Jesús Osorio: ‘Neuland’, bosquejando un nuevo mundo

El pintor malagueño apuesta por el arte como “expresión sincera” frente a la “propaganda cristiana”.

MURCIA · 17 DE OCTUBRE DE 2013 · 22:00

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“En la montaña, el agua vuela”, escribe Jesús Osorio en su ‘Diario de un descubrimiento’, el texto que inicia el paseo por su última serie de obras: ‘Neuland’. Estas pinturas sobre un mundo nuevo y desconocido son lo último de este artista malagueño que considera que “en el arte siempre hay un fondo espiritual”. Osorio reside ahora con su esposa y dos hijos en Murcia pero ha vivido en otras ciudades como París y Barcelona. Como estudiante, experimentó con las Bellas Artes entre Granada y Loughbourough (Inglaterra), y de todas estas vivencias saca la conclusión que “ningún lugar es definitivo”. En sus años en Francia, por ejemplo, pisó espacios poco habituales para un artista. Habiendo llegado a la capital francesa por el trabajo de su esposa, él acabó creando para un hospital. “Había un grupo de anestesistas que habían descubierto cómo dormir partes muy concretas del cuerpo. Necesitaban un libro para explicar su técnica, así que trabajé con ellos haciendo láminas, dibujando cada uno de los nervios del cuerpo”. Otro médico le encargó un libro sobre articulaciones, e incluso trabajó como colorista de prótesis ortopédicas: “Gente amputada, de brazos, manos o piernas, que reciben prótesis de látex transparentes, muy, muy realistas. Se pintan como auténticas obras de arte, el resultado final no se distingue de una mano real prácticamente, hasta la huella dactilar se consigue”, explica Osorio de esa época. CADA ÉPOCA TIENE SU OBRA Para el artista, las mudanzas constantes han marcado los inicios y finales de sus obras. ‘Primera edad’ (1995-2001), ‘Tarde’ (2004-2007), ‘Géiser’ (2010-2011) y ‘Neuland’ (actualidad) son series temáticas que Osorio liga a ciudades concretas. De una a otra, cambian los enfoques, los colores y los materiales (pueden ser lápiz, tintas, acuarela, óleos, ‘crayons’, o materiales más raros como el barniz o la cera de abeja). El principio de su obra, ‘Primera edad’ se centró en retratos familiares, “familias que iba creando en base a una conciencia colectiva de nuestra niñez, imágenes cálidas”. Una áurea de pasado, en la que “hay cosas borrosas, como una nebulosa”. En ‘Tarde’ la obra se oscurece, reflejando el momento del día en el que la luz del sol empieza a menguar. “Pero también significa que se hace tarde”, añade, “casi siempre en los cuadros hay algo que se aproxima, que va a cambiar todo, incluso algo de tipo catastrófico, apocalíptico, pero lagente parece no darse cuenta”. Por ejemplo, “se acerca una nube enorme, un peligro, o van a caer en una cascada, pero están en su mentalidad de vacaciones, un final de verano. Pero en lugar del otoño, llega el final de todo”. En ‘Géiser’ los paisajes toman cada vez más protagonismo y “la gente ha ido desapareciendo”. “Toda mi vida el ser humano era el protagonista pero últimamente los paisajes han ido quedándose más desiertos”, explica el pintor. Viendo la evolución de su obra, el enfoque figurativo de Osorio, “lo referente a la realidad, a lo tangible”, se ha ido transformando poco a poco en un estilo abstracto, al querer crear “una nueva tierra, una mezcla de realidades que ahora es inexistente”. Así es como el artista llegaría a la obra actual: ‘Neuland’. EL ‘PNEUMA’ QUE CREA SOBRE LA TIERRA En este momento de su trayectoria, “las personas están como referencia de la potencia de los paisajes enormes. Las personas están como jugando o divirtiéndose, pero en una naturaleza que les sobrepasa”. Osorio se interesa ahora por plasmar “una creación diferente, que no se sabe muy bien si es un mundo real o espiritual, o si es pasado o futuro. Pero es una nueva oportunidad, un nuevo inicio”. Es “un juego visual” en el que “todo tiene mucho simbolismo, cosas que no se ven a primera vista pero que tienen un sentido bastante bíblico”. Un ejemplo sería la presencia del Monte Ararat, un solo monte del que fluyen todos los ríos que Osorio pinta. Otra idea transversal de ‘Neuland’ es el concepto griego de ‘pneuma’, “un viento que se mueve por la Tierra y va creando, levantando aguas donde no había, dando vida y revolucionando el terreno árido que había antes”. El agua está en todos sitios. Aparece en cascadas sorprendentes o en lagos y piscinas imposibles en medio de las montañas. “Donde llega, [el agua] da vida… Tiene un movimiento totalmente libre”, explica el autor. Al observar algunos de los cuadros recientes, uno se da cuenta de que el autor se salta deliberadamente algunas leyes naturales. A Osorio le interesa “jugar con la física, con la gravedad”. La geometría es usada contra la lógica matemática, dando forma al hielo, las nubes y las rocas. El nuevo mundo se basa en “una alteración de nuestros principios lógicos”, por la cual es posible, por ejemplo, convertir las ondas del agua en líneas rectas. Son “trozos de realidad que se juntan para crear algo nuevo”. Refiriéndose a Dios, imagina que “el creador podría haber creado algo totalmente diferente, cosas que no sean así como las vemos ahora”, y esta es una de las ideas que marcan sus cuadros repletos de dimensiones inesperadas. BUSCANDO LA INSPIRACIÓN “Por donde vaya mi vida, eso marca mi obra”, explica Osorio. Durante los meses que trabajó de vigilante en un museo en Inglaterra, las ideas le surgían de forma inesperada sobre una vieja libreta. Reconoce que “pasa a veces, que cuando tengo ganas de pintar no puedo, o cuando es la hora de ponerse, no sale”. Pero esto no significa quehaya que esperar a que aparezca alguna idea mágica. “Si no fuerzo un momento de trabajo, no habría inspiración”, explica. Para crear, Osorio se aísla, sobre todo en las etapas creativas de un nuevo proyecto.“Puede ser en una habitación cerrada, o en la calle o en un monte, pero necesito estar solo. Soy de creación lenta y necesito bastante tiempo de introspección para sacar algo”. Pero este estado solitario no puede ser continuo, Osorio es muy consciente de que “mi trabajo se tiene que combinar con mi familia, y con estar con gente”. A la hora de relacionarse con otros artistas, mira bastante a la generación que estudió junto a él en Granada: “Vamos pendientes un poco de nuestras trayectorias, no sé si nos influenciamos uno a otros, pero si teníamos una mentalidad parecida”. Aunque no cree que haya que ser un experto para disfrutar con sus obras. “A veces hay gente que no sabe mucho de Arte que entiende mucho mejor lo que he intentado hacer, mientras que hay personas que saben mucho que se quedan sólo con lo técnico o comentan cuestiones más banales, más superficiales. No es tanto saber o no saber, sino sentir o no sentir, es más intuición que conocimiento”. ¿‘ARTE CRISTIANO’? En cuanto a la etiqueta del ‘arte cristiano’, Osorio se identifica con la crítica del autor holandés Rookmaaker. “No creo que el arte deba justificar nada, ni que tenga que ser usado para convencer de nada a nadie. Se usó mucho en la época de los rusos, para hacer campaña, arte político para manipular a la gente”. “El arte es una expresión humana, que debe ser sincera, debe partir de la persona y no estar bajo ninguna intención manipuladora”, opina. Eso no significa que el artista deba renunciar a expresar su fe. “Si eres sincero y usas este lenguaje, que no es verbal, lo que hagas deja un mensaje y por tanto dejas algo de ti en la obra. Igual que con tu cara expresas cosas y muchas veces no puedes evitar expresar tristeza o alegría, o cuando hablas cambias de tono de voz… El arte, si es sincero y es humano, deja ver muchas cosas de ti, y si lo que tú tienes dentro es que eres cristiano, no hace falta forzar las cosas par que eso salga, saldrá naturalmente”. “El arte deja en tu obra algo más allá de lo que puedas ver”. Por eso, explica Osorio, “busco estar totalmente conectado a Dios cuando estoy pintando. Por ejemplo, con ‘Neuland’, me puse una prioridad muy clara: no hacer una pincelada sin estar realmente conectado a Dios”. Esto es natural, cree, porque “Dios es el primer artista, y Él crea el Arte. Siempre hay una pista detrás de cada obra, así que se hace difícil ver la creación sin ver al creador”. ACERCARSE AL ARTE DE FORMA AUTÉNTICA, NO UTILITRISTA El pintor malagueño se considera “cristiano y artista”. Pero cree que es un error cuando se considera que un “artista cristiano” debe producir arte que es “publicidad, o como le quieras llamar”. “Entiendo que se crea que todo lo que se hace en la iglesia tiene que tener una utilidad cristiana evidente”. Y por eso “es difícil acercar la iglesia al Arte… De hecho, hasta hace poco, el Arte era visto como pecado en algunas iglesias. Hablar de Arte se veía como algo superficial. Y se ha confundido mucho la imaginería católica con el Arte en general, nos hemos ido al extremo contrario”. “LAS IGLESIAS NO ENTIENDEN LA IMPORTANCIA DEL ARTE” ¿Cómo cambiar esta mentalidad algo simplista? “Sólo se consigue viendo y entendiendo de otra forma”. Para dejar de transmitir que los cristianos sólo pueden producir cuadros “con un cielo abierto y ángeles subiendo” es necesario que haya “cristianos artistas al máximo de su capacidad y que otros vean cómo eso influye en el mundo que les rodea”. “Quizá las iglesias a veces no entienden muy bien hasta qué punto la Cultura es importante para el resto del mundo. El tema artístico a la gente le importa, le afecta, le influye y le gusta. Los cristianos no estamos para nada en ese ámbito, porque no lo vemos limpio, o no sé por qué otra razón”. “Los artistas en general tienen preguntas espirituales, se plantean muchas cosas y por tanto es importante que haya artistas que son cristianos que estén ahí. Es una pena que estemos siempre con subcultura y no con Cultura”. PINTAR DONDE LA GENTE PINTA Para formar parte de la conversación de la sociedad hay que estar a la altura, “con el lenguaje adecuado, con el nivel de calidad adecuado y transmitiendo de una forma radicalmente sincera, no como santos sino como pecadores restaurados”, cree Osorio. Es una pena que “todos expresan a través del arte, pero los cristianos parece que no somos capaces de decir nada, estamos calladitos”. Así que “mi preocupación”, concluye Osorio, “es estar como artista en ámbitos donde no hay nadie cristiano, con gente que sé a ciencia cierta que nunca han entrado en una iglesia. Yo como artista comparto con ellos muchas cosas, tengo una mentalidad parecida e incluso me chocan las mismas cosas. Pues… es importante que yo esté ahí, simplemente siendo luz. Y ayudar a recuperar para Dios lo que siempre ha sido de Dios: la creación”. Además de en su obra personal, Jesús Osorio trabaja con la organización Ágape y está finalizando una novela gráfica sobre la vida de Jesús basada en el evangelio de Lucas, “contada no como propaganda sino como historia, sin trampa ni cartón”. Se publicará en 2014. Puede saber más sobre la obra de este artista visitando su página web.

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