Aprendiendo a vivir

Si queremos vivir de una manera diferente y extraordinaria, tenemos que aprender a agradecer, a recordar y a descansar en los planes de Dios.

03 DE AGOSTO DE 2026 · 11:20

Foto de <a target="_blank" href="https://unsplash.com/es/@alinachernovol?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditCopyText">Alina Chernovolova</a> en Unsplash,
Foto de Alina Chernovolova en Unsplash

«Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes». (Salmo 106:13)

 

Muchas veces, nuestra vida tiene poco sentido, porque no sabemos agradecer ni recordar. Olvidamos rápidamente todo lo que Dios hizo por nosotros y enseguida nos preocupamos por lo que pueda pasar en el futuro, sin recordar que si él no nos abandonó nunca, tampoco va a hacerlo en el futuro. Parece como si lo que Dios hizo por nosotros hubiera quedado en el pasado, así que tampoco somos capaces de descansar en sus planes para lo que pueda suceder hoy. 

Por si fuera poco, solemos creer que lo que nosotros hacemos es lo mejor, de tal manera que, muy pocas veces entregamos todos nuestros objetivos en sus manos. Si queremos vivir de una manera diferente y extraordinaria, tenemos que aprender a agradecer, a recordar y a descansar en los planes de Dios. Así de sencillo.

Él es la fuente de la vida y va a seguir cuidándonos siempre, así que necesitamos tenerlo permanentemente con nosotros, en nuestro pasado, en nuestro presente y en nuestro futuro.

 

Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Con otro ritmo - Aprendiendo a vivir