Nuestro hermano Kaká
Aún no ha cumplido los veintiocho años y ya ha conseguido en el futbol —ese mundo tan Sodoma y Gomorra según José Ramón de la Morena— todo o casi todo lo alcanzable, premios, trofeos, dinero y popularidad.
16 DE ENERO DE 2010 · 23:00
Con motivo de su fichaje por Real Madrid en junio de 2009, el tercero más caro de la historia del futbol, su esposa Caroline Celico afirmó que Dios había puesto el dinero para que Florentino Pérez le pudiera fichar. Eso generó una broma no sé si del todo bien intencionada. Dicen que Florentino le pidió el dinero a Dios pero al final fue Emilio Botín quien lo encontró.
Kaká se crió en Sao Paolo aunque lejos de sus famosas favelas, tuvo una familia acomodada y estructurada que le proporcionó una educación basada en la Biblia.
Hace pocos días, en una entrevista para El Larguero de la Cadena SER, confesó una vez más su fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo al ser preguntado por su pertenencia a la iglesia evangélica. Cuando se califica su vida de ascética y monacal responde con naturalidad que lee la biblia y ora a diario. Matiza que su contrato no contempla la entrega de dinero a la iglesia sino que da a Dios parte de lo que Dios le da ya sea dinero, tiempo o cualquier otra cosa. Sin ánimo de demostrar nada a nadie se ratifica en que llegó virgen al matrimonio y que sus valores no los negocia con nada. Lleva una vida tranquila, le hiere la blasfemia y ve la mano de Dios en su existencia.
Kaká no es un ser angelical, eso lo sabemos todos, pero si dicen los que le conocen su mirada es limpia, casi de niño bueno y que no tiene doblez. Han sido muchas las personas que han recibido un buen impacto con la entrevista.
Nos alegramos sinceramente de que su relación con Dios se haya sustentado hasta ahora sobre la base de la protección, la prosperidad y el éxito pero lo cierto es que no a todos los que tienen la fe de Kaká les va igual en la vida.
A Adrián y Brenda la Generalitat de Catalunya les secuestra a sus tres hijos sin que las razones estén claras del todo, a Gregorio Montoya la Xunta de Galicia le ingresa a su nieto en un centro de menores a causa de su obesidad cuando ya estaba en vías de solución, en Haití mueren por un terremoto decenas de miles de personas, muchos de ellos cristianos.
¿Por qué Dios permite eso y porqué esas diferencias?
La verdad es que no hay respuesta.
Lo que si sabemos es que todas las cosas —favorables y desfavorables— contribuyen al bien último de los que tienen la fe de Kaká. A nuestro hermano Kaká y también al resto.
Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Cartas de un Amigo - Nuestro hermano Kaká
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