El catedrático que defiende la verdad de la ‘leyenda negra’

El catedrático de Filosofía José Luis Villacañas refuta en su nuevo ensayo el “populismo intelectual reaccionario” de la corriente de la “leyenda rosa” y la ‘Imperiofobia’.

El País · 11 DE JUNIO DE 2019 · 18:00

José Luis Villacañas,José Luis Villacañas
José Luis Villacañas

José Luis Villacañas no podía quedarse callado ante un libro que “considera en el fondo que la mayor parte de los países y las culturas de Europa son enemigas irreconciliables de España”. “Esto va en contra de lo que he venido haciendo y estudiando 40 años”, explica este catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, de 63 años.

El objeto de su refutación y análisis e impugnación es una muy difundida y promocionada publicación en España, el libro Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español, de Elvira Roca Barea. Esta obra persigue romper “los tópicos, aceptados como verdades, de la leyenda negra, que no son más que propaganda antiespañola creada por el mundo protestante y asumida por la Ilustración francesa”, en palabras de su autora (a la que otro conocido experto en protestantismo, César Vidal, califica de seudohistoriadora).

La forma de reaccionar de Villacañas ha sido escribir un ensayo cuyo título es ya una declaración de intenciones: Imperiofilia y el populismo nacional-católico (Editorial Lengua de Trapo).

Villacañas sostiene que es un libro “dañino y peligroso”, carente de rigor intelectual, ajeno a los “parámetros de la investigación histórica y académica” y caracterizado por un “populismo intelectual reaccionario”.

 

LA IDENTIDAD NACIONAL-CATÓLICA

“El hecho de que haya tenido éxito es sintomático, no tanto de la falta de inteligencia de las élites ni de los lectores, sino por una necesidad de autoestima en un momento delicado de la historia española”. Se refiere, Villacañas, al independentismo catalán. “El problema catalán obliga a replantearse a las capas medias de la población el sentido de la unidad de España y provoca una herida narcisista en la autopercepción de los españoles. Esta situación no puede ser contestada mediante una afirmación pulsional, basada en ideas imperiales”, añade el filósofo.

Se pregunta: ¿En qué está pensando la intelectualidad española que no ha salido de manera generalizada y ordenada a denunciar las irregularidades científicas del libro?”.

Autor de numerosos ensayos, algunos referenciales para parte de la que fue la dirección de Podemos (como Íñigo Errejón), partido al que le dedicó un libro (El lento aprendizaje de Podemos), Villacañas incide en que su reciente ensayo es también una invitación a analizar el pasado de otra manera para comprender las causas de la leyenda negra española. Por ejemplo: “Todos los sistemas políticos modernos, lo sabemos desde Maquiavelo, han usado la propaganda y la historia como arma de guerra. En el caso de España también fue así, con una característica muy especial: España no logró ofrecer un relato histórico alternativo al de los demás pueblos por una voluntad de los propios reyes y de las élites. La leyenda negra obedece a un monopolio de la construcción de relatos por parte de los entonces enemigos de España”.

A diferencia del Imperio británico, “que construye su relato sobre la percepción del pueblo elegido, con el parlamentarismo o la revolución industrial; o del Imperio francés, que para Napoleón es el pueblo de la razón, el español es un imperio sin base nacional, cuyo principio civilizatorio es la Iglesia católica. La casa de los Austria es una potencia desarraigada y no debemos confundir la batalla contra los Austria con una causa nacional”.

“Mi tesis es que esta leyenda fue limitada en el tiempo y tuvo que ver con las luchas contra ingleses y holandeses, pero que después de 1648 no tuvo una gran presencia entre la intelectualidad europea. Al contrario, los viejos enemigos, Inglaterra y Holanda, se convierten en los mejores defensores del Imperio español a finales del siglo XVII, para que no cayera en poder de Luis XIV y de los franceses”, agrega. Y si aún perduran arquetipos de esa leyenda ha sido por los 40 años de franquismo, por la reactivación hoy de algunos de ellos y por la influencia de una forma de catolicismo arraigada en el folclore, como prueban las múltiples procesiones de Semana Santa.

“Yo no niego la relevancia de los imperios, su importancia civilizatoria, pero creo que deberíamos preguntarnos cuál ha sido el principio civilizatorio de España, por qué se convierte en primera potencia global y qué efectos produce. Para mí, es la forma de aproximarse”, sostiene.

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