Antigüedad de los sueños

Los aztecas, quienes dominaron México política y culturalmente durante el siglo XV y primer cuarto del XVI, dividían los sueños entre vanos y verdaderos o trascendentes.

17 DE JUNIO DE 2026 · 17:25

Foto: <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/@vagabondage">Greg Pappas</a>, Unsplash CC0.,
Foto: Greg Pappas, Unsplash CC0.

Para el reconocido psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, “en el momento del sueño ese hecho puede aún estar en el futuro. Pero del mismo modo que nuestros pensamientos conscientes se ocupan muchas veces del futuro y de sus posibilidades, lo mismo hacen el inconsciente y sus sueños”.

Sigue diciendo Jung que “en la antigüedad y aún en la Edad Media, los sueños desempeñaban su papel en la prognosis médica”.

Se estima que el Génesis, primer libro de la Biblia, donde se cuentan historias de los primeros soñadores, fue escrito hace unos cuatro mil años.

Hacia el año dos mil quinientos los antiguos griegos tenían un almanaque de interpretación de los sueños.

Por aquél entonces el escritor Artemidoro de Éfeso publicó un tratado sobre La interpretación de los sueños, siglos antes de que el tema atrajera la atención de Freud con una obra del mismo título.

Alejandro Magno, en el siglo IV, desalentado por la resistencia en la batalla de la ciudad de Tiro, tuvo un sueño y de inmediato decidió consultar su interpretación, que resultó ser un mensaje de que Tiro pronto caería, como así fue. Un sueño del tipo que Jung reconocía como premonición del futuro en su inconsciencia.

Ya en la Iliada, Homero imagina al dios Apolo tratando los sueños, producto de nuestro subconsciente, como el medio a través del cual los dioses se comunican con los mortales, tema abundante en las páginas de la Biblia.

Los aztecas, quienes dominaron México política y culturalmente durante el siglo XV y primer cuarto del XVI, dividían los sueños entre vanos y verdaderos o trascendentes.

Reconocían los sueños de la primera categoría como proveniente de una atmósfera irreal, en tanto que en el segundo caso concebían la dormición de un estado que permite al espíritu recibir mensajes de los dioses.

Sinesio de Cirene, quien vivió y escribió entre los siglos IV y V de nuestra era, publicó una breve obra en la que se esfuerza en demostrar que todos los sueños son de procedencia divina.

Entrando en el mundo de la filosofía, el escritor alemán Immanuel Kant publicó en 1766 el libro Sueños de un visionario. Kant, educado en la escuela del racionalismo, se acerca a las teorías del ateo escocés David Hume y dice de los sueños que son alucinaciones y fantasías de la mente humana y que la razón sólo puede expresarse en el campo de las investigaciones científicas.

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