Herramientas para videoconferencia 3: Alabanza online

Consejos y sugerencias para poder disfrutar de tiempos de alabanza en los encuentros online.

29 DE NOVIEMBRE DE 2020 · 09:00

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Imagen de Greyson Joralemon en Unsplash.

En el artículo anterior, estuvimos dando algunas informaciones sobre la primera «E», la del «encuentro» o rompehielos, para las reuniones online. Ahora vamos a pasar a la segunda, la de «exaltación», o alabanza.

Quizá sea este el aspecto en el que las herramientas online presentan algunas limitaciones importantes para preparar un tiempo de alabanza tal y como se haría en encuentros presenciales. El punto clave aquí es la parte técnica.

En toda esta serie de artículos, hemos estado hablando de Zoom como herramienta gratuita para poder realizar los encuentros. Zoom, al igual que casi todas las otras opciones gratuitas, tiene dos obstáculos principales para una alabanza congregacional simultánea. El primero es lo que se denomina delay. Esto significa que, al depender de una conexión a Internet, en ocasiones, algunos de los participantes tienen un cierto retraso en la recepción/envío de la señal. Evidentemente, cantar a la vez cuando el sonido no es simultáneo es algo muy complicado. El segundo es el hecho de que Zoom, en sus especificaciones por defecto, para evitar la confusión grupal, activa el audio de la persona que emite un sonido. Cuando otra persona emite otro sonido, se activa esa conexión, pero muteando la anterior. Es decir, solo se escucha a una persona a la vez.

Por tanto, como decíamos, es muy difícil realizar una alabanza congregacional en la que todos los participantes puedan cantar y escucharse unos a otros con una cierta garantía de calidad. Por otro lado, está la parte técnica de los instrumentos. Estos programas recogen el audio de la entrada activa del dispositivo que se esté utilizando, normalmente, el micrófono interno.

Es cierto que, si el responsable de la alabanza dispone de los equipamientos adecuados, puede conectar los instrumentos a una mesa de sonido o a una tarjeta de audio que, después, conecte al ordenador a través de una determinada entrada. Esa entrada sería la elegida como fuente de audio para Zoom, y, de esa forma, se podrían escuchar los instrumentos con mayor calidad. El problema en este caso es que todos los instrumentos deberían estar en un mismo sitio o, si no es así, cada músico debería realizar este mismo proceso. Aquí, entonces, nos encontraríamos con el problema del posible delay.

Es decir, aunque no es imposible realizar una alabanza congregacional con instrumentos y voces al mismo tiempo, es algo bastante complicado de realizar. Dado que hay otras opciones para este momento del encuentro, creemos que vale la pena invertir más tiempo en la preparación de la alabanza propiamente dicha y en «sortear» esos obstáculos para llegar al objetivo deseado, que es que todo el grupo pueda alabar al Señor.

Entendemos que nos encontramos ante un tipo de encuentro que no es el habitual (por ser online, quiero decir). Por lo tanto, estamos buscando alternativas. Vamos a dar algunas opciones:

 

Opciones no musicales

Si bien es cierto que, cuando pensamos en alabanza, la primera idea tiene que ver con música, cantar, etc., no tiene por qué ser la única opción.

Podemos organizar preciosas alabanzas llenas de motivación para los participantes y que produzcan el resultado deseado, es decir, que el Señor sea exaltado, sin que la única opción sea la música.

Las mejores opciones siempre son la combinación de la oración junto con la lectura de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, podemos preparar la lectura de un Salmo de alabanza y que cada participante ore tras leer algunos versículos.

También se pueden buscar versículos de la Biblia que describan determinados aspectos de Dios y luego orar alabándole por dichos atributos.

Si se quiere promover una mayor participación de los asistentes, se puede pedir que cada uno dé un motivo para alabar al Señor, o incluso pedir con antecedencia a algunas personas que puedan dar testimonios que promuevan la adoración a Dios.

 

Opciones musicales

Pero también hay opciones musicales. En este caso, debemos considerar el hecho de que cada asistente al encuentro pueda mantener una actitud de alabanza a pesar de la posible «frialdad» que genera el no estar juntos y realizar todo a través de una cámara y una pantalla.

Si algún participante tiene la posibilidad, puede dirigir una alabanza en la que cante y toque algún instrumento. Los otros participantes, con sus micrófonos muteados desde Zoom, pueden cantar desde sus respectivos lugares, aunque no se oigan unos a otros. No es un canto congregacional en el sentido de que todos escuchen las voces de los demás, pero sí lo es si consideramos que todos cantan, aunque sea de forma más «privada».

En otros casos, si hay personas con talentos para ello, la alabanza puede ser una canción interpretada por alguien mientras los demás simplemente escuchan.

Quien prepare la alabanza, puede escoger alguna canción que esté en YouTube, por ejemplo, y poner el vídeo con la pantalla compartida, para que los demás puedan verlo. El audio, puede escucharse a través de los altavoces del dispositivo que se utilice. Pero Zoom también ofrece la opción de escoger compartir el audio del ordenador, en cuyo caso, el sonido que se retransmitirá a los participantes será de mucha mejor calidad. Todo esto, evidentemente, debe ser probado antes del encuentro para comprobar que funciona. En YouTube hay muchísimas canciones cristianas. Se pueden encontrar muchas que incluso disponen de las letras en pantalla. Y hay también versiones instrumentales, sin voces, para que todos puedan cantar sobre la música (como decíamos anteriormente, lo ideal es que los micrófonos estén muteados desde Zoom para evitar problemas técnicos y un cierto caos con la activación de unos y otros).

Como siempre, estamos convencidos de que cuanto más tiempo dediquemos a preparar opciones imaginativas (o a buscar por Internet), podemos encontrar buenas soluciones para guiar la alabanza en encuentros online y obtener el resultado deseado. Recordemos que lo primero, siempre, es que el Señor sea exaltado.

 

(Algunas de estas informaciones, así como materiales de apoyo y otras herramientas, están disponibles en www.diakonos.es. Para más información, pueden entrar en contacto con proyecto@diakonos.es.)

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