El gol que nos dio la victoria

No siempre podemos marcar el gol de la victoria. Pero sí podemos seguir jugando junto al equipo.

23 DE JULIO DE 2026 · 12:00

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Foto: RFEF.

Incluso quienes no somos especialmente aficionados al fútbol prestamos una atención diferente cuando se disputa un Mundial.

Durante unas semanas, este deporte consigue ocupar un espacio importante en nuestras conversaciones y en nuestra atención. No solo por los partidos y sus resultados, sino también por las historias que rodean a los jugadores, los equipos y los países participantes.

Detrás de cada selección hay historias personales de esfuerzo, sacrificio, éxito y fracaso. Historias que, en medio de las grandes preocupaciones del mundo y de los problemas cotidianos, nos ofrecen pequeños momentos de emoción y alegría.

La selección española ha dejado buenas sensaciones a lo largo de la competición y, en el último partido, su esfuerzo y su buen juego encontraron la recompensa en un gol decisivo de Ferran Torres.

Una jugada magistral que volvió a demostrar que, en el fútbol —como tantas veces sucede en la vida—, una oportunidad puede aparecer en un instante y aprovecharla puede cambiarlo todo.

Para marcar ese gol, Ferran Torres tenía que estar allí. En el lugar adecuado, en el momento adecuado.

Pero llegar hasta ese instante había exigido mucho más: entrenamientos, esfuerzo, disciplina, estrategia, compromiso con el equipo y capacidad para soportar la presión.

El fútbol, en ese sentido, ofrece muchas lecciones que van más allá del terreno de juego. Todos jugamos en algún campo. En la familia, en el trabajo, en los negocios, en los estudios, en nuestras relaciones personales y en las decisiones que tomamos cada día.

Y, como ocurre en cualquier partido, no siempre ganamos. No siempre jugamos bien. No siempre estamos preparados. No siempre disfrutamos del juego.

Pero lo importante es permanecer en el campo.

A lo largo de la vida habrá quienes nos empujen, nos critiquen o nos hagan una entrada inesperada. Habrá errores, decisiones discutibles y momentos en los que parecerá que todo está perdido.

A veces recibiremos una tarjeta; en otras ocasiones seremos nosotros quienes cometamos la falta que criticábamos en los demás.

Así es el juego. Así es también la vida. Ferran Torres había sido cuestionado anteriormente por su rendimiento. Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo, estaba allí. No había abandonado. Y cuando surgió la oportunidad, supo aprovecharla.

Ese es quizá uno de los mensajes más interesantes que nos deja el deporte: no siempre podemos controlar el resultado, pero sí podemos decidir si seguimos participando.

Podemos continuar entrenando, aprendiendo, mejorando y esperando el momento adecuado junto al equipo.

También las convicciones personales forman parte de la vida de muchos deportistas. Algunos manifiestan públicamente su fe cristiana, musulmana o de cualquier tipo; otros la viven de una manera más discreta. En cualquier caso, las convicciones profundas de una persona no son indiferentes a su manera de vivir.

Se suele decir que la fe pertenece exclusivamente a la esfera privada. Es cierto que la fe tiene una dimensión íntima y personal. Pero, cuando es auténtica, también influye en la ética, en la moral, en los valores y en la forma de relacionarnos con los demás.

La fe cristiana no es patrimonio de una ideología política. No es de derechas ni de izquierdas. Sus valores apelan a la conciencia, a la dignidad humana, a la verdad, a la justicia, al perdón y al amor al prójimo.

Pablo escribió: «Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3:14).

No siempre podemos marcar el gol de la victoria. Pero sí podemos seguir jugando junto al equipo. Y, a veces, cuando todo parece perdido, la oportunidad aparece precisamente para quien decidió no abandonar el campo.

Como escribió C. S. Lewis: «Las dificultades preparan a menudo a una persona común para un destino extraordinario».

Por eso, no te rindas. Sigue jugando. El próximo gol decisivo todavía está por llegar y ese logro, pequeño o grande, puede cambiarlo todo en tu vida.

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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Desde el Montgó - El gol que nos dio la victoria