoy están luchando con la cuestión de si deberían irse para proporcionar una vida mejor a sus familias o si deberían quedarse para dar un testimonio cristiano activo”, añade Nasrallah.

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