Año 2026: Suspiros de paz y contra insultos en política

La política no basada en el insulto es la que va a tener en cuenta la dignidad de la persona. Sobre esto podrían aportar mucho lo creyentes ya que saben que todo hombre está hecho a imagen y semejanza del Altísimo.

06 DE ENERO DE 2026 · 17:00

Photo: <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/@sunyu">Sunguk Kim</a>, Unsplash CC0.,
Photo: Sunguk Kim, Unsplash CC0.

Sí. Suspiros de paz y contra insultos en política, pero primero queremos resaltar esos suspiros de paz que tan importantes son para el mundo hoy.

¿Qué pasará en el mundo durante el año 2026 con las guerras o con las ansias de paz en Ucrania, Rusia y otros países en los que la contienda bélica no cesa? ¿Cómo terminará las tensiones entre los Estados Unidos y Venezuela?

Y así se podría seguir hablando y citando tensiones belicistas, ruido de armas y de bombas, derramamientos de sangre, atentados e injusticias violentas mil.

No sabemos qué ocurrirá con las violencias guerreras en este nuevo año que acabamos de comenzar, pero queremos lanzar suspiros por la paz en el mundo. Suspiros de paz para el 2026.

Más aún, como cristianos deberíamos hablar también, quizás prioritariamente, por oraciones por la paz en este nuevo año que se presenta como toda una incógnita que nos lanza hacia lo desconocido.

Los cristianos no deberían escatimar esfuerzos en la creación de caminos y rutas de paz, de preparar al mundo para la asunción de una cultura de paz que podría ser potenciada y difundida por aquellos que dicen seguir al Maestro, preparar al mundo para una cultura bíblica que, como se dice en el Antiguo Testamento, debe estar fundamentada en un Dios que “hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra.

Que quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego”. (Salmo 46:9). Necesitamos gritos por la paz, suspiros para que se quemen los tanques en el fuego, para que cesen las guerras y los arcos guerreros sean quebrados. Suspiros por la paz en el mundo.

Los cristianos tenemos muchas razones bíblicas y que emanan de la vivencia de la espiritualidad cristiana para gritar, trabajar y lanzar suspiros de paz fundamentados en el hecho de ser personas que conocen los valores bíblicos, los valores del Reino.

Recordemos la Bienaventuranza: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. (Mateo 5:9).

Que los creyentes consigamos que la paz inunde y llene hasta rebosar a toda nuestra historia. ¡Suspiremos por la paz, cristianos del mundo! Mientras no llegue al mundo una paz auténtica no habrá tampoco justicia en el mundo. Debe cumplirse el aserto bíblico que dice que “la justicia y la paz se besaron”.

No puede haber en el mundo paz sin justicia, pero también a la inversa, pues tampoco puede haber en nuestros ámbitos una justicia sin paz. Por eso os envío un mensaje de Año Nuevo con suspiros y gritos por la paz en el mundo.

En cuanto a los insultos en política y el lanzar también suspiros y gritos contra la eliminación de los insultos en la vida pública en el 2026, también los consideramos suspiros lícitos y extremadamente necesarios.

No podemos entrar aquí en analizar ahora una política basada en el insulto, pero todos somos conscientes de ello. El hecho de montar reacciones políticas basadas en el insulto también es un atentado contra la paz en nuestras ciudades, en nuestro país, en el mundo.

¡Que desaparezcan en el año 2026 la falsa y torpe política basada en el insulto y en la descalificación del otro!

Que se haga política desde las propuestas de mejoras en temas como la vivienda, la educación, la sanidad, la economía, la defensa de los débiles y de los pobres e indefensos sin necesidad de estar soltando por la boca de los políticos lo que compone “la fea, inútil y agria política del insulto”, una política improductiva, vana, sin respeto y como forma de hacer política cuando no se tienen argumentos constructivos que aporten ideas para el beneficio de las gentes a las que se gobierna o se quiere gobernar.

La política no basada en el insulto es la que va a tener en cuenta la dignidad de la persona. Sobre este tema de la dignidad sí que podrían aportar mucho lo creyentes en el mundo ya que saben que todo hombre está hecho a imagen y semejanza del Altísimo. Clamamos por una política sin insultos en base al concepto de projimidad que nos ha dejado Jesús mismo.

Año 2026: Tráenos una cultura de paz, una cultura que elimine el insulto en política y que nuestros representantes elegidos en las urnas se apoyen en las propuestas constructivas y que se eliminen todos los odios que hay detrás de los insultos. Detrás de muchos insultos hay pozos de odio acumulados y decepciones sin fin. Cultura de paz y cultura de palaba sana que respete la dignidad humana.

Lo demás, lo de los insultos y violencias que crean las guerras y los conflictos sangrientos en el mundo que sean alejados y borrados del nuevo año que comenzamos. Año 2026. Te dejamos en las manos de un Dios de paz.

FELIZ AÑO 2026 CON SUSPIROS DE PAZ

 

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