La resurrección de Jesús y la iglesia

¿Por qué no se reveló la resurrección como una apoteosis apabullante de autoridad?

08 DE ENERO DE 2022 · 13:00

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Imagen de Bruno van der Kaan en Unsplash.

La resurrección plantea muchas preguntas ¿Por qué no apareció Jesús resucitado a todos sus enemigos: Pilato, Herodes, Caifás, los fariseos, mostrando un poder incontestable? ¿Por qué no terminar de un plumazo con toda oposición? Pudo haber sido todo mucho más fácil ¿no? Con una simple manifestación pública masiva se hubiese disipado toda duda. ¿Por qué no fue así? ¿Por qué no se reveló la resurrección como una apoteosis apabullante de autoridad?

La resurrección de Jesús de Nazaret no pretende imponerse desde el poder que somete, domina y controla, sino suscitar la fe sencilla que, bajo el signo de la más absoluta libertad, es capaz de acoger la palabra de Dios como verdad. En Efesios 2 se habla de la resurrección anticipada como el acto creativo de Dios que coloca a la Iglesia en estado de misión en el mundo: “…Nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia…”.

El problema es que, acostumbrados como estamos al uso de un lenguaje religioso ambiguo, nos cuesta trabajo descodificar el sentido de una palabra como resurrección. El significado de este término en nuestros “stocks” de conocimiento aparece emparentado con: “Lo espiritual, lo intemporal, lo invisible, lo eterno, lo último”. Es decir, con algo abstracto que no significa nada para el aquí y el ahora. Sin embargo, el énfasis de la Escritura, sin renunciar a la consumación de la resurrección al final de los tiempos, coloca su sentido en “lo visible, lo humano, lo histórico, lo presente”.

Por tanto, no sólo es verdad que resucitaremos en el día final, sino que por la resurrección de Jesús la vida de Dios ha sido implantada en nosotros y ya hemos resucitado para visibilizar en el tiempo/vida la gracia de Dios y su amor hacia la humanidad. Por eso, el acontecimiento de la resurrección se traduce hoy en la Iglesia, por el poder del Espíritu, como fuerza para vivir, fuerza para amar, fuerza para entregar la vida a Dios para que el mundo crea que Jesús es el Señor.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - En el camino - La resurrección de Jesús y la iglesia