Canfali: cincuenta años escribiendo el alma de la Marina Alta

Durante estas cinco décadas, Canfali ha sido mucho más que un periódico. Ha sido el cronista de la vida cotidiana de la Marina Alta de Dénia.

30 DE JULIO DE 2026 · 19:15

Antiguo ejemplar del periódico Canfali. / <a target="_blank" href="https://canfali.com/">Canfali</a>,
Antiguo ejemplar del periódico Canfali. / Canfali

En 2018, mientras atravesaba uno de los momentos más delicados de mi vida a causa del cáncer, recibí la llamada de Paco Serradell. No quería hablar de política ni de la actualidad de la comarca. Me pidió algo mucho más humano: que escribiera sobre la enfermedad, sobre el dolor, sobre la esperanza y sobre aquello que uno descubre cuando la vida deja de darse por supuesta.

Aquella petición definía perfectamente quién era Paco. Sabía que detrás de las noticias siempre hay personas. Que antes que los acontecimientos están las vidas. Que el periodismo solo tiene sentido cuando es capaz de acercarse al ser humano con respeto, sensibilidad y verdad.

Hoy, cuando Canfali celebra el cincuenta aniversario de su nacimiento, resulta imposible no pensar en él. Paco ya no está entre nosotros para contemplar este momento histórico.

Sin embargo, su legado permanece vivo. Está presente en cientos de páginas impresas, en incontables editoriales, en fotografías que ya forman parte de nuestra memoria colectiva y, sobre todo, en una manera de entender el periodismo que siempre puso a la persona por encima de la noticia.

Durante estas cinco décadas, Canfali ha sido mucho más que un periódico. Ha sido el cronista de la vida cotidiana de la Marina Alta. Ha acompañado el crecimiento de Dénia y de cada uno de los pueblos de la comarca.

Ha narrado alegrías y tragedias, éxitos y fracasos, avances y retrocesos. Ha contado la historia de instituciones, asociaciones, empresas, colegios, iglesias, clubes deportivos y familias enteras que, de una manera u otra, han contribuido a construir la sociedad que hoy disfrutamos.

Las páginas de Canfali son ya parte de nuestra hemeroteca sentimental. En ellas encontramos las raíces de muchas decisiones que marcaron nuestro presente.

Quien quiera comprender la evolución de la Marina Alta durante el último medio siglo tiene una fuente imprescindible en este periódico. Porque la prensa no solo informa del presente; también custodia la memoria de un pueblo.

Este aniversario coincide, además, con el periodo más largo de convivencia democrática que ha conocido España. Han sido cincuenta años intensos, en los que nuestra sociedad ha aprendido a convivir con la diversidad de ideas, sensibilidades y creencias.

La democracia no consiste en pensar todos igual, sino en respetar el derecho del otro a expresar sus convicciones. En ese camino, la prensa libre ha desempeñado un papel esencial, favoreciendo el diálogo, la reflexión y la participación ciudadana.

Hoy, cuando la información circula a una velocidad vertiginosa y las redes sociales convierten cualquier opinión en un titular efímero, el periodismo sigue teniendo la responsabilidad de detenerse, contrastar, contextualizar y buscar la verdad.

La tecnología cambia; los valores que dignifican la profesión no deberían cambiar nunca.

Celebro también que Canfali afronte esta nueva etapa de la mano de J.V. Bolta. Cada generación recibe un legado que no le pertenece en exclusiva. Lo administra durante un tiempo para entregarlo fortalecido a quienes vendrán después.

Así ocurre con las familias, con las instituciones y también con los periódicos.

El futuro, sin embargo, continúa siendo una página en blanco. Y quizá esa sea una de las mayores bendiciones de la vida. Solo Dios conoce el final de la historia.

Nosotros caminamos por la incertidumbre, y precisamente ahí reside la grandeza de la existencia: en poder decidir cada día cómo queremos escribir nuestra propia página.

Jesús lo expresó con una sencillez admirable: «Basta a cada día su propio afán.» En una sociedad obsesionada por controlar el mañana, sus palabras siguen siendo profundamente liberadoras.

No somos dueños del futuro, pero sí responsables del presente. Por eso vale la pena vivir cada jornada con la experiencia que nos regala el pasado, con la sabiduría acumulada por quienes nos precedieron y con la humildad suficiente para seguir aprendiendo.

Vale la pena mirar hacia adelante sin olvidar nuestras raíces, construir puentes en lugar de levantar muros y sembrar esperanza allí donde otros solo ven incertidumbre.

La historia no la escriben únicamente los grandes acontecimientos. También la construyen las personas sencillas que aman su tierra, sirven a su comunidad y trabajan cada día con honestidad.

Canfali ha sabido recoger durante cincuenta años esas pequeñas historias que, unidas, forman el gran relato de la Marina Alta.

Como pastor, he aprendido que una sociedad no solo progresa por su desarrollo económico o por sus avances tecnológicos. Progresa verdaderamente cuando conserva su memoria, cultiva la verdad, defiende la dignidad de cada persona y mantiene viva la esperanza.

Un periódico que sirve a esos valores deja de ser un simple medio de comunicación para convertirse en patrimonio moral de su pueblo.

Mi felicitación más sincera a todos los que, desde 1976 hasta hoy, han hecho posible esta extraordinaria aventura periodística: fundadores, directores, periodistas, fotógrafos, colaboradores, impresores, distribuidores y lectores. Todos ellos han escrito, juntos, una parte esencial de la historia de nuestra comarca.

Que los próximos cincuenta años encuentren a Canfali con la misma independencia, el mismo compromiso con la verdad y el mismo amor por la Marina Alta. Porque mientras haya alguien dispuesto a contar la historia con honestidad, siempre habrá esperanza para el futuro.

Feliz 50.º aniversario, Canfali. Gracias por haber escrito, durante medio siglo, la memoria y el alma de nuestra comarca.

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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Desde el Montgó - Canfali: cincuenta años escribiendo el alma de la Marina Alta