Si existe el dios Mamón, ¿Existe el dios Lázaro?
El Dios de la vida no puede identificarse con el icono de la acumulación, la usura y las ganancias descomunales y deshonestas. Dios se identifica con el que se une al sufrimiento de los empobrecidos de la tierra.
02 DE DICIEMBRE DE 2025 · 18:35
¡Cuánto se ha hablado del dios Mamón! Dios con minúscula o el anti dios. Ese dios de las riquezas al que se descalifica bíblicamente y con el que, aparentemente, no se simpatiza en los ámbitos cristianos, aunque el coqueteo con él es imparable y es posible que en nuestros ámbitos religiosos también se le adore de una forma práctica con nuestros estilos de vida y prioridades.
Dios de las riquezas cuyos adoradores principales son los acumuladores de la tierra, aunque en nuestros contextos y ambientes también tenga sus “adoradorcillos”.
No me digáis que hoy no se da prestigio al rico y se da cierto “culto laico” admirando a los que acumulan riquezas aunque sean injustas y hundan en la pobreza a tantos y tantos congéneres nuestros.
Los que viven la auténtica espiritualidad cristiana deben estar de espaldas a estos adoradores de Mamón y ponernos de cara a los que sufren como hizo nuestro Maestro.
Pregunta: ¿Existe el reverso de Mamón? Si el dios Mamón es una forma de clamar contra la acumulación de las riquezas, ¿puede existir el dios Lázaro como símbolo para clamar contra la pobreza en el mundo y contra los que la generan?
Ninguno de ellos es Dios con mayúscula, sino un subterfugio didáctico y para entendernos.
El Dios de la vida no puede identificarse con el icono de la acumulación, la usura y las ganancias descomunales y deshonestas. Si Dios se identifica con alguno de estos iconos humanos sería con el que se une al sufrimiento de los empobrecidos de la tierra.
No podemos hablar con propiedad de un dios Lázaro como reverso de las fauces del dios Mamón, pero sin duda el Dios Todopoderoso está más cerca de los pobres de la tierra, de los empobrecidos por la avaricia humana, que de los enriquecidos por el egoísmo y el robo.
El mensaje es tan claro en la Biblia que no es necesario abundar mucho en ello. Yo me pongo del lado de ese icono que hemos creado llamado dios Lázaro, icono ficticio, pero como bofetada al dios Mamón.
El dios Lázaro clama por justicia y el Dios de la vida no es sordo a este clamor. Lo que pasa es que, quizás, estamos haciendo una duplicidad inútil, porque el dios Mamón y el dios Lázaro son parte del mismo error maligno. Las dos caras de la misma moneda.
Todo parte de la culpa del dios Mamón que es quien, sin lugar a duda, es el causante del dios Lázaro. Son como los vasos comunicantes de una y de la misma realidad.
La acumulación de las riquezas en pocas manos y en un pequeño sector de la población adoradora del dios Mamón, da lugar al horror del dios Lázaro que se mueve entre los sufrientes empobrecidos del mundo.
La moneda es ésta: por una cara se puede ver la imagen de Mamón y por la otra su obra, su reverso, el producto de su pecado que daría lugar a la pobreza del mundo.
Es el dios Mamón el que crea al dios Lázaro para vergüenza de la humanidad y dando lugar al mayor escándalo de nuestro mundo al que no debemos hacer oídos sordos luchando por la justicia.
Esos dos iconos de dioses que creamos como hipótesis para entendernos engloban la triste de una realidad de un mundo desigual y con una defraudadora redistribución de bienes del planeta tierra.
No nos inclinemos ante ninguno de estos dioses, sino que nos sirvan de base para desear y trabajar por la disminución de la pobreza en el mundo.
A los adoradores de Mamón la Biblia deja un texto clarísimo: “La escasez del pobre está en vuestras casas”, afirmación que hoy avalarían todas las ciencias sociales que conocemos.
El dios Mamón es el reverso del Dios de la vida, del Todopoderoso Dios que llama necedad a los acumuladores de la tierra y que destruirá todos sus graneros, porque, todo eso acumulado, cuando vengan a buscar tu vida, ¿para quién será?
Las riquezas que Dios nos da a través de la tierra son para todos y es una disfunción y un pecado el que solo algunos las disfruten.
Desde este punto de vista los creyentes deberíamos seguir a Jesús, al Maestro en su frase radical y poco comentada desde nuestros púlpitos: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.
Los que piensan de otra manera es necedad y ponerse de parte del falso dios Mamón. Sigamos siempre los valores bíblicos y, fundamentalmente, los valores del Reino que irrumpen en nuestra historia con la venida de Jesús al mundo.
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