Hogar, dulce hogar

El Hogar de Ancianos de Linares, en Jaén, ofrece un espacio donde pasar los últimos años de vida en compañía de personas que comparten la misma fe.

08 DE FEBRERO DE 2023
09:45 CET
Los ancianos que viven en el hogar, junto al personal de servicio.,
Los ancianos que viven en el hogar, junto al personal de servicio.

Tiempo de lectura: 8 minutos

El hogar es ese espacio íntimo donde nos sentimos cómodos, seguros y libres de ser nosotros mismos sin miedo a ser juzgados o cuestionados. Allí donde a uno lo esperan y siempre es bien recibido. Un refugio al que regresar cuando las tormentas de la vida arrecian, pero también una llama inesperada que prende en medio de la oscuridad para devolvernos el calor y la calma.

Desde hace más de cuatro décadas, el Hogar de Ancianos de Linares (Jaén) ofrece un lugar donde pasar los últimos años de la vida en compañía de personas que comparten la misma fe.

Al frente de esta iniciativa pionera en el mundo evangélico se encuentra José Mª de Rus Martínez, que hoy nos habla de cómo surgió la idea de emprender este proyecto, de su evolución a lo largo de los años y de cuáles son los principales desafíos que están enfrentando en la actualidad.

P. ¿Desde cuándo está funcionando el Hogar de Ancianos de Linares?

R. El Hogar de Ancianos (HA) se fundó en la década de los 70, como una necesidad que la iglesia evangélica de hermanos en Linares (Jaén) había visto que se debía cubrir. Se empezó de manera modesta, funcionando como una familia grande, lo que ha marcado el espíritu de este Hogar desde entonces. No somos un asilo, ni una residencia, ni un centro, sino un hogar donde brindar a nuestros mayores el cuidado físico, emocional y espiritual que necesitan en sus avanzados años.

Desde entonces, y de manera ininterrumpida, se viene prestando este servicio a los ancianos. El Señor nos ha permitido crecer desde entonces, pero queremos mantener la esencia de familia grande, donde sentirse un miembro más.

 

P. ¿Qué motivación o necesidad inspiró la decisión para la puesta en marcha?

R. En aquella época no había un lugar para que los ancianos evangélicos pudieran pasar sus últimos años de vida manteniendo activas sus creencias y práctica de la fe, ya que la mayoría eran asilos regentados por religiosas. Había muchas viudas y personas evangélicas solas que no tenían medios para recibir cuidados adecuados, así que la creación de un hogar donde vivir juntos sería la opción viable para convivir, crecer, y vivir su fe sin trabas. De este modo, se cubrirían sus necesidades básicas de afecto, socialización y disfrute de la fe.

Hoy las necesidades siguen siendo parecidas: soledad, falta de tiempo o espacio de las familias, pensiones escasas… y este Hogar pretende suplir estas, manteniendo el espíritu que impulsó la creación del mismo.

 

P. ¿Cuántos residentes tiene en la actualidad?

R. Estamos a pleno rendimiento por décadas. Atendemos a un total de 28 personas, que es la capacidad máxima que tenemos. Hay una lista de espera en la que inscribimos a personas mayores que nos llaman, y que serán incorporadas al Hogar en el momento que haya disponibilidad.

Hogar, dulce hogar

P. ¿Qué plantilla de personal está trabajando?

R. En este servicio nos movemos por ratio, es decir, un empleado cada cierto número de residentes. Hay dos directoras a media jornada, tres personas en cocina, una en limpieza y siete auxiliares de enfermería. A esto hay que sumar también la colaboración de voluntariado que ofrecen su tiempo para cubrir otras áreas como el mantenimiento, auxiliar de limpieza, etc.

 

P. ¿De dónde proceden principalmente los recursos económicos para el sostenimiento?

R. Al tratarse de una obra de carácter social, los recursos económicos provienen de las aportaciones de las personas residentes. Algunas plazas son subvencionadas parcialmente por donativos de particulares o iglesias, que completan el coste de la plaza. Recibimos también aportaciones de iglesias y particulares, de manera regular y frecuente o de manera esporádica. Todas son de bendición, ya que se dedican a suplir necesidades directas de los residentes o en el propio funcionamiento del Hogar.

Para este año hemos conseguido un programa subvencionado con fondos europeos para el diseño de una página web, presencia en redes sociales y plataforma de gestión.

 

P. ¿Hay lista de espera? ¿Son más las necesidades que las plazas disponibles?

R. Existe una lista de espera considerable y sin previsión de cuándo podrán venir. Esto demuestra que, efectivamente, las plazas disponibles no cubren toda la demanda que tenemos. Desde los inicios de la pandemia hemos estado dos años sin poder incorporar a nadie ya que no había plazas disponibles.

 

P. ¿Quiénes pueden ser residentes?

R. Cuando exista una vacante, los requisitos son sencillos:

  1. Ser mayor de 65 años.
  2. No importa que sea válido o asistido.
  3. Identificarse y/o respetar la fe evangélica que es propia de este Hogar.

 

P. ¿Cómo han afrontado el encarecimiento de la electricidad; gas; alimentación; etc.?

R. Como en la inmensa mayoría de hogares, negocios, industrias… los gastos en energías, suministros y productos alimenticios se han disparado. Tuvimos que afrontar los meses de más consumo eléctrico con fondos económicos de los que disponíamos, pero llegamos a una situación bastante crítica al respecto. Esta crisis nos llevó a orar al Señor y pedir su guía, siendo Él quien ha sostenido contra todo pronóstico este Hogar desde sus inicios. Nos vimos en la confianza de comentarlo con diversos hermanos, iglesias y entidades, que no dudaron en mostrar su amplia generosidad e identificación con esta obra, respondiendo con donativos, ofrendas y aportaciones que han permitido afrontar la crisis y amortiguar los efectos a nivel económico.

Cada miembro de este Hogar agradece a las personas, iglesias, organizaciones y entidades que se han dado a sí mismas en primer lugar cuando pedimos ayuda.

Hogar, dulce hogar

P. ¿Se han incrementado las donaciones?

R. Como resultado de la llamada de ayuda, las donaciones puntuales han aumentado en este último trimestre de 2022, y se han sumado algunos donantes regulares.

 

P. ¿Qué necesidades más urgentes tendrían que afrontar?

R. La planta enfriadora de aire acondicionado y calefacción tiene ya 25 años, y no sé si será por cuestiones de «obsolescencia programada», pero ya tiene achaques de la edad y nos ha dado un año de gracia funcionando. Ya en el verano de 2021 una familia colaboró en la reparación de la misma, pero sin muchas garantías de que funcionara al cien por cien. Este verano pasado ha estado a pleno rendimiento día y noche, debido a la ola de calor, y no sabemos qué pasará con ella el próximo verano. Los técnicos no dan buenos presagios, así que esperamos en la provisión del Señor.

Un tema que nos ocupa ahora es el asunto de placas solares. Estamos pidiendo estudios de viabilidad con diferentes empresas para decidir si instalarlas o no. No queremos tomar una decisión rápida al respecto, sino con las mayores garantías posibles de que las placas van a ser realmente efectivas. Esto nos permitiría el ahorro en energía eléctrica suministrada por compañías, aunque por otro lado habría que amortizar la inversión. Orad con nosotros por este tema.

El incremento de los salarios de las trabajadoras también es una partida que nos supone mucha inversión mensual, ya que además tenemos que abonar los seguros sociales de cada una de ellas y acogernos a los convenios de los trabajadores establecidos para esta profesión.

 

P. ¿Está prevista alguna ampliación?

R. No existen ampliaciones en un futuro cercano. Las exigencias legislativas en caso de ampliación son de un calado importante para el que no tenemos previsión hecha. Una ampliación de plazas conlleva instalaciones de otro tipo de ascensores, contratación de personal socio-sanitario adicional a jornada completa y modificación arquitectónica, inviables en estos momentos.

 

P. ¿De qué manera se puede apoyar e identificarse con este proyecto?

R. Nuestra mayor insistencia es en la oración: es el mejor apoyo que podemos recibir. Pueden escribirnos para pedir que se les envíe la carta informativa y así conocer un poco más cómo es nuestro servicio y orar con más conocimiento. Quienes deseen colaborar materialmente, pueden hacerlo de manera frecuente o esporádica. Entendemos que esto es también una gracia (2 Cor 8, 9) que nos identifica unos con otros y que, al fin de cuentas, se revierte en gratitud al Señor.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Cambiando el mundo - Hogar, dulce hogar